jueves, diciembre 01, 2016


Y la muerte, que yo siempre había considerado la magnitud más importante de la vida, oscura, atrayente, no era más que una tubería que revienta, una rama que se rompe con el viento, una chaqueta que cae de la percha al suelo.

Karl Ove Knausgaård, La muerte del padre. Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo.