
Y llegué un viernes a Crystal Lake.
Jugábamos y te reias en el lago
¿quién iba a suponer que un niño se había ahogado?
Y ha aparecido, y las va a pagar conmigo
Si lo se no hubiera venido...
Airbag, Crystal Lake.
La primera vez que vi Viernes 13 sufrí una decepción icónica o algo así: fue, además, cuando descubrí esta expresión. La vi esperando EL INICIO DE JASON. Tenía trece años y recién comprado el Goremania (el libro, el momento merecen un amarcord aparte, pero dejémoslo en ello) de Jesús Palacios: no lo había leido entero y había visto ya Pesadilla en Elm Street: lo que quiero decirles es que, como en el clásico de Wes Craven, yo esperaba EL INICIO DE JASON, la máscara de hockey, todo eso.
Viernes 13, la saga de películas, tiene un halo de melancolía en todo ello: toda su fuerza icónica reside en pequeñas casualidades aisladas. El lugar mítico, Crystal Lake, aparece con toda su fuerza en sus primeras entregas pero la máscara de hockey no aparece hasta la tercera, una comedia casi involuntaria de la primera entrega y el mito no llega en todo su esplendor hasta la cuarta (y para mi, el mejor Jason Voorhees: ¡su rival era Corey Feldman! ¡al fin!). En todo caso Viernes 13 me parece una película irremediablemente simpática, sobretodo en su revisión: su condición de exploit descarado de Halloween con una acelerada muerte de los adolescentes, uno a uno, con la magia de Tom Savini al servicio de ella, hacen tener un valor que no tienen otras contemporáneas, aunque si es cierto que tenga consecuencias mucho mejores: The Burning es una de ellas (Tones lo sabe mejor que yo).
Viendo ayer Viernes 13 no puedo evitar sonreir cómplice ante el vértigo de muertes y aplaudir su clímax final, un Psycho invertido, digno de soap opera y sobretodo la decisión de Cunningham (una locura maravillosa) de introducir el personaje de la Mamá Voorhees.... ¡al final! El esquema de whodunit de la cinta de Cunningham es único. La aparición de Jason es memorable pero las escenas más fascinantes me siguen pareciendo las de Jason niño ahogándose en el lago, es un flashback con un look visual increíble, inquietante y poderosísimo.