miércoles, febrero 07, 2007

Vigilar y Castigar (III)

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En la sensacional Wanted Mark Millar es capaz de arrancar de cuajo varias reflexiones foucaltianas sin complicarse la vida: desde luego la sencillez no era el talento del filósofo francés, pero sus reflexiones no escapan a nuestro escocés favorito que aunque no le suene Foucault da igual: es una referencia casi obligada para saborear tanto su obra como lo hago yo, Millar es un gourmet del sarcasmo inteligente.

En su visión de estos supervillanos que pueden matar, robar o violar, se oculta una estudio incluido en la obrita de marras la mar de interesante: la inspección jerarquica y la sanción normalizadora. Lo impresionante al principio de Wanted es como Wesley Gibson aprende esa reiterada y amadísima y certera idea del saber es poder (también la usa Dick pero en términos próximos a otro clásico de lo que ya hablaré más adelante) a través de una arbitrariedad: Gibson en definitiva descubre la falsedad y el derrumbamiento de su hastío (luego en el desarrollo de la obra, las cosas cambian pero hablo de ese momento inmediatamente inicial) a través de ver como su mediocridad no era más que una función orgánica. Los delincuentes son aquellos que no cumplen las tareas que se les han asignado.... y en este caso algunos de estos delincuentes presiden la jerarquía.