De esa generación de posmodernos o neoclásicos, depende del historiador, los reyes magos serían John Carpenter, Brian DePalma y Walter Hill. Condenados al desierto, Hill es tal vez el menos popular de los tres: su poderío visual aún no ha entrado en las mentes de la cinefilia exquisita. Ahí están The Warriors como una pirueta contraria a 300 de Frank Miller o Límite:48 Horas como la más inquietante andadura nocturna. Como saben, Streets of Fire es todo y más, aunque principalmente sea una Fábula de Rock and Roll tal y como anuncia el subtítulo, además de un retelling de Casablanca completamente inteligente: entiendo lo que es el film de Curtiz, una sucesión de cosas molonas (diálogos, actores, canciones), pero esta vez a gran escala. Observen este inicio per-fec-to en el que la elección de la canción (nowhere to fast) es una declaración de intenciones de la narrativa misma.
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martes, abril 15, 2008
Nowhere to fast
Etiquetas:
Streets of Fire,
Tubos,
Walter Hill
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