viernes, septiembre 08, 2006

BLOGOSPHERE (IV): MIRARSE AL OMBLIGO, BIS

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Sepan ustedes que estreno un blog íntegramente dedicado a la crónica de una realidad esquizofrénica donde trato de hablar acerca de política y otras cosas más y que tendrá una actualización discontinuada. Lo hago por dos cosas: para dedicar este rincón a otras cosas (cine, libros, músicas) más concretas y para complementar algo tan difunto como es el proceso electoral adelantado que se vive por Cataluña. Se llama Sin Seudónimo. Si quieren darse un garbeo ya lo saben: desde aquí yo mismo me hice autobombo bueno, bonito y barato (Sr. Toldo dixit).

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Hablé ya del mítico blogabundo Kevin Barbieux, y su blog Homeless Guy. Lo que más me gustó fue el literario sabor que tenía su homenaje al gran Clifford Brown, jazzman (nombre por el que se conocen ciertos dioses que llegan a la música y dicen liberarla de las taras, convenciones, etcétera).

Y justo hace poco criticaba abiertamente
los blogs autobiográficos. Y el problema no es un blog en forma de dietario personal que puede resultar perfectamente apasionante como lo resultaron en su día los diarios de Cheever o Kafka para muchos lectores. Pero es la autobiografía repasada por la ficción, por la narrativa, por la literatura.

Iré al grano: el problema es la autoindulgencia. Eso tiene que ver mucho con la necesidad de erigirse nuevos ídolos blogosféricos y ser objetos de rendido culto, y esto nada tiene que ver con cualquier admiración desbocada particular
[1] que nada tiene que ver con la necesidad de aplauso o de que cada uno en los comentarios pueda intercambiar opiniones o profesar sus piropos.

La autoindulgencia significa sacrificar las posibilidades de un medio mutante como es la bitácora que parece ideal para miles de experimentos. La autoindulgencia es en última instancia eso no hacer caso a aquello que decía John Tones sobre si tenemos la tentación de abrir un blog y que fue como siempre (mal)interpretado como un ejercicio de intolerancia. Supongo que es clásico: confundir la crítica con la guerra no debería sorprendernos viendo la política internacional… pero prefiero pensar que es porqué es un medio relativamente joven por estos lares.

Mucha razón tenía Francisco Ortiz al afirmar que el siglo XXI era el siglo de la depresión, y yo añadiría de los antidepresivos. Nuestro remedio es emular pequeñas simulaciones de gloria a costa de nuestros mitos y glorias, a menor o a mayor escala. Al fin y al cabo era lógico pasar de la era de adorar al Elegido (sea cual sea su nombre) a directamente querer ser el Elegido (tampoco hay tanto ¿Quién no quiere salir en la Wikipedia? Pillos...).

Plus: En este caso no se trata de señalar bloggers (recuerden para ello tienen al
Boss, necesario como pocos) sino de generar actitudes. En la era de la simulación el griterío es difundible pero la redención también (¡!) y se agradece a la hora de señalar nuevos descubrimientos que leer. Y todo esto teniendo en cuenta lo obvio que es lo mucho o poco que les pueda gusta este sitio y les puedan gustar menos o más mis reflexiones.

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Asombrado ante una maravilla (¡ignorada!, ¡ignoradísima!) como Pastoralia de George Saunders en la que cada cuento es una grandiosa degustación de inteligencia. Para que no siente mal demasiadas comparaciones literario-gastronómicas dejémoslo en un ya les contaré.


[1] Todos tenemos una propia: todos saben que El emperador de los helados es the blog. Y lo digo yo, sí. Y no pasa nada. O que The Art of Fiction es la bitácora homérica. O que El lamento de Portnoy es una pequeña biblio-filmoteca de Babel. Y así.... Admirar es humano señores.

6 comentarios:

solodelibros dijo...

Es fácil caer en la tentación de 'endiosarse' con un medio como éste, que tantas facilidades otorga para hacer públicos nuestros pensamientos. Quizá no sea ése el problema, sino los cientos (¿miles?; ¿decenas de miles?) de personas deseando encontrar un 'dios' al que adorar, al que reír las gracias y asentir con cada una de sus parábolas.

M dijo...

Ummmm... Yo no veo Pastoralia tan bueno como dices, la verdad. No es un mal libro, pero hay un cuento que despunta mucho sobre los otros (el del parque de atracciones), mientras que el resto se quedan un poco a medias. De todos modos, merece la pena leerlo porque tiene un buen nivel, aunque yo no lo calificaría de maravilloso.

Píllate, en Siruela, Generación quemada, una excelente antología de nuevos cuentistas norteamericanos. No te defraudará, te lo dice un cuentista ;-)

Mauricio Salvador dijo...

Hola, Alvin y compañía. No sabía que en España tenían libros de George Saunders ni mucho menos. Así como lo veo, creo que llevan un buen ritmo de traducción. El libro de Besmosgiz salió como año y medio después del original. Y creo que ya están traduciendo más libros de Denis Johnson, Tobias Wolff, Lorrie Moore (que ya está todo en español), Haslett, las 40 historias de Barthelme, etc. A México no llegan esas traducciones así que uno debe leerlas en inglés que, tampoco es tan malo.

Justo ahora, releyendo "A girl with a monkey" de Leonard Michaels, uno que les falta.

Un saludo a todos.

Miguel Sanfeliu dijo...

Hola, Alvy. Me gustan tus comentarios sobre los blogs, sin duda es fácil caer en la autoindulgencia y eso, desde luego, es negativo.
Respecto a "Pastoralia", es un libro curioso y también a mí me llamó la atención, aunque también es cierto que el cuento del parque de atracciones, como dice m, eclipsa a los demás.
Un saludo.
Por culpa del comentario de Mauricio Salvador ya no podré irme a dormir hasta que no sepa quién es Leonard Michaels.
Un saludo.

Noel dijo...

Gracias otra vez por ese honor. Menos mal que esta noche me la voy a agarrar: ¡si no, esto sería demasiado para mí!

Francisco Ortiz dijo...

Mi apoyo incondicional, que cuando criticas y apuntas aciertas rotundo.