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martes, diciembre 26, 2006

EN RESUMIDAS CUENTAS.... (CINE 2006)

Lo mejor del año, sin más dilaciones.
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1. Hijos de los hombres.
Alfonso Cuarón toma otra vía para estos tiempos posmodernos en los que los años setenta regresan con fuerza. Es decir: el revival conceptual. Pensar en Soylent Green no es nada gratuito porqué ambas propuestas crean su apocalipsis con una estética de pasadomañana y con los problemas de aquí y ahora. Por lo que reflejan más que ninguna otra cosa un estado de las cosas. Secuencias brillantemente hiperrealistas (la entrada al ghetto) y poéticas más cuaronianas (la salida del mismo) para un cine que quita el aliento.
2. Palíndromos.
Nunca van a ver a Todd Solondz cometer la desfachatez de la redundancia. Su camino es muy paralelo al de su comparsa comiquero Daniel Clowes: lejos de reproducir con cierto brío sus aciertos, se proponen retos distintos para seguir esa senda llamada obra. Palíndromos es el grito afónico y muy posiblemente redondo del One of us! que sabíamos que terminaría llegando (sooner or later) y que no deberíasorprende más allá de la llegada de su bendito estreno.
3. La joven del agua.
La gente se pregunta si Shyamalan ha hecho su mejor película inconscientemente (detractores) o si ha bordado una preciosa fábula (algunos admiradores). Puede responder a necesidades de ambos porqué la cinta parte de una dualidad maravillosa que impide a cualquier espectador que se quiera acercar verdaderamente a ella el reduccionismo.
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4. Munich.
¿Se acuerdan de aquellos alemanes rodados de forma hiperrealista pero retratados como los otros alemanes de Indiana Jones en Salvar al Soldado Ryan? Aquella gran película tenía una serie de problemas políticos o morales que se podían discutir, pero se vislumbraba en Spielberg una intención de madurar. ¿Se acuerdan del patético sionismo que rodeaba toda La lista de Schindler, un producto ejemplar en esto de convertir la tragedia en servicio a una causa política? En Munich, aquél mismo realizador demuestra que puede tener una visión sólida de las cosas y mejorar completamente el cine de Costa-Gavras con toda su inmejorable capacidad para crear climas de suspense que tanto ha dominado desde siempre.
5. Borat.
Cumple a rajatabla las dos condiciones básicas de la comedia en una acepción muy clásica: es divertida hasta el flato molesto e incomodante. Su personaje central pasa a formar parte de nuestra imaginería popular y representa muy bien a la sociedad. También es una comedia con un contenido moral y reflexivo a la altura de Moliére, y eso que en muchas ocasiones no deja de ser un capítulo alargado del concepto televisivo.

6. Monster House (¡actualización!).
Impresionante peliculón que revive con puro corazón el espíritu Amblin de los años 80 y es toda la summa con la que se sueña. Ambientada en los preciosos suburbios spielbergianos (produce el Rye Midas) que parecen salidos de ET o Poltergeist, con ecos ciertametne burtonianos y un continuo gusto por la aventura más pulp es un viaje a la pubertad bellísimo y grandioso. Gil Kenan se suma a la línea de Brad Bird apostando por una animación digital distinta y con un sello personalísimo.
7. De latir mi corazón no ha parado.
Como si fuese una promesa, un juramento lleno de aire y esperanza, se anuncia ya con carácter propio y sin anecdotario la posibilidad del remake europeo de cine norteamericano de los 70. Esta cinta presenta la elegancia formal, la tristeza innata del mejor noir (con un antihéroe de claro protagonista) y toda la fuerza y sutilidad de cualquier concierto de Bach.
8. Caché.
Michael Haneke traslada su mirada a una sociedad que se escuda y se forma en el miedo. Es miedo lo que puede rodear a sus personajes y es en general negrura lo que desprende su último trabajo, una suerte de confirmación de anteriores propuestas suyas y también el más que válido diagnóstico social de un tema rabiosamente actual.
9. Slither (La Plaga).
James Gunn quizá consciente de los peligros del revival facilón y nostálgico que bien podría ser traducido en covers en la bso, o en vulgares temas descartados para Donnie Darko, construye el cine de terror del pasado más recordado (Cronenberg, Carpenter) y del más subestimado (Troma, Fred Dekker) para asimismo incorporar una mordaz recreación de las relaciones humanas que nunca se riñe con el divertimento y carisma de sus poderosos protagonistas.
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10. Brick.
Esta es la clase de cinta de culto que podrá gustar más o menos pero ante la que uno si cae, lo hace con la misma inexorabilidad que cualquier detective con gabardina espiritual perece ante las garras de la más bella femme fatale. Es el debut de Rian Johnson una suerte de atmósfera casual (o no, el tiempo lo dirá) que reúne angst teen post-Donnie Darko, Dashiell Hammet y ecos de un lugar llamado Lynchlandia.
11. Domino.
Orgulloso de su condición Tony Scott lleva más allá algunos de los elementos de Man On Fire hasta el abismo. Un abismo que es como el ojo del huracán de la filmografía de un realizador que ha hecho de la velocidad y el canibalismo un sello tan válido y apreciable como el que más. Una cinta que por inclasificable, irreverente y contemporánea se gana el aprecio de cualquiera.
12. Hostel.
Es lo más cercano que ha estado un realizador norteamericano a hacer una cinta y un tributo al cine de Lucio Fulci en un sentido conceptual. Y es también la confirmación de Eli Roth como un valor talentoso y joven en el nuevo fantaterror. Hay tras la película un mensaje tan políticamente malévolo como era de esperar, y sin señas de prefabricación, y una forma tan salvaje como no se veía desde hace mucho tiempo. Si, al fin y al cabo ¿no es el ser humano sexo y sangre?
13. Syriana.
En Syriana Stephen Gaghan mejora sustancialmente su guión para Traffic convirtiendo la película en una entropía narrativa admirable. Recuperando astutamente ese clima también de incomprensión que transpiran obras del italoamericano y situando al espectador como parte activa de una telaraña narrativa que va más allá de la participación y consigue transmitir con una sutilidad encomiable un mensaje nada maniqueo.
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14. 007: Casino Royale.
Es la llegada del Ultimate James Bond como ya dijo Nacho Vigalondo. Ya tocaba. Daniel Craig es el que mejor se acerca a la elegancia y frialdad del inicial Sean Connery por otros medios: su carisma y personalidad no le convierten en un simple Brandon Routh al uso. Esta es la película bondiana con la que más he disfrutado desde hace tanto es una cinta que no sólo bebe de la influencia Bourne y del sign’o’the’times , sino también de la muy dramática y europea tragedia espía decadente que rodó el sr. DePalma bajo códigos hitchockianos en 1996.
15. Los 3 entierros de Melquiades Estrada.
Guillermo Arriaga es un interesantísimo guionista que ha visto su mejor película lejos de su sempiterno González Iñárritu. Tommy Lee Jones, supongo que el cuidador del rancho Peckimpah, trae polvo, pasiones, venganzas y muertes bajo el abrasador peso del destino.

16. Grizzly Man.
El cine siempre ha sido un desafío para Werner Herzog. Cuando, mueto Klaus Kinski, es imposible encontrar otro personaje al limite, el realizador alemán lo encuentra en Timothy Treadwell, y resuelve con una inteligencia demoledora el tópico del documental dedicado al "amante de los animales".

¡No las he visto (aún)! Cars, El Laberinto del Fauno, Pasado de vueltas, The Devil & Daniel Johnston.