miércoles, octubre 31, 2007

The irresponsible Wood


James Wood en su imprescindible The irresponsible self comete dos errores que no me sorprenden. En su crítica a Tom Wolfe fracasa, como es propio en él: no hace una crítica, hace periodismo de declaraciones. Se queja el crítico Wood de la incoherencia existente entre el Wolfe ensayista (sobre) la novela y su ficción. Supongo que el crítico Wood no sabrá de las obras periodísticas de Wolfe sobre el LSD. Yo sí y por eso al leer la realidad distorsionada, excesiva y altanera de I am Charlotte Simmons las pegas son otras.

Cosa parecidísima le pasa con Jonathan Franzen. Lo que me resulta sorprendente es que Harold Bloom ( a quién frecuentemente malinterpreta Wood, y es que no cuesta imaginarse al joven JW compungido ante Foucault, lloroso ante el maldito Lyotard o el idiota Derrida o el cerdo Baudrillard, gente impura para el finísimo crítico de Nueva Inglaterra, I suppose) sea capaz de tenerlo más claro que el crítico del New Yorker. Y es que Wood construye una buena idea (Las Correcciones como el triunfo de la novela en los medios para ser gran novela) para luego desperdiciarlo con el dichoso periodismo de declaraciones. Extractos de ensayos de aquí y allá, como quién coge extractos de entrevistas. Wood es incapaz (en un sentido literal) de afrontar la novela del siglo XX: no tiene las armas para estructurar bien su pensamiento respecto al motivo claro de los errores de Las correcciones. Pertenecen más bien al salto normalizador que hace Franzen respecto a las novelas anteriores y lo poco conjuntada que resulta su revisitación (reconocida incluso) hacia terrenos de amigos como el de Foster Wallace. La crónica social de Franzen es light en todos sus aspectos, no hay otra traba.

Si se fijan los mejores momentos de Wood son cuando habla y compara y relaciona a genios del humor como Bellow, Babel o Shakespeare. No debería sorprendernos pues que la magnitud de sus errores tenga un marco histórico tan claro: nunca el gusto prejuicioso había evidenciado la carencia de un crítico. Bloom, por otra parte, cree que Pynchon, McCarthy, Roth y DeLillo ya están en el Canon Occidental. El padre de estos críticos vuelve a ser el más revolucionario por desprejuiciado.

6 comentarios:

Mauricio Salvador dijo...

Estimado Alvy, yo más bien pienso muy diferente a ti, y no creo que pueda hacerse a la ligera una crítica a Wood. Cuando leí el ensayo sobre Wolfe no leí una crítica a la incoherencia entre el Wolfe ensayista y el Wolfe que escribe narrativa. Pero sería algo ingenuo pensar que esas vetas, en Wolfe, no se tocan. ¿Recuerdas el ensayo en el que habla de la Nueva Novela Social? Wood habla del tratamiento artístico y de cómo la novela social (casi por costumbre) suele fallar al mirar la realidad, tal y como falló (y uso la palabra fallar no en un sentido restringido) un Dreiser, por ejemplo (aunque en su momento, algunos críticos haya n puesto a Dreiser por encima de Henry James).

Luego dices: "Wood es incapaz (en un sentido literal) de afrontar la novela del siglo XX" y de alguna manera salvas (porque deseas salvar) a Pynchon, McCarthy, Roth y DeLillo, porque Bloom los ha considerado en el Canon.

Yo creo que no hay que decir esas cosas a la ligera. Los ensayos que Wood escribió sobre Flaubert, Gogol, Chejov, Melville, Woolf, Austen y otros, le dan (aunque uno no tiene siempre por qué estar de acuerdo) bastantes armas para mirar la novela del siglo XX, si es que uno es capaz de ver la novela del siglo XX en relación con sus dignas predecesoras, algo que los críticos patricios de hoy no quieren hacer. Los críticos de hoy hablan de Pynchon y de Carver y de las últimas novedades, pero casi nadie es capaz de arrojar nueva luz sobre Chéjov, o sobre Tolstoi, o sobre Gógol o sobre Melville, porque apenas si los han leído.

Y por último, esa cuestión del Canon. Sólo le quita el sueño a quienes están denodadamente en contra y a quienes están convencidísimos de que el arte tiene que seguir siendo elitista, de unos pocos para otros pocos. Esta idea fue la que combatió Wood al hacer la crítica de otro reconocido crítico, George Steiner, cuando reseñó su libro "Real Presences." Verías con agrado que Wood salió en defensa de la joven América al criticar el punto de vista elitista de Steiner, que acusaba a la joven América de no haber producido prácticamente nada digno de la vieja Europa. Y así termina Wood su ensayo: "America is incomprehensible to George Steiner because it is a place wich has produced masterpieces but not monuments on this order of frozennes. It is a country that has often set itself to the casting-off of European monuments in order to create American masterpieces. George Steiner offers a parody of Europeannes while fighting a parody of Americannes. America eludes him. In America's, museums arte the great European works that populate Steiner's family of giants; but America's true vitalities fly."

Por otra parte, en The Broken State, Wood escribió un elogioso ensayo de Roth, titulado The Monk of Fornication.

Me da gusto que estés leyendo a Wood. Así podremos seguir alimentando estas discusiones.

Alvy Singer dijo...

Leer a Wood es un placer que no cesa, Mauricio, casi igual que tenerle a usted por aquí. Yo de lo que me estoy quejando es de como Wood despacha (en un sentido literal) a Wolfe a través de sus declaraciones en un ensayo. Que se contradicen, bien. Yo le recuerdo a Wood que Wolfe ha escrito su mejor nonfiction con la lisergia como óptica: está usted diciéndome que Wolfe y su ficción es todo lo que Wolfe haya manifestado. Y ahí no coincido: el artista puede estar equivocado sobre su obra ¡dejemos que la obra sea quién hable!

Y no quiero salvar a Pynchon, McCarthy, Roth y DeLillo: me sorprende más bien que el papá Bloom los tenga en consideración antes que Wood. Y Wood es incapaz de tomar en consideración que otros factores (llamalo televisión, llamalo escuela de frankfurt, llamalo multimedia, llamalo franceses deconstructivistas, llamalo cultura pop) han influido no en los creadores sino para entenderles. Él va a seguir con sus ideas, muy inteligentes por cierto, de la novela anterior sin tener las herramientas para formular la nueva. ¿Qué hace? Fácil: se pone a soltar chistes sobre la escuela de Frankfurt y a quejarse de que la cosa no debería ser así. Wood, por eso le admira, tiene la decencia de admitir que sus limitaciones están ahí.

Y Bloom no es dios, para nada: ¿ha visto usted al señor B. incluir a genios como Philip K. Dick en el Canon? Claro que no, ese todavía no ha llegado. Y no hablemos de Lovecraft o de Bester: son literatura de género, complejo de alta cultura que marcan ELLOS. Yo lo del canon lo señalaba descriptivamente.

Es cierto que los críticos de hoy han perdido la noción sobre la anterior (hay excepciones: pienso en VLM en españa) literatura e incluso esta debe ser reescrita e reinterpretada como tu haces con los rusos o como Wood hace tan bien con chéjov, babel o el ahora recuperado bellow (que es contemporáneo pero ya está en la sección de clásicos) para que queden claros sus logros. Y me parece indudable que el conocimiento de lo anterior le da a Wood cierta ventaja intelectual para analizar lo de ahora: ¿pero de qué sirve si rechaza que la literatura pueda tener una relación con lo no literario? Y, empero, creo que tiene mucha razón respecto a su teoría de lo banal (que yo barnizo con la antítesis: Lo Molón) pero debería incluso represenarse a si mismo cuando dice algo tan cierto y descriptivo, que él pretende crítico, como que Underworld es una novela dickensiana o DeLillo una escuela de frankfurt individual. Sí, ES QUE ES ASÍ. A partir de aquí ¿dónde estás crítico querido, Wood, perdido en tu discurso del realismo histérico? Por eso creo que es necesario Wood como que el señor de Quaterly Conversation le de un repaso sobre porqué Underworld me gusta. Dicho esto resumo: Wood ayuda a afrontar desde otra perspectiva la novela de hoy, pero sigue siendo un experto en las tradiciones del ayer, que relee con modernidad y vanguardia.

Pero al pobre no le hables de referencialismo, que se me angustia (por mucho que precisamente él lo practique con sus ensayos tan maravillosos sobre Sterne).

Mauricio Salvador dijo...

Creo que ahora comprendo más tu punto, pero creo que estamos dando por hecho que Wood no se interesa por DeLillo, Pynchon, etc. De hecho se interesa bastante, me parece, aunque de una forma que no satisface a todos. Lo interesante es que Wood no pone a pensar la novela, ¿no crees? Esa debería ser la labor de un crítico.
Saludos.

Óscar Z. Oliva dijo...

Leí "Las Correciones" y creo que es una novela que le falta podar, una novela que me aburrió bastante y que no creo que trate nada muy nuevo que ni Cheever, ni Coupland, ni Richard Yates hayan tratado (cada uno a su estilo). En especial Douglas C con "Todas las familias con psicoticas", "Planeta shampoo" y, en menor medida, "Generación X".

En cuanto a Wolfe, Wood y Bloom, pienso lo mismo.

saludos

jon dijo...

Enhorabuena por tu blog. Te invito a visitar el mío, de reciente creación, sobre literatura y arte:

http://jonbilbao.wordpress.com/

Un saludo,

J.B.

Anónimo dijo...

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