viernes, octubre 26, 2007

La imaginación de los demás: Una metacrítica penitente

La crítica bloguera ha enterrado (no en dignidad, digamos) a la crítica cinematográfica de toda la vida. Tampoco me malinterpreten antes de tiempo: hay extaordinarios críticos de cine en la blogoesfera, y hay extraordinarios patanes, de toda la vida supongo, en la crítica oficiosa. La crítica de las bitácoras parte de la noción de lo alternativo o de muchas veces la sensación del ajenidad total a los intereses empreseriales o a los criterios desgastados.

El caso de Los Cronocrímenes es particularmente alarmante por la forma en que se han abordado las críticas. Coincidirán conmigo en que nunca está de más lanzar algún puyazo sobre las directrices de una película (yo mismo encomendé a Bryan Singer a leer a Umberto Eco por su lectura de Superman harto previsible) pero nunca había visto un caso tan claro de, digamos, intrusión creativa. La imaginación de los demás, al parecer, es mucho mejor que la del creador: no
hay crítica, por ejemplo en este párrafo.

"Me imagino la entidad distinta que podría haber alcanzado este producto ofreciendo el mismo papel, sin ir más lejos, a un Manuel Alexandre en plan mad doctor y con un pequeño toque a lo Berlanga. Y es que, precisamente, en sus tímidos acercamientos a la comedia, es en donde mejor funciona Los Cronocrímenes. "

Está sugiriendo una directriz ideológica que debe tomar una película para ser buena. Está pues, con la mediocridad abierta del espectador, insinuando que él hubiera sido mejor creador. La sensación de ausencia de intermediación verdadera (no hay en Spaulding voluntad alguna de analizar por qué corrientes literarias, estéticas o argumentales o incluso de tempo se mueve los Cronocrímenes) es alarmante. Otro párrafo particularmente interesante de su review, breve y sintética:

"A pesar del cariño con el que ha afrontado su puesta en escena (y eso se nota), la previsibilidad que se desprende de algunas escenas (como ocurre, por ejemplo, con la de la primera llamada telefónica) o las ansias por rizar el rizo en su parte final, lastran, en parte, las buenas intenciones de un film que, pese a sus irregularidades, se merecería una pronta distribución por estos lares. "

La peor condena que puede recibir una película, en eso estaremos todos de acuerdo, es la de la normalidad. Lo peor es que la normalidad se incorpore a una película completamente distinta: "las ansias de rizar el rizo lastran las buenas intenciones" dice el crítico Spaulding. Es especialmente extraño el comentario porqué tiene más de diagnóstico que de metafórico, de doctor que de crítico: se detecta una patología (ansias) y se habla de que tiene buenas intenciones. Parecidos comentarios pueden oírse en el despacho del director o en, precisamente, la opinión popular que se caracteriza por su falta de criterio.

Por supuesto, Spaulding no tiene ningún problema (moral) en hablar de valentía a la hora de criticar una película tan previsible como Promesas del Este (la valentía de Cronenberg supongo que está en el acto de prostituir su talento a cambio de dos actores mediáticos, una amplia campaña de prestigio sólo rebatida por Noel Ceballos y un argumento mucho tan previsible como el de cualquier thriller de inmigrantes al uso, variante antena 3). Queda claro pues lo que es ansioso para Spaulding y lo que es valiente.

Ivan Sáinz-Pardo dice que la película podría haber sido más subversiva, luego aclara: más gamberra, más sangrienta, más divertida, más aterradora. Luego se queja: los personajes son esquemáticos, a pesar de ser una película de género. Antes dice que es una versión acomplejada y contenida de la imaginación de Vigalondo. No entiendo, de hecho nunca entenderé, las reviews que proponen síntomas médicos sin mayor explicación. Resulta que los Cronocrímenes (resulta, digo) no es que no quiera ser más gamberra sino que bajo las propuestas que resumen su inicio, no quiere ser más gamberra. La crítica de cine no debe ser, jamás, una intrusión descarada en la imaginación de los demás: es un ejercicio mediocre cuando juzgamos obras cuyas propuestas escapan al canon, a lo previsible y a los dogmas impuestos por Hollywood.

Que la opinión de estos señores es muy respetable, no seré yo quien lo discuta, pero que ofrecen más dudas que conclusiones, esto ya va siendo hora de decirlo. Y bien altito.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

http://librodenotas.com/guiaparaperplejos/12358/lineas-cruzadas

Roberto A. O. dijo...

Es que nos enfrentamos una vez más (y van....) a esa crítica añeja entendida como juicio final y tajante, como mero coto opinativo, no como lo que debe ser: un vía paralela, una autopista que conduzca al film y que lo derive a otras carreteras. Pero lo primero es algo con lo que tristemente debemos convivir sobre todo porque es lo que al final termina pidiendo el lector de a pie.

Aunque por otro lado, y sin ánimo ni indulgente ni condescendiente, puedo entender que la crítica de festivales tiende a reducirse a eso, a una opinión más o menos sucinta del film en cuestión. Se ven muchas películas y (al menos a mí me ocurre) el cerebro se "calienta" tanto que es imposible reflexionar lúcidamente sobre todo lo que ves.

De todos modos, Alvy, permítame que le de una opinión y no se me enfade: usted tiene más talento como para estar malgastándolo en este tipo de posts. Puedo comprender su indignación (a mí me ocurre muy a menudo), pero creo que no merece la pena meterse en estas batallitas......aunque no deje de tener razón: ya va siendo hora de decir según que cosas.

Saludos

Alvy Singer dijo...

Hombre como me voy a ofender. Si es que lo ha entendido usted TODITO. Lo de penitente era por eso, voy perdiendo cada dia la fuerza y furia para realizar estas batallas ante el desencanto y cierto consenso de "da igual" generalizado.

Dr. Strangelove dijo...

Admiro su valentía a la hora de poner a ciertos pseudocríticos disfrazados de bloggers en su verdadero sitio.

Como bien sabes, escribo sobre cine pero jamás he realizado una crítica de película, al menos entendida como al uso, de las que podemos encontrar a cientos. En una etapa anterior fui crítico de cine y siempre fui cauto por la dificultad que entraña realizar una crítica verdadera, auténtica, bien fundamentada, argumentada y bien escrita. Por ello, tampoco suele leer críticas cinematográficas en los blogs porque no son críticas (que tiene mucho de pormenorizado y documentado análisis) sino meras opiniones de barra de bar.

En fin, no me quiero enrollar, pero ando preparando precisamente una metacrítica sobre el asunto que algún día verá la luz en mi gabinete y entiendo que levantará ampollas entre los críticos-blogueros nacionales.

Un saludo.

Alberto dijo...

Mmmm... se me ocurren muchas cosas que decir pero creo que más bien quisiera seguir escuchando. Conste que no he visto "Los Cronocrímenes", así que no me refiero a la película en sí sino a las reflexiones generales sobre la crítica que haces (y que comenta también muy lúcido Roberto a. o.)

¿La valentía es un valor cinematográfico en si mismo? Conforme en que la normalidad es una condena horrible pero la necesidad de salirse de ella a toda costa... ¿no es un error si no tan grave al menos preocupante?

Démosle la vuelta. ¿Es la previsibilidad un mal absoluto? No me pareció valiente en absoluto "Promesas del Este", pero sí, dentro de parámetros narrativos conocidos, dura, seca, directa y frontal como pocas he visto. Su punto fuerte, en efecto, no está en su innovación sino, en mi opinión, en su limpieza de aristas en un discurso conocido.

Por otra parte dices que Cronemberg prostituye su talento a cambio de dos rostros conocidos... que quizás sea una injerencia parecida a la que le achacas a Iván Sáinz-Pardo, en el sentido de que das por descontada una conclusión moral en la elección, tal vez personal, de Cronemberg.

¿Qué puede llevar a hacer una "campaña de prestigio" a nivel tan global de una película no exactamente ejemplo de superproducción? Es otra de las preguntas que me hago. Por cierto, si tienes a mano el enlace de la crítica de Noel Ceballos me encantaría leerlo.

La crítica de cine no debe ser, jamás, una intrusión descarada en la imaginación de los demás: es un ejercicio mediocre cuando juzgamos obras cuyas propuestas escapan al canon, a lo previsible y a los dogmas impuestos por Hollywood.

No has podido decirlo más claro, no puedo estar más de acuerdo. Pero los dogmas no sólo vienen impuestos desde Hollywood, no lo olvidemos. En la última Cahiers (arh, suena terriblemente gafapastoso, pero ES una revista estupenda, en serio) pecan exactamente de lo contrario, del intento de imposición de dogmas "autoriales" (por no decir "europeos"... más que nada porque no son exactamente europeos). A lo largo del número de Octubre hacen una reflexión continuada sobre el papel del cine español a lo largo de diversos festivales y centrándose en el conformismo y el anquilosamiento y defendiendo fervorosamente nuevas formas de desarrollar el texto fílmico. Sí... pero. No puedo comprender la negación de los esquemas clásicos por principio, ni la veneración de las propuestas innovadoras por el mero hecho de ser innovadoras. Tampoco entiendo que a estas alturas se pueda insultar a una película llamándola "producto paratelevisivo" (¿seguro que no es un halago?). Ni tampoco comprendo que se den por seguras las "cinco estrellas" a las películas de Rohmer... por ser Rohmer, hay tenemos un caso claro de la negación absoluta del canon hollywoodiense para sustituirlo por la dictadura del bando contrario. Que viene a ser una actitud parecida, ¿no?

Madre mía, vaya rollo que te he soltado...

Alvy Singer dijo...

Alberto, usted también ha entendido todo. EN la Cahiers, interesante sí, se ponen a hablar de mal cine, de ideología de la repetición cuando juzgan una obra tan radical en su propuesta como Planet Terror. Es que muchas obras de Hollywood (Sr. y Sra Smith por ejemplo) escapan de ese MISMO canon de Hollywood. Creo que cuando me refiero al mainstream me estoy refiriendo a cosas tan obvias como las películas candidatas a los Oscar: Crash, Babel, Eastern Promises, etc.

Alvy Singer dijo...

Y fíjese que ya la incluyo como segura candidata. Ya verá ya.

Don Lindyhomer dijo...

Es que si no lo dice Alvy, no lo dice nadie. Es labor altruista i casi humanitari que los titanes de esto del 2.0 introduzcan buenas prácticas en la comunidad blogger.

Spaulding dijo...

Lo más descarado, Alvy, es intentar defender una película como Los Cronocrímenes por pura sintonía (y quizás amistad) con el director. Y ello se lo dice un tipo que estuvo presente en la proyección de Sitges en la cual, durante ese ritual de agradecimientos del director que parecía no acabar nunca, fue usted citado. Yo, cuando me vendo, lo hago por un apartamento con vistas al mar.

Y sin acritud. No voy a seguir su juego, sencillamente porque usted es el no va más de la crítica.

Un beso en la frente, buen hombre.

forfy dijo...

Ay! La metacrítica! (eso que me da tanto miedo... XD)

No he visto mayor virulencia contra una opera prima como con Los Cronocrímenes, y eso que en Sitges suelen ser muy machacones con este tipo de estrenos. Al menos Spauld y Sainz-Pardo no han sido absurdamente picajosos, porque yo he escuchado cada cosa de gente con aparente criterio y fiabilidad...

A mí me gusto mucho por un par de cosas: que soy benevolente con las operas primas y que hay viajes en el tiempo, bien explicaditos y ataditos. Los Cronocrímenes tiene mucho de respuesta a esa inaccesibilidad que mostraba Primer, que con su egoismo narrativo no nos resolvía casi nada.

Si quieres, échale un vistazo a las lineas que le dediqué (en un par de post de Sitges que tengo puestos) que lo mismo merezco estar en futuras metacríticas tuyas. Espero que al menos no perjudique a su carrera comercial, que es lo unico que suele salir de este tipo de discusiones.

Ah! Y encantado, que creo que dije por casa de Noel que os estuvimos buscando para Halloween (que te pareció?) pero no logré veros.

Otra vez te llevas una copia de La habitación contigua, de verdad.

Henrique dijo...

Trazar el mapa de un largometraje desde la visión del espectador hasta la supuesta intención del director es una labor casi imposible, pero no negaremos que es harto divertida.

No se trata tanto del "en que se equivoca el director" como del "porqué a mi no me funciona". Claro que hay unas pautas objetivas, pero para ello es necesario algo: saber de cine.

Y saber de cine no es ver peliculas, si no plantearselas desde la hoja en blanco. Nunca aceptaríamos una crítica musical de alguien que no diferencie un violín de un bajo, pero aceptamos la crítica cinematográfica del que obvia la diferencia entre escena y secuencia.

Contaba Berlanga la anécdota de su primera crítica por "Bienvenido Mister Marshall", donde cierto chupatintas de periódico dominical no sólo hablaba de un descenso en el ritmo de la cinta en su parte final (que yo nunca he encontrado) si no que además, justificaba este supuesto error del director en que Berlanga había perdido el interés por su pelicula a mitad del rodaje... ajeno a que las peliculas no se ruedan en orden cronológico y su realización no termina con el rodaje.

En una ocasión, me encontré con cierto profesional cuyas críticas siempre me habían parecido opiniones tan infantiles como vacuas. Cuando intenté indagar en el porqué no había mencionado en toda su carrera, ni una sóla vez, nada referido al lenguaje cinematográfico, me contestó con orgullo que jamás había estado en un rodaje, jamás se había planteado la terminología y por supuesto, en su vida había cogido una cámara de video... ni pensaba hacerlo.

Imaginense a un crítico de restaurantes que no ha freído un huevo en su vida o que no sabe como llamar a la sal.

A mi me aterra.

Planteo una cuestión libre: ¿Somos indulgentes con los realizadores que conocemos o el hecho de conocerlos nos acerca más a sus motivaciones y por tanto, a sus intenciones (a través de las cuales podemos juzgar mejor sus logros)?. Yo no tengo respuesta, lo que sí se es que las veces que me he puesto tras la cámara y enseñado mi trabajo, la gente ve menos defectos de los que yo veo, y al final el talento consiste en eso: en que nadie se de cuenta de que te equivocaste. A Orson Welles le aterraba que alguien se diese cuenta de que nadie oye a Kane decir "rosebud".

Don Lindyhomer dijo...

Spaulding, joder, no te pongas así, que el chaval este nos da lecciones a todos. Denuncié en mi blog una conspiración para acabar con él, con eso te lo digo todo.

Lo que está feo es que en lugar de rebatir los argumentos de Alvy, pretendas reducir todo a un tema de defender a alguien que, ciertamente es su amigo (y mio), cosa que todo el que lee este blog ya sabe. Vamos, que lo que dice Alvy no queda invalidado por su intencionalidad de apoyar a Nacho, y ya de paso, a todos los artistas del mundo.

Un beso fraternal en la mejilla de
lindyhomer

Don Lindyhomer dijo...

Don Henrique, en mi praxis, cuando algo que hace un amigo me gusta lo alabo en público, y cuando no me gusta, se lo digo a él en privado. Lo primero me trae problemas con los que piensan que hago eso solo por amiguismo, y lo segundo me trae problemas con amigos que encajan mal las críticas.
Imagino que debería ser más cuidadoso y diplomático en ambas facetas, pero todavía no le he cogido el tranquillo.

Don Lindyhomer dijo...

Veo yo mismo que no he respondido a tu pregunta.

Al otro dia, a vueltas con la generación nocilla, comentábamos que existe una conexión axiológica con los artistas que nos gustan de nuestra "generación" . Yo creo que es verdad que solemos poner eso (cada uno con un grado de consciencia mayor o menor) por delante de la calidad de la obra, cuando pensamos que están abriendo nuevos puntos de fuga en su disciplina. Ahora, que si la cosa no aporta nada nuevo, y encima es mal, yo creo que no hay amiguismo que nos nieble el entendimiento.

Y es lo mismo, de hecho, con el tema de la crítica que estamos tratando en este post.

Roberto A. O. dijo...

Bueno, es que los términos "escena" y "secuencia" hoy en día son prácticamente intercambiables....vamos, yo me fío de Jacques Aumont. Otra cosa es que le hagamos caso a Christian Metz...jejeje

Saludos

Henrique dijo...

Bueno, Roberto, es un ejemplo cualquiera; pero en las órdenes de rodaje que suelo manejar siguen estando separadas...y ahí voy enfocado: a la PRAXIS.

Además, seguro que más de un montador le discutiría eso. ;)

Roberto A. O. dijo...

Que sí hombre, que sí...si era solo una coña para suavizar el tema..jajaja

Saludos

Spaulding dijo...

Lindyhomer: la verdad es que no tengo nada que rebatir. En mi día escribí mi opinión (más que una crítica, que eso es ser muy pedante) sobre la película y ahí está. No voy a perder el tiempo en lecciones metacríticas y mucho menos en rebatirlas. Cada cual que aguante sus neuras.

Voy a sacarle unas fotos a la Sagrada Familia que en cuatro días se nos cae.

Spaulding dijo...

Perdón... en "su" día... ¿En qué estaría pensando?

Alvy Singer dijo...

La crítica como diagnóstico médico, usted en su línea Don Spauld ya le dije en un mail previo que esto no tenía intenciones personalizadas. Pero bueno ahí lo tienen: las metacríticas son en realidad neuras. ¡Malditos disidentes! A valiums deberíamos hincharles.

Anónimo dijo...

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