jueves, marzo 05, 2009

Los vigilantes de Zack Snyder

La deconstrucción va por dentro.

Fui a ver Watchmen (2009, Zack Snyder) con el maestro Absence y aquí tienen mi crítica. Lo resume todo mucho mejor Abs en su reseña y dice casi todo lo que hay que decir. A partir de aquí, como imaginan, spoilers. Es una pieza de cine nada memorable, quizá fascinante y equivocada en su misma concepción: una parodia kitsch de alto presupuesto que dura 163 minutos. Esto parece complicado de entender, aunque no lo es tanto.

Me comentaba ayer Javier que había gustado de la película. Hay una escena que termina idéntica en el tebeo, la escena de sexo entre Laurie y Dreiberg. En el tebeo al final también la nave sale fuego y marca el final de su exitoso encuentro. Pero esto se hace a ritmo de Billie Holiday y el dibujo está en las nubes. El momento es tierno y distante, como todo en la relación entre esos personajes. En el film aparece de fondo Hallelujah de Leonard Cohen, en la línea paródica, y la escena se convierte en una metáfora chusca del orgasmo. En pura y dura comedia. Ocurre lo mismo, pero no podían ser más distintos uno del otro. Porque Moore y Gibbons hicieron un tebeo de una narrativa triste y apocalíptica, y Snyder ha optado por hacer una burla al cine de superhéroes. No es exactamente una equivalencia, por mucho que se quiera forzar la coartada.

Por eso la película de Snyder cuenta con mis simpatías, por una parte. En sus campañas todos los miembros del equipo técnico, sobretodo él, han insistido en una fidelidad que nunca estuvo, ni está. No es labor de la crítica quejarse de la publicidad. Los fanboys explosivos la aplauden y otros se enfadan. La película comienza siendo una caricatura y termina de la misma manera, con First We Take Manhattan de Leonard Cohen cerrando los créditos finales tras el cover de Dylan. En los créditos, Snyder cuenta la historia de los superhéroes y alguien atribuye esto a la libertad que le otorga a Snyder el hecho de no salir el tebeo. En esa secuencia musical Snyder se divierte a gusto contando con pequeños detalles la Historia de América, de sus fracasos y presentando a los superhéroes. Los convierte, básicamente, en transformadores de la Historia y amigos fecundos del poder y la gloria. Y esto en la historia reciente de USA tiene una sugerencia más consecuente que lógica. Cose las secuencias abordando los temas rectores de América: Publicidad, Moda y Arte pop (digo, Espectáculo) y Política. No es, ni creo que sea, un cineasta excelso. Tampoco lo pretende y no merece ser comparado con Paul Thomas Anderson, creador de mayor recorrido estilístico que Snyder. Por eso sorprende que una película tan poco pretenciosa se tome la misma longitud que un Caballero Oscuro, cuando ni es más cruel en su sátira, ni tampoco más entretenida que una entrega despreocupada de Los 4 Fantásticos.

Como he dicho es un film divertido y entretenido pese a su metraje. Pero también olvidable y carente de ambiciones, algo que contrasta con su cobertura (empeñada en situarlo como heredero espiritual de su fuente y dando la razón, por tanto, a la publicidad) y que lo convierte todavía en más anómalo.Por eso, el crítico de cine se despita de forma ya innata e intentar abordar, a cual peor, dos análisis en un film.

2 comentarios:

Roberto A. O. dijo...

Pues a mí me ha parecido un coñazo, me he aburrido considerablemente. Y lo considero ambiciosos por su propio punto de partida, lo que pasa es que es ambicioso de manera taaan torpe, que termina siendo inocuo, e incluso divertido.

Saludos

Alvy Singer dijo...

Algo que no me sorprende, querido Roberto. A mi me pareció absolutamente innecesaria la inclusión del Capítulo 4 porque Snyder no la maneja muy bien. Ya ha sido demasiado kitsch en la intro como para tener este breve, por suerte, interludio poético.

En general, me gusta revisar las películas últimamente, verlas una o dos veces en el cine no me importa. De esta le puedo decir que no tengo, pese a que me guste, muchas ganas de volver a enfrentarme a ella. Igual cuando salga el hipermontaje del director me animo.