viernes, agosto 24, 2007

THE FANTASTIC FOUR VS. THE FLYING GUILLOTINE

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-Spoilers included-

Rise of the Silver Surfer

Ese título, tan subestimado y tan mal leído, que anuncia un Star Wars cachondo, introduciendo superhéroes a granel, es el de una de las mejores secuelas de una de las mejores películas de superhéroes. Si lo pienso en frío, me gusta mucho más la primera: tiene el mérito del workingclass hero en un mundo de superproducciones oscuras y lloricas, mucho más ampulosas y con más fe, esta segunda ya tiene la batalla ganada de entrada. Y tiene a Jessica Alba.

Y quien lo iba a decir: ella es lo peor, sin dudarlo, de esta segunda entrega. Su artificiosidad hunde toda su sensualidad latina exhibida en la primera entrega. Pero eso tampoco importa demasiado Fantastic Four 2 es lo más cercano a un buen tebeo espectacular de supertipos que habremos visto nunca en una pantalla de cine: hay un montón de localizaciones (no nos importa si es un estudio o no, hay letreritos de localizones, I mean), hay un montón de momentos espectaculares propios de este supergrupo (la noria londinense, por ejemplo) y ellos, aumentando el sentido del delirio ya presente en la primera parte, intercambian poderes y el Doctor Doom (lástima que no se llame Van Damme como en la versión Ultiamte) le toma la tabla al Silver Surfer. No tiene la emoción desgranada de otros blockbusters de este verano (o sea, la nostalgia hipervitaminada de Rodríguez o el clímax de emoción PURA de Bourne) pero derrocha una fidelidad al alma de los tebeos que es imposible que yo me niegue a esta perfecta peliculita, 50% comedia de situacion en Nueva York y 50% aventura postbondiana anclada en viñetas y logros ochenteros.: además asistimos al acto de fe de los productores en Reed Richards como un auténtico líder setciencies y capaz de dar el discurso pajero de la década. Sí, no podia ser otro.

One Armed Boxer 2

El Luchador Manco 2 es una absoluta joya en la que hay otro Reed Richards: esta vez este superpoder corresponde a un luchador arábigo llamado YOGA. O al menos ese es su nickname para el torneo: un torneo de artes marciales situado en un mundo apasionante, homenajeado en la hiperaventura definitiva The Heroic Trio (codirigida con man o maestra por Johnnie To) con Michelle Yeoh, la artista antes conocida como Michelle Khan, y un derroche de imaginación nunca visto desde justo esta proeza escrita, dirigida y protagonizada por Jimmy Wang Yu (cahieristas y auteuristas, manos a la obra) cuya parte central es precisamente un torneo.

Uno de los logros de Dragon Ball (la primera etapa y también muchos de los momentos de Z) que muchos de los fans de Toriyama no alcanzan a comprender – otro ejemplo de ello es Quentin Tarantino: ¿qué fan es tan modélico como para comprender aquello a lo qué admira? Encuéntrenme el target, digamos, pajero de Kill Bill y veremos si su reacción ante la película es el del entusiasmo exacerbado, esto da para otro debate ¿parte Tarantino de materiales puramente zetosos como apunta algun intelectual ignorante? - es la incorproación de todos los elementos maravillosos, delirantes y extremos de todas las películas de la Shaw Brothers. Toriyama es también un artista postmoderno similar a Tarantino pero aún más loco: su Kill Bill es un serial inabarcable.

El luchador manco 2 es perfecta: sus flashbacks cromáticos son absolutamente superiores a cualquier wuxia elegante, refinado y gay (mal que me pese porqué amo La casa de las dagas voladoras, pero that's a fact) y la incorporación de unos efectos de sonido claramente prevideojuego de lucha la hacen irremediablemente moderna y experimental. La parte del torneo, una serie de duelos independientes por luchadores con poderes a cada cual mejor (De Cuchillo Tornado a mi favorito, el ya citado Yoga), es en realidad una excusa para una doble historia de venganza contada con una trampa parecida (para los que no vimos la primera entrega) al sentido de la venganza de la trilogía de Park-Chan Wook: al principio, creemos que nuestro maestro ciego de la Guillotina Voladora merece su venganza (¡el luchador manco le mató a dos de sus pupilos!) luego descubrimos que ellos querían matar antes al Luchador Manco y le jodieron el brazo. Y el duelo final entre el manco y el maestro GV, dividido en tres partes (la mejor es la segunda: hace creer que todo terminará cuando el luchador manco aprovecha la ceguera del maestro) hasta llegar a un final apoteósico dónde nos demuestran la capacidad absoluta de Wang Yu para rodar cintas perfectas: toda la cinta esta llena de peleas, magníficamente coreografiadas, y zooms desbocados (e invertidos) pero también de un sense of wonder nunca visto antes. El mundo que recrea (de Dinastías, único) no tiene otra poesía que la de la imaginación y la hostia sin coartadas poéticas para públicos refinados. Pero Wang Yu rodaba obras maestras hechas para destilar en tiempos postgrinjausers.