martes, julio 24, 2007

HAMLET POTTER

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Se lo comenté a Hijo Tonto y luego a Zito (o sea a gente de bien, culta y leída) y confirmé que, desde luego, no estaba tan loco. Gran parte de los ecos que le dan tanta entidad a Harry Potter está en Hamlet de William Shakespeare. Y esto no quiere decir que Rowling sea una maestra de la tragedia de tintes shakesperianos: sino que William es un incomprendido, after all. Vayamos por partes.

PRIMERO. En un interludio de Harry Potter 5, que me provoca tantos bostezos como cualquier clásico de mierda como Curial e Guelfa, volví a los brazos de Hamlet y me pareció una historia apabullante de un héroe perfecto: trágico, si, pero lleno de oneliners y un escepticismo universal. Pienso claro en la mítica escena de Last Action Hero, en la que su protagonista prefiere reinterpretar Shakespeare a su manera. Lo mejor de aquella escena no es tanto el obvio dardo al anacrónico Laurence Olivier, sino la sugerente interpretación de Hamlet como algo netamente poderoso y que como el buen arte está por encima del rancio olor de sus estudiosos académicos.

DESPUÉS Vuelvo a Harry Potter 5, autoconvenciéndome de que La Orden Del Fénix es lo más parecido a una Liga de la Justicia que va a ocurrir en el Potterverso. La diferencia es que JK Rowling NO es Stephen King y es incapaz de tejer un maldito Dreamcatcher (¿se imaginan HEROES sin DREAMCATCHER? Yo sí: los 9 primeros episodios no existirían) o al menos un buen sabor pulposo. Y nada. Harry Potter y la Orden del Fénix es el fracaso de Rowling como escritora-pensadora, empeñada en decirnos a cada página ESTE LIBRO VA SOBRE TONY BLAIR, JUA, JUA, y en convertir lo que en el cuarto libro era pura comedia teen de equívocos en un melodrama rosa sonrojante.

AL FINAL. La muerte de Sirius Black, un personaje realmente estupendo, no me sabe a despedida tanto como debería. Pero me quedo con Hamlet Potter, el mejor héroe posible. Y Hamlet como la mejor saga hecha: en tres actos resuelve con grandeza a todos sus secundarios capaz de elevar la aventura a un nivel que todavía no ha conseguido Harry Potter. Puede que tanto convencimiento de que Hamlet es un clásico, de que Shakespeare es high culture, y tanta reminiscencia oxfordiana desvirtue muchos de los valores del Hamlet que leo: la historia de un héroe sin padre(s) dispuesto a vengarse de su asesino. Ah, hay fantasmas y puede que Hermione Granger vea fantasmas. Pero, honestamente, me salvaguardó de los bostezos. Pensar en Hamlet como el sampler para cualquier buen icono pop venidero puede ayudarnos a valorar más a Shakespeare, que no menospreciar más a Rowling, que ya tiene bastante castigo con el largo vacío (el limbo de la falta de creatividad) que le espera ahora.

1 comentario:

El inadaptado dijo...

Espero sepa disculpar este OFF TOPIC con algo de SPAM (que vaya manía la de utilizar siempre anglicismos para todos, aunque eso ya es tema aparte) y me permita a través de este comentario, dado que no conozco otro medio de comunicarme con usted, informarle que el enlace con el que me honró incluirme entre su lista de ídems se encuentra desfasado (ya que, además de en desuso, pienso deshacerme de la bitácora en cuestión) y que, si no le supone mucha molestia, tenga a bien redireccionarlo a mi ya no tan nuevo blog (a saber: ascodevidablog.wordpress.com), ya no por mí si por aquellos de sus lectores, que, por los motivos que sean, hayan decidido averiguar qué se oculta tras tan pedante pseudónimo y así no se den de bruces con una página en blanco. Con lo que eso molesta.

Agradecido, suyo seguro servidor,

El Inadaptado

P.S. No he leido el libro, aunque lo haré en breve. No obstante, sigo pensando que J. K. Rowling nos ha escamoteado unos cuantos muertos...