domingo, julio 29, 2007

Manhattan, otra vez

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Hunter Richards no ha hecho, como creía, un tour a la Easton Ellis por la white trash neoyorquina. Porqué, si hablamos de su debut London, hablamos de un grave malentendido. Primero el de la edición en dvd que anuncia Oscura obsesión como si un vulgar Wicker Park wannabe se tratase o peor, un thriller oscurito con actores de moda. Segundo: el Imdb (Nunca sirvió de nada, pero en este caso sintetiza las reviews de los críticos de una forma armónica) no para de hacer constancia en que se trata de un film lleno de drugs y nights. Si, es cierto, los personajes de London consumen drogas pero esa no es la idea. La idea es que es gente inteligente, con problemas, estable y que también consume muchas drogas y no hay ninguna relación aparente entre estos hechos (y esto en cine es un triunfo muy notable).

Hay varios referentes para descodificar a mr. Richards. El primero es todito el cine francés. De ello ya se ha hecho eco el señor Toldo, el segundo es Woody Allen. London es, por encima de cualquier cosa, una actualización del costumbrismo y reflexiones de Manhattan, con vocación personalizada. Richards introduce las anécdotas como si fuesen subtramas (las rueda, las rellena, una característica del cine posmo de gente como PT Anderson). Chris Evans no lleva gafas de pasta ni es neurótico pero sufre de los mismos males que Ike Davis. Precisamente es un inseguro y precisamente Richards introduce la comedia de otro modo (meterse rayas encima de un Van Gogh, sic) y precisamente esta diferencia tonal lo distancia tanto, en apariencia, del cine de Allen. Lo que para mi, es un triunfo.