martes, enero 06, 2009

Un problema de verosimilitud

Hace tiempo, Lindyhommer escribía en el FocoForo:

Hoy he visto la película de marras, (por cuestiones de la vida, mucho después que Pinneapple Express). Tengo que decir que por causa de sus comentarios, tampoco es que tuviera prisa. Por otro lado, una película que hay quien la tilda de fascista siempre enciende la alerta de que puede molar.

Les voy adelantando mi valoración: en esta ocasión, creo que han sido más mamoncetes que los críticos que han vituperado. Uno no puede ser tan señorita cuando va a ver un blockbuster.

Les voy a decir cómo he vivido el metraje. Atención:

SPOILERS

SPOILERS

SPOILERS

SPOILERS

Focoforo 0 - Nolan 0

Empieza bien, con el atraco. Sigue bien. Me lo paso bién. Joder, cómo ha volado ese camión. Sí. Muy bien. Pero después de que la chati vuele por los aires y al otro se le queme la cara, yo ya tengo ganas de ir a hacer pis y se me hace larga. Pero remonta. Básicamente porque todos empiezan a soltar grandes sentencias, a cada cual más desnortada. El hecho de que los escasos residuos de sensatez quedaran en el plano de los personajes secundarios me ha interesado. Los teóricos referentes morales se estrellaban una y otra vez en los arrecifes del nihilismo del Jocker. Esto no va a ser fácil de resolver. Esto puede acabar muy mal, esta película puede ser una chuza.
Llega el experimento social de los dos barcos. Jope. Vamos, que uno de esos barcos vuela antes de la medianoche es una cosa segura, hay toneladas de evidencia empírica al respecto. Uno ganó un nobel con eso. Pienso: joder con el negro y con el fan de Paulin, desde luego la cosa no va por la lección de pragmatismo.

Focoforo 1 - Nolan 0

Pero me hace ver porqué ha triunfado esta película (aunque no he leído las críticas positivas). Da es-pe-ran-za. No me parecía mucho (como a ustedes), pero me parecía legítimo. Y no he visto nada en las críticas de todos ustedes que de algo mejor que eso. Solo he visto guardianes de la pureza de la esencia de no-se-explican-ustedes-muy-bien. En serio, esta confrontación de lo pop con lo no pop, de lo puro con lo mestizo, no lleva ya a ningún sitio.
¿Porqué da esperanza? Porque la escena de ese barco hoy no es posible ni de coña, pero al ritmo que vamos, y siendo conservador, estimo que en 200 o 300 años lo sería. Me baso en todos los estudios evolutivos sobre conciencia moral: Kohlberg (tan caro a Habermas), Gilligan, Graves, Loevinger, Cook-Greuter, etc.)

¿Y no es tarea sagrada del Arte mostrarnos como podrían ser las cosas, tanto como desvelar su verdad?

A ustedes todo esto de la película no les da esperanza, les da arcadas. Bueno, es que no es una película pensada para darle esperanza a ustedes. Ustedes tienen la opción de la autocomplaciencia (como el Jocker) en la crisis de valores, o buscar una esperanza más sofisticada, (y aquí meto a Millar, sí, sí). Miren, hoy he ido a recoger a Correos una edición de dos tomos de 1962 del que yo pensaba que era inencontrable en nuestro idioma (Dios Bendiga Internet) "Dinámica social y cultural" de Pitirim A. Sorokin, un hombre que solo por el nombre que tiene ya está en el canon de Transpop. Si hace falta les cito algún trozo, pero ya les digo que lo que ustedes sienten ya lo sintieron los romanos antes, solo que a otra escala.

Como ni a Sorokin (dep) ni a mi nos van a dar crédito digamos lo que digamos, voy a citar a Nietzsche, otro que quería ver arder todo y que tanto entendería al Jocker (copio de Ecce Homo, el primer libro suyo que me leí):

"No solo es preciso soportar, y de ningun modo ocultar, lo que es necesario - todo idealismo es la mentira ante la necesidad -, es preciso tambien amarlo."

Nietzsche se volvió loco porque no era autocomplaciente. La autocomplaciencia es un mecanismo de supervivencia, como la esperanza.

Por tanto, por lo que a mi respecta, a 5 minutos de terminar el partido:

Focoforo 1 - Nolan 1

Pero retengan la frase de Nietzsche. Nolan mete el gol en el tiempo de descuento, como el Real Madrid. Así es como se ganan ligas, marcando un segundo antes de los títulos de crédito. Nos dice que a veces la gente merece algo mejor que la verdad (la verdad de Batman el cómic, la verdad sobre la esencia del cine de superhéroes, la verdad sobre nuestra sociedad, la verdad sobre la miseria humana. Lo que ustedes quieran). Es decir, que enseña las cartas. Y apunta al hueso de la ficción, y por extensión, de los superhéroes.

Focoforo 1 - Nolan 2 (Resultado final)

Partiendo de este comentario, y habiendo visto la película muy poco convencido dos veces en el cine, me decidí a alquilarla y revisarla a trozos, con calma. Y decidí tomármela en serio, más allá del furor y pasión con el que se desencadenó una discusión formidable en el Focoforo.


Y lo cierto es que pude observar con mucho más cuidado las cosas que me gustaron en su día. La ambientación en Gotham City. Tiene errores típicamente Hollywoodienses, pero esa dirección de arte es invisible, como afirma Pepo Pérez.

Se aleja de la vulgaridad de la Gotham City de Batman Begins, apenas una burda imitación de la de Burton con tonos más realistas.

Esta ciudad encaja más con los tonos metálicos que busca en los rascacielos Wally Pfister y con la influencia de Michael Mann, mal aprendida en los espacios nocturnos por cierto y bien aprovechada para los momentos diurnos.

En ese aspecto, la película brillaba en su técnica en la recreación del atentado contra el alcalde y todas las escenas diurnas. La escena de la discoteca, en cambio, nos devolvía al problema de Begins y es la incoherencia.

¿Cómo construir una ficción hiperrealistaen materiales comiqueros, que se basan y se articulan a través del arquetipo, la exageración, la caricatura? El método de los Ultimates era de una sensibilidad gozosamente mediático. La forma de aumentar el realismo que propuso Mark Millar, es poniéndolos en un espejo críticamente mediático: los protagonistas son ahora estrellas de cine (o sea, están modelados con sus caras), se refieren a hechos de la actualidad geopolítica con sorna y complicidad (o sea que hemos de suponer que ellos estaban ahí, lo que tiene mucho que ver con la historia alternativa, corriente típica de la posmodernidad) y el Capitán América se somete a un examen iconográfico parece al del lector (se le añade voluntariosamente la autoconsciencia). En algún momento de Begins, se conseguía algo en consonancia con esto: la primera aparición del batmóbil, que desconcierta a los protagonistas que no saben lo que es porque no tienen constancia de Batman en su realidad, era una respuesta humorística a las necesidades de Millar. No así el resto de la película, demasiado patosa manejando elementos muy interesantes y canónicos en el personaje (El origen ninja del protagonista, el trauma de sus padres).

Por eso no resulta extraño que Christopher Nolan haya recurrido a su hermano, Jonathan Nolan, para construir su The Dark Knight: en la visión de Nolan no cabe la ironía sofisticada de Millar. Pero, sin embargo, no es un cineasta lo suficientemente valiente para renunciar al blockbuster: ¿Cómo sino se explican los momentos de acción, harto improbables en el universo que propone TDK? Es Millar, y también Warren Ellis en una medida más amplificada, el que usa los avances tecnológicos evidentes para destilar su renovada fantasía superheroica. Esto le da una cierta verosimilitud, pero también lo despoja del convencionalismo fantástico. Los gadgets del personaje de Freeman, un GPS-sensor que se engancha a los aviones, son muy tradicionales y tienen mucho menos atractivo que la coartada esgrimida en la primera parte, en forma de gag también (espeleología y la idea de que Batman vista uniforme militar, mal ejecutada por la fealdad del traje). A todo esto, se le suma una ejecución pobre ya que la huida de Hong Kong es excesivamente improbable como para ser verosímil en las propias reglas que Nolan da por sentado.

Por lo tanto, sorprende que en una era hipertecnificada como la de TDK, los protagonistas se comuniquen al más puro estilo victoriano y romántico: con cartas en las que destinan sus sentimientos. Nolan ha sido, desde siempre, un cineasta incapaz con los sentimientos, no para transmitirlos, sino de un modo más esencial, para incluso dibujarlos. La relación entre Dawes y Wayne carece de todo el erotismo festivo que tiene cualquier tebeo, pero también de toda la pasión de una gran historia. En ese sentido me resulta mucho más atractiva y coherente la forma que tiene Jon Favreau, su única virtud en una película excesivamente mal dirigida en las escenas de acción, de dibujar sus dramatis personae: traslada a una era ciertamente actual, así lo atestiguan las marcas y las tecnologías, su Iron Man, pero ninguno de sus personajes ha perdido esa ingenuidad arquetípica latente en toda construcción de tebeo de superhéroes de la Marvel. Virginia Pepper Potts, fenomenal Gwyneth Paltrow, y Tony Stark son capaces de relacionarse de un modo exitosamente ingenuo en una fiesta como contraste a la alocada vida de éste. Es una relación típica, la de la joven casta y secretamente enamorada, en el cine de aventuras, pero que cobra vida por como Favreau no se olvida de que el material de base es, ab initio, más festivo que introspectivo.

Partiendo de la base que Nolan ya empezó con mal pie, TDK propone unas ideas bastante sabrosas, aunque no terminen de despegar y no se trate, efectivamente, de algo comparable a obras mayores. En primer lugar, está Harvey Dent. Es, evidentemente, la gran esperanza, pero hay algo más: es una esperanza que surge de Asuntos Internos. Surge de la Corrección del Sistema, de su inspección a las alcantarillas. El motivo por el que se enfrenta a Gordon es por el pragmatismo del detective: debe conformarse con policías corruptos para formar un escuadrón y poder detener a la Mafia. O sea, Harvey Dent es una leyenda, pero es también un personaje definido por su incontestable afán ético. Por eso creo que el problema es, como siempre, Dos Caras. El Dent de la película no opta ni por la vía postfreudiana y noir de Batman: Tas, ni de ciertos tebeos recientes, pero Nolan demuestra, una vez más, su falta de tacto con el poder icónico de los superhéroes y en este caso, no lo sustituye por algo que compense. ¿Cómo encaja su realismo en el momento que Dos Caras es capaz de sobrevivir a un aparatoso accidente de coche y no a sus quemaduras, preparadas por el maléfico Joker? Es evidente que Nolan se esfuerza en buscarle motivos claros a la formación icónica, el plan del Joker y el auge político son la formación de este supervillan, pero descuida aspectos más obvios de su opus como es la verosimilitud de los detalles, de pequeños y sustanciales momentos que constituyen una obra mediocre en una excelente. Y con eso pierde coherencia.

Otra virtud me pareció, efectivamente, por primaria que parezca, el momento del experimento del barco. Roberto Alcover Oti hablaba de Spider-Man 2 como cine de conciencia obrera:

Spiderman 2 nos desvelaba cuáles son los sentimientos de aquellos que observan como nadie valora su trabajo diario. De algún modo, lo que esta sorprendente secuela venía a contarnos era que quienes levantan un país no son los Almodóvares, los Zapateros, o los Casillas, sino millones de currantes anónimos cuya labor pasa totalmente desapercibida para los grandes medios: un ajuste de cuentas evidenciado en ese clímax donde, tras perder su máscara, su anonimato, se descubre que el héroe no es más que un muchacho cualquiera



Pues esta TDK se atreve con algo humanismo y psicología social. A diferencia de un vulgar Paul Haggis, que usa elementos morales terriblemente discutibles para hablar de la dualidad (véase la trama del policía en Crash, especialmente vergonzosa en ese aspecto), la escena juega sólo con los prejuicios del espectador: es evidente que el delincuente es de color, pero no tenemos ningún contexto de él. Sólo sabemos que es delincuente. Igual que con el ciudadano. El que vea en esto una reafirmación bondadosa está siendo inocente porque la película nunca nos define a los dos líderes en los barcos. En ese aspecto, da esperanza.

También creo que el final es una gran idea. Pienso, sobretodo, en Barack Obama. No tanto en el paralelismo con Dent, que veo tan casual como probable, sino en un hecho reciente: Obama, representa, evidentemente, una perfecta estética del progreso frente al oscurecido y empobrecido Bush. Es icónico y fácilmente mítico: es de color, usa unas palabras cuidadosamente escogidas y unas grandes ideas que sirven para ocultar ciertas imprecisiones y también una notable inexperiencia en altos cargos. Pero, Obama, ha escogido como portavoz a Rahm. Puede pensarse que es una excusa para tener a los enemigos del partido cerca o entretenidos, pero sería de una ingenuidad terrible, el portavoz representa a un gobierno y también explica sus decisiones. El político Rahm apoyó a Bush durante la guerra de Irak, por ejemplo. TDK habla también como el cuento de Borges y propone, además, una distinción del heroísmo del todo interesante: el pueblo es mucho más sensible al mito. Recordemos a Barthes (Mitologías, Trad. De Hector Smuchler, El Mito como Lenguaje Robado, Pg. 133):

¿Qué es lo específico del mito? Es transformar un sentido en forma. Dicho de otro modo, el mito es siempre un robo de lenguaje. […]

La lengua, que es el lenguaje más frecuentemente robado por el mito, ofrece una resistencia débil. Contiene en sí ciertas disposiciones míticas, el esbozo de un aparato de signos destinados a manifestar la intención que la hace emplear. Es lo que podríamos llamar la expresividad de la lengua: los modos imperativo o subjuntivo, por ejemplo, son la forma de un significado particular, diferente del sentido.

Recordemos el Yes We Can en exquisito indicativo. O el I believe in Harvey Dent, también en indicativo. Los políticos de hoy no buscan el imperativo positivo (que da fe pero también mucha seguridad), sino el indicativo plausible. La idea es que Obama es consciente de la necesidad del pragmatismo de Rahm, de la dureza y la dificultad para ciertas decisiones que le apartarían del mito, de la estética misma que ha configurado. Hay que recordar que la mayoría de veces los héroes son anónimos: los bomberos, policías, voluntarios y enfermos que posan junto a los superhéroes en la historia del 11S de Spiderman de Stracynski, por ejemplo. La conciencia de Nolan es la del borrado icónico, decisión arriesgada al fin y al cabo: la sociedad ya no necesita a Batman como vigilante (una idea que también intentó explorar mal y con conciencia excesivamente típica Superman Returns) y no se ajusta a sus demandas, pero como asegura Lindyhommer la gente necesita a las leyendas, las merece. Batman ya no es un detective o un cruzado enmascarado, es simplemente un hombre consciente de su falta de relevancia y de su sacrificio parecido al de John Wayne en Liberty Valance, aunque sin tantos matices. Ford apuntaba al hombre, al héroe y a su soledad, Jonathan Nolan quiere apuntar hacia Gotham City, hacia la comunidad en definitiva.

Y eso no quita que reafirme mi opinión anterior sobre la película: es profundamente incoherente, se sostiene demasiado en un ritmo poco cinematográfico ya que el montaje paralelo funciona para narrar los atentados, pero nunca establece un ritmo (la música atronadora no ayuda) y sintetiza. Y una película de dos horas y media basada en una síntesis angustiosa tiene un alarmante problema narrativo. Y así desdibuja a sus personajes y también al hueso de la historia que apuntaba Lindyhommer, pero ello no desmerece su interesante apunte final. Pero eso no quita que tenga una ramplonería alarmante incluso satisfaciendo su cota de blockbuster, revelándose insuficiente al funcionar un espectáculo tan caro sólo con cierto trasfondo e interés. ¿Cuestan 200 millones de dólares una historia de dilemas morales? No, y en ese sentido TDK no ofrece una acción poderosa, envolvente y brillante. Por eso en mi próximo post sobre cine, un ejemplo de cómo hinchar el blockbuster y sacar auténtico oro: Cara a Cara de John Woo.

13 comentarios:

luna dijo...

La vida es un problema de verosimilitud.

Anónimo dijo...

Pero que incapacidad mas gorda tiene usted de comprender las cosas. Verborrea un rato, eso no se lo niega nadie.

Diego dijo...

Dios mío, Sr. Singer, qué ambición, parece Vd... ¡Christopher Nolan! De incapacidad para comprender las cosas, nada; capacidad para exprimirles hasta la última gota de sangre, e incluso para sacarla de donde puede que no haya más que horchata. Y más aun, con todo tipo de ramificaciones dialécticas que eluden el solipsismo y exprimen Internet. UNA GOZADA.

Ahora, no comparto para nada las presuntas incoherencias denunciadas entre el "realismo" que propugna Nolan y las concesiones a la acción y las constantes de un blockbuster. Poniéndonos pedantes, el primer plano de la película (que ya es historia del cine) nos deja bien claro en qué terreno nos estamos moviendo: King Vidor iniciaba de manera similar The Crowd, pero introducía su cámara en el lugar donde trabajaba su protagonista para ser cómplice de 'su' realidad. Nolan rompe la pantalla desde dentro avisándonos, tras unos instantes de confusión por nuestra parte, de que no estamos en el mismo lugar donde se halla la sala de proyección; sino en un ESCENARIO a su total disposición creativa, por mucho que responda a nuestra iconografía de lo real.

Un escenario, por cierto, en el que tiene lugar algo que creo se ha comentado poco, la deconstrucción de Batman Begins. Nolan tiene el valor de, apenas conformado con gran esfuerzo (por desgracia demasiado visible) en el film previo un modelo de héroe y de entorno en el que resulta verosímil, hacerlo volar por los aires.

Perdón por la parrafada!

quillo_3 dijo...

Yo no voy a soltar ninguna parrafada más que nada porque ya bastante me ha costado, alvy, leer tu post por lo largo no por lo interesante y me supondría otra cantidad ingente de tiempo el contestarte adecuadamente a cada punto y reflexión, así que mínimamente te digo que estoy en total desacuerdo contigo y que para mí sino está a la altura, quizá le queda poco para ser la mejor película basada en comic, desde luego la mejor sobre Batman, y si no me crees leete Arkham Asylum o El regreso del caballero oscuro. Mis únicos peros son como dices alguna escena demasiado tendente a begins y lo efímero de Dos Caras. Pero hasta ahí, es perfecta en su equilibrio y una película a la que seguro que volveré muchas veces.

Lindyhomer dijo...

No se porqué a estas alturas me resulta curiosa la reacción de la gente a tu post. Maldito Singer, como me sigas citando voy a tener que esforzarme a redactar bien. Si me escondo en los foros es para no exponerme a esto... en fin.

Aquí hay dos temas: no quiero ir por los derroteros del "give the people what they want", pero sí que me pregunto muchas veces porqué alguien no podría tener derecho a ser conservador, o a que le guste Sin tetas no hay paraiso.
En segundo lugar, y vuelvo al focoforo y mi discusión sobre Kevin Smith, es que los defectos que encuentras a la película no parecen afectar a la mayoría del público. Os poneis así porque ha costado una burrada y porque es de batman. ¿Son razones?

En cuanto a lo de Barthes... ya escribiré otro dia.

Danzante dijo...

Estoy de acuerdo con usted en prácticamente todo, así que tal vez este comentario se vuelva un poco redudante...

Me cabrean las pretensiones de Nolan... Intenta dotar de realismo a la historia del superhéroe, casi reformular el género acercando su figura al mundo real, pero cae en constantes incoherencias derivadas de la imposibilidad total de los superhéroes en nuestra realidad. Por eso la conversión de Dent en 'Dos Caras' parece metida con calzador. Como me decía Noel después de ver la peli, Nolan intenta escapar de las excentricidades propias del género, y no sólo no lo consigue, sino que se arriesga a perder emoción y mordiente: una pura incoherencia.

La escenita de los barcos es un ejemplo perfecto de la ingenuidad del director, que pretende dotar de impostada realidad a la fantasía y termina dotando de impostada fantasía a la realidad... Nadie se cree que los barcos continuen de una pieza al final de la película, pero una victoria total del Joker terminaría con el discuro de esperanza del final de la película. Un discurso, cuanto menos, chocante, aunque me convence la opinión de Lindyhomer al respecto, cuando en un principio me hubiera empujado a criticar el concepto con ahínco.

Pese a todo, sigo pensando que en esta sociedad de lobos, ganan los más hijos de puta, y así funciona todo... En fin, tampoco me quiero poner a filosofar sobre lo humano y lo divino, aunque quisiera destacar que el planteamiento de Nolan no deja de ser una tremenda ingenuidad disfrazada de veracidad mal entendida.

Danzante dijo...

Y perdóneme por mi falta de elocuencia en determinados momentos.

quillo_3 dijo...

Pregunto, ¿alguno es aficionado a los comics de batman? no es por nada pero por lo que os leo, vuestras reflexiones van más a los metafísico o filosófico que a lo cinematográfico, creo, y a lo mejor es que no haber leido tanta filosofía como vosotros me hace un poco más ignorante, pero poco menos que parece que hemos visto dos películas totalmente diferentes XD

Alvy Singer dijo...

¿Alguien? Leo los tebeos de Batman desde que soy niño. He releído las dos obras que tu comentas, igual que me pilla más lejana Arkham Asylum. El regreso del caballero nocturno tiene implicaciones políticas que no tiene Batman: Reagan es presidente y Superman trabaja para los malvados. El Joker no es un villano ni un psuedoterrorista. No veo el paralelismo porque donde Miller es satírico (eso se ve gráficamente), Nolan es grave. Sólo hay que ver el momento en que se habla de los villanos de Batman como un producto de su esquizofrenia vigilantista. Nolan sería absolutamente incapaz de filmar algo así.

Los temas están mejor resueltos, pues, en DK Returns. Nolan no tiene humor y tiende al subrayado.

Jorge Sánchez dijo...

Perdón por mi ignorancia, ¿pero no es un poco retrógrado comparar, usando juicios de valor, dos medios tan diferentes como el tebeo (aquí le decimos cómic) y el cine? ¿No es lo mismo que decir "La novela es mejor que la película", o algo parecido?

En fin. Igual disfruto este blog y casi siempre leo completos los posts que me interesan.

Alvy Singer dijo...

Si, pero ambos son ficciones. Es decir, comparaba la transgresión de cada obra, no equiparaba su fuerza o desarrollo narrativo.

Joaquín A. F. dijo...

(Post extravagante)
Singer,
Una admiradora de este nínfico blog, admiradora y lectora suya, me hizo saber que usted, siendo otro y el mismo, había escrito un artículo sobre el cómic Watchmen (tm y copyright de DC)de Alan Moore y Dave Gibbons, titulado "A...y...d...1.P...W...y...l...s..." [censurado]. Después de comprobar que ese artículo es, en su planteamiento y contenidos, muy cercano a mis propias notas de lectura sobre el cómic, he sentido la necesidad de informarle de este extraño caso de "convergencia en la cosa entre dos entendimientos"; y no he encontrado mejor modo de comunicarme con usted que el de dejarle este comentario en la primera entrada que pudiese tener algo que ver con el asunto de los superhéroes. Si dispone del tiempo necesario y cree que la lectura de esa obrita maestra del cómic pudiese merecerlo, encontrará algunos de mis apuntes de lectura en el seudoblog WATCHMEN:Alan Moore y los superhéroes (www.lecturasdewatchmen.blogspot.com). Espero que tenga a bien aportarme sus razones sobre el asunto.
Un saludo,
Joaquín A.F.

Anónimo dijo...

Estoy hasta los cojones de la gente que dice cosas enormes de largas sobre esta peli. Y con citas y todo. No es por nadie en particular, ojo.

Simplemente me tocaba decirlo. Lo siento.