Isabel Poveda coge el drama social, el más efectivo, suponemos y lo saca de todo contexto con Sí o No (2011), la clase de obra maestra que tarda en verse (yo he tardado tres veces en entender su secreto) y comprenderse en su magnitud, lo llena de una risa, una nerviosa y realmente magnífica, una que no admite deuda posible con el que podría ser su referente más cercano, Todd Solondz, una que es la que debería interesarnos aquí y ahora: la que nos deja riendo a carcajadas histéricas sabiendo que hemos visto algo terrible, algo que quizá sea solamente un triunfo del estilo, pero menudo estilo.