martes, agosto 05, 2008

Welles y su circunstancia

Ciudadano Kane es una película estupenda. No, no. Esperen. No se vayan. En un par de posts hablamos sobre Richard Price y recordamos a más maestros y camaradas. A lo que me refiero es que la he revisado y le he encontrado nuevas razones. No para si misma, pero sí para muchas de las interpretaciones que había leído hasta ahora, que podrían resumirse en "es muy importante por su lenguaje y porque es una crítica a William Randolph Hearst".

Pero hay más cosas: Ciudadano Kane es la historia de un hombre de pueblo que sólo quiere su trineo, después de gobernar (mediáticamente) un país y comprarse un paraíso artificial. O sea, que es la base de todos los melodramas épicos de Hollywood por venir y demás. La cinta pierde su interés cuando trata de combinar la amoralidad de Kane (que no es otra cosa que Hearst) pero triunfa con el asunto de Rosebud. Sólo Welles podía tratar con tanta habilidad este motivo sentimental y hacer de él una intriga que se resuelve de forma conmovedora. Y el lenguaje: sigue asombrando. No por su modernidad e importancia, también, sino por Welles. Su cine enérgico, imposible, construido a base de travellings locos e ironizando con lo que vemos, buscando expresividad en cada encuadre…. No resulta nada curioso que los mejores momentos de la película sean precisamente los del trineo. En ellos Welles se muestra asombroso con sus mejores encuadres. Me gusta mucho que Ciudadano Kane use la ambición desmedida de su personaje a niveles formales, es algo que luego imitarían todos en sus biopics muchísimos directores (a bote pronto el Mann de la divertidísima Ali y el Scorsese de Raging Bull, pero hay más, claro) pero que Welles consiguió gracias a la ficción. La ficción de Kane de saberse que es mitad él, mitad su rival Hearst. De hecho hasta esta revisión en la que he comprobado la magnitud de la declaración de intenciones de Welles (que sigue siendo insuperable en Touch of Evil o revolucionando al cine desde atrás, como en El Proceso o F for Fake), siempre había pensado que Ciudadano Kane era un feliz resultado de la ambición cansada de la etapa última del magnate de la comunicación y de los sueños de grandeza de otro genio de la misma, obsesionado con construir trenes eléctricos basados en la ficción. En cierta medida la película es un fracaso, sobretodo cuando Welles trata con su obsesión de la ficción y la realidad y sus medios de comunicación presente en toda su obra, desde que falsificara La guerra de los mundos en la radio.

La película se abre con un documental que nos explica todo el filme (la vida de Kane) y todo el film muestra al periodista siempre de espaldas, anónimo, invisible. Pero Welles vuela alto sólo cuando su lenguaje, su forma imparable y nerviosa no le deja construir su discurso sobre los medios y la realidad y prefiere centrarse sólo en el Hombre. El Hombre y su Trineo. Por eso no me cuesta nada admitir que como un film sobre el abandono Ciudadano Kane es magnífica, igual que como épica ultrapocha, género que Welles se inventó solito. Pero como parte de la obra eterna de Welles y de su exploración de las posibilidades de los medio, es todavía excesivamente Shakesperiana, sobretodo cuando hablan sus personajes, presuntamente interrogados. Igual que como Kane lo hacía todo para demostrar algo, Welles hizo Ciudadano Kane para demostrarle a Hollywood que podía reventar el cine con un artefacto incendiario y crítico hacia una de sus grandes figuras. En su ambición desmedida le salío un debut tan lleno de vigor como de emoción, pero nadie debería engañarse sobre sus propuestas morales o sociológicas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay algo que sí me parece tener cierta dimensión ética o política ¿No es Rosebud la reivindicación del márgen de lo cotidiano, de la marginalidad de nuestra propia historia, ese espacio al que los medios jamás van a poder llegar? Un mínimo espacio para el yo, fuera del espacio massmediático.

Un saludo.

(Oche)

carlos maiques dijo...

seguro que conoces RKO 281, con Liev Schrieber haciendo de Kane=Welles/ Nadie pensaba algo diferente a ser ambicioso, ni Welles, ni Kane, ni, por supuesto, el trineo de Hearst.

Un saludo y hasta otra/

Alvy Singer dijo...

Está muy bien Ciudadano Kane y es sorprendente, y creo que RKO 281 relata un poco esa historia de fondo. El problema del telefilm de la HBO, bien ambientado e interpretado, es que competir con Welles (director) con otra obra (de fondo) normalita tiene algo de suicidio.