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martes, abril 21, 2009

The Hitler Kid y otras recomendaciones literarias

Algo pasa cuando Vladimir Nabokov empezó aclarando que la literatura es un lujo. Y los lujos hay que cuidarlos. También cuando la pedagogía ha tomado, por supuesto, a los libros. O puede que todo esté condensado en Cervantes. Don Quijote, nuestro personaje más memorable, terminó chalado por tanta lectura y así le fue, que tuvo que salir a descubrir el mundo y entró en lucidez cuando más lejos estaba de sus libros.

Recuerdo la excitación de la comunidad literaria, en uno de esos arranques de bondad, en la defensa a ultranza de Harry Potter. Está consiguiendo que miles de niños lean. Lo mismo y a la vez, claro, pero leen. Ese era el mérito, por supuesto. Luego a por las fans fictions y llega el chasco: ya no les leen igual y sólo queda la formación de pequeñas tribus. La lectura, en fin, no asegura comprensión, ni percepción. Ni tan siquiera la lectura de buenos escritores. Imaginaos todos los factores que hay en juego. Y digo todo esto porque Hijo Tonto se ha venido a currar un delicioso especial fanzineroso sobre El Problema de la Lectura. Y recuerden: ¡Hitler de niño leía mucho! Textos de Rubén Lardin, Minchinela, Lindyhomer y la maestría e inventiva de Eunice Szpillman. No van a encontrar más en menos.

Y por cierto, esa sería mi principal recomendación para el día 23: Hitler de pequeño leía mucho, un fanzine joven y sabio. En librerías y online. ¿Quieren leer? Aprendan primero a estar en contra. Por supuesto, leyendo (y no sé, pero diría que ya se explicó qué era el punk para el líder de la iniciativa).

Y si tuviera que proponerles una lista les diría que libros que YA LES VALE si regalan el 23 (estando antes tan bellos).

-Homo Sampler – Eloy Fernández Porta.

He estado releyéndolo y aglutina tantos momentos de lucidez memorables que me sería imposible continuar escribiendo este blog y pensando sobre la industria cultural y nuestra percepción sobre las jerarquías y los asuntos humanos sin él. Literalmente.

-La soledad de los ventrílocuos – Matías Candeira

Joven cuentista que, sorpresa, lejos de detenerse en su aburrimiento y falta de ambición deslumbra. Joven cuentista que, toma ya, toma los referentes más díficiles que puedan imaginar (Buzzatti, Chéjov, Monzó, Zapata) y sale airoso de la batalla (la del debut, la de estar a la altura). Su primer relato es un delirante espejismo de la caducidad en tiempos de delicioso y continuo spot ballardiano. Al final termina creando un paisaje surreal tiernísimo que sobrevive a la maldición de la blandenguería y del sentimentalismo: Candeira es un narrador talentoso.

-James Joyce –Richard Ellman.

Ah, el rigor anglosajón, capaz de hacer apasionante una biografía de un tótem del siglo XX y un fijo en la alta y grnadiosa literatura, sin caer en la mitificación excesiva, ni en el melodrama que parece ser el nuevo peaje de las noticias culturales y de cierto ensayo reciente. Una biografía bella, completa, elegante.

-Dietario Voluble – Enrique Vila-Matas.

Era casi una obligación leerlo para tener una sensación bienpensante al leer el periódico los domingos cuando había churros y zumos por aquello de la dignidad. En libro gana más, encontramos miles de lecturas amoldadas a su imposible y gozosa inteligencia con una mirada escéptica y rebelde a la vez. Es posible que incluso sus detractores lo encuentren intachable: en el dietario, Vila-Matas parece deslizarse con una libertad inaudita y demasiadas veces imperceptible. Lo explica mejor Andújar, claro.

lunes, noviembre 03, 2008

El Homo Sampler que hay en nosotros

Decía Mike Ibáñez en su introducción a pOp cOntrOl que su libro no era más que un docu/mental folklórico y si fuera una película se inscribiría en el subgénero del subgénero Mondo.

En uno de los momentos más memorables de Homo Sampler, Eloy Fernández Porta convierte Babel en el producto de moda en medio de un sms lleno de amor taciturno. Seguramente si existiera el subgénero del Mondo, sería justamente lo que hace Fernández Porta en ese momento: ser testigo del nacimiento de un nuevo primitivismo en la, presuntamente, muy avanzada y racional era post-industrial.

Podríamos definir Homo Sampler como un ensayo preocupado, de verdad, por el Hombre Contemporáneo. Las preguntas que se hace así lo indican. Si el humanista parece ser un hombre feliz en una Colina desde la que recitar, entre otras cosas, la Maldad de los Videojuegos, Fernández Porta parece más ocupado en demostrar que en el Strash System no media, a veces, otra cosa que la jerarquía: resulta fundamental leer como entre West, Fitzgerald y Boris Izaguirre sólo media Lana Turner.

Afterpop supuso, por encima de todo y aquí está la prueba, un explosivo que combinaba estallar. En este caso era una bomba lingüística y contextual para iniciar una investigación que llega aquí a su culmen/crimen. Porque Homo Sampler es una anatomía del hombre contemporáneo, empezando por su cerebro/actitud (el UrPop, el apartado más voluntariosamente ambiguo planteará debates acerca de cual es la postura de Fernández Porta, aunque me temo que ha querido reservar la respuesta para más adelante, pese a que ello fuerze un resultado desigual), su visión/percepción temporal y, finalmente su gusto/clase.

Es en este apartado central donde el libro brilla, sobretodo en su inicio, Swatchmen, en el que hila la publicidad de la marca de relojes, la obra maestra de Alan Moore y Dave Gibbons y un poema de Peter Handke. Sumo a la lista de referencias la maravillosa The Hudsucker Proxy, de la que señala Fernando De Felipe su paralelismo con Watchmen ya que "presente y futuro se mezclarán en caprichoso bucle, anulándose al tiempo que posibilitando ese eterno retorno a un pasado que, curiosa coincidencia, comienza (fílmicamente) en el mismo segundo en que el viejo año muere ante nuestros ojos" (Joel y Ethan Coen: El Cine Siamés, Ed. Glenat, Barcelona 1999, p. 383).

Decía Borges que la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas, tal vez muchas de ellas estén contenidas y explicadas en este libro: "quien compra iconos sueña comunidades" (p. 20), "de lo más abyecto surge, pues, lo más selecto" (p. 278) o "Milá como lesbiana agresiva, Carlos Navarro como macho man 1.0" (p. 295).

Así que el 6 de Noviembre a darlo todo y a añadirse a las observaciones del primero que lo leyó.

miércoles, noviembre 14, 2007

Comentario de Eloy Fernández Porta en el fallecido bló de Vicente Luis Mora en bitacoraspuntocom convertido en post estelar (homenaje a Joseph Lai)

Vuelve la guest star favorita del blog, en un formato diferente y en un pionero sistema que propone un homenaje inteligente a los logros artísticos de Tomas Tang o Joseph Lai, vía alegoría blogoesférica. And now the news:

Eloy-as-españolazo-del-bombo
Sería interesante que la definición literaria-intencional de posmodernismo ("yo soy escritor posmoderno porque quiero") se complementara con una visión más social-pragmática. Tal como yo lo veo, uno es posmoderno no porque haya leído un artículo de Derrida o el último número de Neo2, sino porque vive en un medio en que sus deseos y aspiraciones han sido acelerados a la velocidad del consumo, en que los criterios de legitimación y valor que solíamos llamar "modernos" han sido sustituidos por otros creados por los mass media, en que la geografía está más determinada por las coporaciones que por los Estados-Nación, en que se está sometido a políticas de control y legislaciones que difícilmente pueden seguir llamándose modernas (i.e., ya que hablamos de ciencia: la posibilidad legal de patentar seres humanos (microbios modificados genéticamente) viene a cuestionar la distinción moderna entre "vida natural" y "producto comercial"). Todo esto es, hasta donde yo puedo ver, una realidad envolvente, que no es paranoia de Derrida sino que existe. Respecto de esta realidad la literatura puede asumir críticamente la condición de la época (posmodernismo "bueno": Thomas Pynchon) o puede soslayarla por medio de un simulacro de crítica (posmodernismo "banalizado": el último Juan José Millás).

Así pues, ¿qué nos impide hablar de un posmodernismo literario español con todas las letras, como se habla del alemán, del surafricano o del mexicano? ¿Nuestra peculiar Historia? No hay ningún país que haya hecho una "correcta transición" desde la Modernidad hasta la Posmodernidad; Alemania, por ejemplo, pasó del totalitarismo imperialista a las ruinas, de ahí al desarrollo capitalista y de ahí a la posmodernidad, todo en poco más de veinte años -y nadie cuestiona la existencia de un posmodernismo alemán, como tampoco se cuestiona que un autor surafricano como Coetzee sea un fenómeno posmoderno. ¿El provincianismo? ¿Respecto de qué capital? Todos sabéis que la historia de las literaturas "innovative" norteamericanas, desde Gertrude Stein hasta los escritores avant-pop, es la historia de una elite cultural formada por los escasísimos escritores que hablaban una segunda lengua en un medio literario totalmente monolingüe; de los pocos que leían alguna traducción en un medio que no traduce casi nada; de los pocos que estaban al corriente de lo que pasaba en literaturas que no fueran la norteamericana, y bebían todo lo que podían de ellas. ¿Qué habría sido de los posmodernos norteamericanos de los sesenta sin Borges? ¿Qué es Walter Abish, sino un miembro más de la tradición oulipista europea? ¿Qué es la teoría posmoderna tal como la han inventado en Brown, en Berkeley y en Duke sino una "puesta en práctica" de la deconstrucción y la filosofía de la diferencia francesas? ¿Qué es "Estilos radicales" de Susan Sontag, sino la obra de una provinciana entusiasta que se llena la boca diciendo obviedades sobre Godard y Barthes en un medio en que esos nombres son desconocidos, y con un registro que no hubiera pasado un tribunal de tesina en Francia?

Un intelectual norteamericano es, por definición y con escasas excepciones, un Robin Hood que roba a los viejos ricos de la cultura europeos para dárselo a los pobres de espíritu yanquis. A mí me cae bien Robin Hood, pero, po favó sus lo pido: basta ya de complejo de inferioridad hispano respecto de la "capitalidad cultural nortemericana". La entrevista con Agustín que acabo de leer, y que aquí ha publicado un buen fanzine electrónico, tiene un nivel al que NINGUNO de los estudiantes de letras de Boston College y UPenn a los que doy clase cada año llega ni de lejos. Y este blog también. La posmodernidad no se entiende peor desde Zaragoza que desde Indiana; más bien al contrario: el nativo de Indiana sólo conoce una cultura pop (la suya), mientras que el de Zaragoza conoce lo mismo que el de Indiana más una segunda cultura pop -española- que es, entre otras cosas, una instancia de crítica y deconstrucción del pop oficial norteamericano. Hala, ya lo he dicho. ¡Contento me tenéis, que tengo que salir a defender el orgullo apañol desde Barsalona!

martes, julio 24, 2007

Afterpop o Manual de estilo para Nuevos Testamentos Futuros

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Desde estos rincones, Eloy Fernández-Porta ocupa el Olimpo con una frecuencia más o menos periódica y ello resulta un honor. Sin embargo lo mejor ya ha venido. O casi. Mientras en los suplementos culturales fundan nuevas coleccionistes debolsillo (Nocilla21 o NocillaPockets: Predigo una movida), Eloy Fernández Porta se dedica a decir que prefiere estar más cerca del Mondo Brutto que del ringtone Esa Es Mi Generación. Y no se queden tan anchos pues como cualquier buen texto bíblico Afterpop tiene aspectos discutibles pero sobretodo una vocación reveladora y profética respecto a... TODO LO DEMÁS.

Afterpop es un artefacto explosivo sólo comparable a la Vida Mostrenca de Jordi Costa. Como en aquél, los ingredientes que forman Afterpop son exclusivos y rabiosamente contemporáneos (Family Guy, John Zorn, el cyberpunk, Burroguhs) pero lo mejor del asunto está en las ideas contenidas, capaces de activar cualquier sistema neuronal gris: Javier Marías es más poppy que el último libro de Ray Loriga (toma YA), Enrique Vila-Matas es capaz de hacer cosas realmente interesantes (a long long time ago, in a far galaxy) y el relato postmoderno infantil es una de las cosas más bellas del mundo. Pueden llegar a pensar que todo esto lo sabían, pero la hondura del conocimiento es la que les dará la certeza. Para eso yo les recomiendo usar Afterpop: les devolverá la fe en la intelligentzia patria, confirmará sus sospechas de que todo esta amañado y al cerar el libro sentirán una sensación de clarividencia nunca antes vista en sus libros anteriores. Lo juro.

martes, febrero 13, 2007

DIEZ NO LOGOS SOBRE LA LITERATURA Y POP (VII)

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Eloy Fernández-Porta es miembro de honor de este Rincón desde siempre. Ahora se presta generoso a ofrecernos un adelanto de su próxima disquisición imprescindible en formato de ensayo llamado Afterpop: La Literatura de la Implosión Mediática. En exclusiva un adelanto.

VII. TUS FILIAS SON POP : TUS FOBIAS SON PULP.
La distinción entre órdenes o géneros culturales puede plantearse a partir de un esquema psiconalítico. El ámbito del pop es el de la filia, el goce del objeto y de la novedad entendido como goce obligatorio, compulsivo. Lo ejemplifican dos episodios de American Psycho de Bret Easton Ellis en que Patrick Bateman dedica varias páginas a comentar la discografÌa de dos de sus grupos favoritos: Huey Lewis and the News y los Genesis post-Peter Gabriel. En ambos casos su descripción del objeto de consumo como objeto de goce está recorrida por un siniestro candor: es una combinación de crÌtica musical blanda a lo Rolling Stone ("la mejor y la más interesante banda que surgió en Inglaterra en los años ochenta") con epifanÌas sentimentales de mal gusto ("¿Acaso algún grupo ha presentado en términos más íntimos los aspectos negativos del divorcio?") y apelaciones autobiográficas ("lo que hace que esta canción sea tan excitante es ese final con el narrador que nunca se entera de nada"). El goce naif del Bateman-comentarista-de-rock aclara mucho sobre su papel como asesino: se comporta como un modelo ideal de consumidor que vive y siente los mensajes publicitarios al pie de la letra, con una intensidad que ni siquiera un fan podrÌa sentir. Es una perversión parecida a la que tiene el agente Cooper de Twin Peaks, que encuentra "delicioso" y "exquisito" hasta el pastel o donut más vulgar. "°Tiene usted el estómago de una hormiga!", le dice su compañero de aventuras: en efecto, la filia comercial es psicótica y sólo puede redundar en el crimen. En su adaptación al cine de la novela Mary Harron tuvo una excelente ocurrencia: cruzó el capítulo sobre Huey Lewis con el del primer asesinato de un colega de trabajo, de manera que Bateman le clava el hacha en la cabeza a su vÌctima mientras comenta, extasiado, la canción "HipTobe Square". El que intenta venderte un disco quiere sajarte la cabeza: paroxismo y crimen: tal es la psicosis del consumo.
Freud define la fobia como un temor irracional que causa reacciones p·nicas, y cuyos orÌgenes cabe rastrear en la historia personal o en elementos psicosociales. El personaje literario que mejor representa la fobia de nuestro tiempo es Cayce Pollard, la coolhunter que protagoniza la novela de William Gibson Pattern Recognition (Mundo espejo). La clarividencia social y comercial de Pollard est·ádirectamente relacionada con una experiencia traumática: "El muñeco de MichelÌn fue la primera marca comercial ante la que manifestÛ una reacción fóbica. Tenía seis años." A partir de ese trauma originario Pollard desarrolla una reacciÛn contra todas las marcas corporativas; especialmente significativo es su ataque de Tommyfobia (de Tommy Hillfiger) en los primeros capÌtulos de la novela. Esta idea del pulp como inconsciente del pop se ha desarrollado también en el cómic independiente norteamericano. En un texto autobiográfico Daniel Clowes describe su reacción ante la portada de un número de la revista Strange Adventures que representaba a un matrimonio convencional con niños pasando un domingo en el jardÌn, jugando en la piscina bajo el sol: "me eché a llorar y empecé a darme de cabezazos contra la pared por lo angustiosa que me parecÌa esa situación". Esta representación de la reacción fóbica al pop coincide con la de una historieta de la serie de Charles Burns Misterios de la carne en que una mujer huye hipando histéricamente de una sala de proyección en que pueden verse las im·genes de una hamburguesa y una cama de matrimonio. La huida fóbica –s·lvese quien pueda– no lleva, en estos y otros casos, al purismo, sino a una reescritura de la lÌnea secreta de la cultura popular contra la principal.
La aparición de una nómina o enciclopedia de referentes junto con la puesta en escena de una reacción p·nica constituye el doble movimiento, de an·lisis y repulsión, que define a la literatura como crÌtica de la cultura: historizar la cultura contempor·nea (por medio de un archivo seleccionado de sus casos) e histerizarla por medio de la crisis fóbica.