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martes, diciembre 30, 2008

2009: Año de de kung fu y de fanboys irritados

Los futuros ciudadanos del mañana son gente preocupada: entre sus máximas está la de difamar contra sus animes y videojuegos de la niñez alterados en adaptaciones a la gran apntalla. 2009 será su año, ese en que veamos que clase de futuro y de inteligencia nos espera. La última campaña es Street Fighter: The Legend of Chun Li, exquisita y novísima película cuyo trailer ofrece otra gustosa forma de entender las cosas: Kristin Kreuk pegando patadas. Así que vean como hablan las criaturitas del mañana. El mismo hecho que consideren relativamente fácil darle historia a un beatem'up (algo que sólo tiene sentido como videojuego y nunca como película, más aún con su estética basada en el manga y de delirantes colores chillones y espectaculares patadas). ¿Se imaginan a los integristas de Faulkner, Stevenson, Fitzgerald o incluso Proust enfadados por sus adaptaciones más o menos oficiosas? No, imposible, casi nunca estas adaptaciones reciben crédito alguno por sus lectores, apenas son recordadas más allá de la reposición televisiva o del mes posterior al estreno. Noel recordaba que los fans de Thunderbirds nunca montaron en colera por su traslación, ni tampoco los de Perdidos en el Espacio (y motivos tenían). Más allá de los fundacionales Trekkies, la cuestión es que comparten parcela y miseria los amantes de Street Fighter
y Dragon Ball
. Significativo y desesperanzador, como el aplauso general a Watchmen. El contraste es signifcativo: las obras de Toriyama, Capcom y Moore funcionan perfectamente en su medio y son, cada una a su manera, una cierta cumbre, sobretodo el videojuego y el tebeo (siempre preferiré la anárquica y mucho más caótica y hasta reflexiva Dr. Slump antes que su crítica cultural Dragon Ball, con muchísimos capítulos de relleno, un desnortamiento que se revela primero audaz y luego agotador, y una envejecidísima animación para según que combates). El arte es, según estos muchachos, la reproducción más o menos fiel e impecable de una transferencia emocional.

Mejor terminar citando al maestro:
Estoy bastante harto del rollito "retro" en todo. Lo que de verdad me interesa es la época que vivimos por sí misma, que es asombrosa, pero no sus mediocres subproductos artísticos, caracterizados por el miedo al futuro, la nostalgia, el sentimentalismo, la baja autoestima, la falta de sentido del humor, características propias de la cultura del narcisismo que define esta época de transición que estamos viviendo.

(Miguel Ángel Martín)