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domingo, febrero 15, 2009

Lecturas para el domingo

La excelente e insuperable Doom Patrol de Grant Morrison (dibujada por Richard Case, entre otros).

Pueden descargarlo aquí haciéndose socios de Vagos.es.

Sino aquí tienen El culto del libro no escrito 1 y 2.

Pueden leer el artículo del Cultura(s) al respecto del maestro Minchinela.

Y pueden completar la noche con Steven Shaviro.

Si les queda aliento para seguir al triumvirato: algo de Foucault.

domingo, febrero 01, 2009

Los superpoderes en los tiempos del Emo

No resulta nada difícil comprender el éxito de The Umbrella Academy, aplaudida por algunos de mis críticos favoritos: la ya de por sí sencilla concepción del mutante como incomprendido de los fundacionales X-men reimprimida en los tiempos (y la sensibilidad) emos son, poco menos, que un acierto. La incomprensión mutante se tiñe a la perfección al trazo pseudogótico de su guionista, Gerard Way el cantante de My Chemical Romance.

El tebeo en sí es cool por naturaleza. Tiene un prólogo de Grant Morrison y ninguna de sus ideas es nueva: se sueña una mezcla perfecta de Alan Moore y el mismo papá Morrison (una mezcla perfecta de superhéroes melancólicos, fantasía steampunk y excentricidad a gran escala) dibujada por Mike Mignola, aplaudido por Moore. Naturalmente Way no es Moore, ni Gabriel Bá recoge el testigo de Mignola.

Uno sonríe ante el entretenimiento seguro y fugaz que proporciona esta serie: avanza deprisa y su superhéroe con traje de gorila es una imagen notable. Sin embargo, cabe aclarar que la degradación y la boutade son juegos de doble rasero: decía Rosenbaum en su crítica de Pulp Fiction que vivíamos en tiempos posmodernos, porque Camille Paglia era la "nueva Sontag" y Tarantino "el nuevo Godard", pero sólo uno de los dos podía ser consecuente con eso. Como Rosenbaum, me parece lamentable que ya no haya, sin más, artistas nuevos capaces de la ruptura de los anteriores o de al menos una calidad parecida.

Way se encomienda a dos referentes que le vienen grandes. Su historia no tiene la perspectiva cultural que tenía Los Invisibles, capaz de enterrar y diagnosticar toda una sociedad mediática, o el discurso de La liga de los hombres extraordinarios. Morrison, siempre buscando la eterna juventud, se apunta a la boutade en su prólogo, pero sus ideas son recicladas, nunca replanteadas. No es posmodernidad, es un ejercicio mimético, divertido y eso muy cool: cualquiera que haya leído Watchmen o Doom Patrol puede divertirse comprobando calcos y los amantes del steampunk pueden encontrar aquí un filón relativamente simpático. Pero, donde hay un acierto (el zombie Eiffel, un mono) hay un error de igual magnitud (la repetición estilística entendida como estética general, el, en general, alargamiento innecesario de muchas escenas, incluida la del cementerio).

El final culmina esta línea, con la venganza del personaje ordinario convertido en blanca violinista que toca a Stravinski. En esta historia, en el fondo, lo que menos importa es el Apocalipsis del que vienen a salvarnos los superhéroes e importa más su detallismo referencial, en el fondo inútil y demasiado "gracioso", que su capacidad narrativa o su poder de evocación. Way ha anunciado un volumen dos visto el éxito: muchas cosas pueden ser discutidas en The Umbrella Academy, la más clara el no estar a la altura de esos referentes a los que se encomienda irresponsablemente, pero es obvio que ha conectado con una forma de ver los superhéroes.

jueves, julio 05, 2007

The Dark Knight is Back

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Batman está de suerte. La serie regular que edita planeta mezcla Detective Cómics con Batman e incluye un par de historias de cada arco. Grant Morrison en la primera y Paul Dini en la segunda. El All-Star Batman tiene a Frank Miller y Jim Lee al frente. ¿Con este plantel cualquiera se queja, eh? Pues SÍ.

All Star Batman and The Boy Wonder propone situarse unos años antes de lo que será el DK milleriano y lo hace a lo hiperbólico: todo está lleno de mujeres fatales, de relaciones imposibles y.... de remedos Millerianos. A ver si me explico: los mejores momentos de All Star Batman vienen por su desmedida y loca violencia, pero da la impresión de que Miller se ha dejado su capacidad de reinvención en otra parte. Se limita a ofrecer un buen concierto y a tocar covers: la relación entre Superman/Wonder Woman es parecidísima a la de Dwight y Gail, el Batman nos devuelve gran parte de las siluetas de Marv y sus amigos.... Uno no puede dejar de amar All Star Batman pero tampoco puede dejar de reprocharle que no sea más loca y que sea Miller quién decida lo que es alimenticio y lo que no. Su Robocop VS. Terminator era, fundamentalmente, un ejemplar cómic de acción con una serie de hipérboles ultraviolentas construidas de una forma perfecta y en clave netamente derivativa. Las aportaciones de Miller (el enfado de Superman con Batman por el secuestro del joven Grayson) suenan a vaga reedición y hecha para millerianos nostálgicos... o algo. No todo está perdido: queda la sensación, certera, de que por poco que se esfuerze Miller puede hacer algo muy notable, pero para ello requieren ganas de tejer nuevas situaciones y adaptarse a un argumento que le de para saborear su estilo indudablemente visual y violento. Sería una locura criticar al tebeo por lo psicótico que es Batman, de hecho esto es lo que más nos gusta.

Justo lo contrario ofrece Grant Morrison. Tanto al frente de Batman sabe que para afrontar la tarea de estar frente a un ICONO la mejor idea es llevarlo todo al extremo. Recuperando una trama paternofilial de la saguita de R'As Al Ghoul el número empieza con la imagen del Joker diciendo que ha matado a Batman. Dos páginas más tarde la situación SE INVIERTE. Literalmente. Y después tenemos una maravillosa historia de Paul Dini: parece el equivalente de un cuento de John Cheever ,de recién llegados a una ciudad grande (y la melancolía existencial que ello conlleva) sumado a la presencia del murciélago. Por si fuera poco.


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Y nuevamente Morrison se patea a gusto con Miller, en su All Star Superman. Empeñado en hacernos revivir el sense of wonder de la pulpa, las aventuras de Superman son lo que en algunas ocasiones parecía que iba a ser la cinta de Bryan Singer: una verdadera recuperación de la belleza de lo son las aventuras de una deidad en la tierra. Y sin coñazos cristianos ni nostalgias mal entendidas: el tebeo de Morrison y Quitely contiene todos esos bichitos monstruosos que tanto nos hicieron vibrar en New X-Men, o lo que es lo mismo, tramas de pura ciencia ficción insertadas en el mundo del hombre de acero. Sin coartadas ni sellitos de auteur, la imaginación de Quitely desborda y la diversión contagiosa de Morrison también. El resultado es maravillloso: el mejor tebeo de Superman de la década, a competir con Loeb & Sale en un ranking.