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jueves, julio 17, 2008

El principio no ha terminado

Roberto Alcover Oti encabezaba mi gran esperanza para la crítica de cine del futuro. Ahora se ha tomado el lujo de reabrir su bitácora, y ya tenemos el cántico de mi blog de cine favorito de antaño ha vuelto.

Lo que me gusta de su escritura es que cuando se le lee uno no tiene muchas ganas de escribir sobre ello porque todo está muy bien pensado, y se queda para el interior la reflexión ajena, intentando asumirla como propia. Además, se ha marcado una crítica de Los Cronocrímenes desde una perspectiva novísima e inteligente.

De momento, en su regreso, ya ha dado posts memorables: apuntes sobre Hancock, Déja Vu y Forgetting Sarah Marshall que nos ponen en evidencia a todos, y ha manifestado su amor puro por Crank, al tiempo que cierra las críticas con Oliveira apesta. Bien, pues su blog es así de bueno, parafreseando a Andres HH.

jueves, septiembre 13, 2007

Otra breve historia sobre la censura en la blogoera

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En los comentarios de la crítica de Henrique Lage en Séptimo Vicio pueden leer:

david el día 05/09/2007 - 19:39
Los comentarios ya totalmente fuera de madre de Alvyn Singer me han obligado a borrar/editar los mensajes donde se pasa directamente a insultos mayores

Resulta curioso: la lógica terrorista (aplicamos la patriotic law por culpa de este desheredado) olvida totalmente los comentarios previos al mío en el que se llamaba chupapollas citando todos mis comentarios (los mensajes donde se pasa, el glorioso anonimato). Se reduce un párrafo de mi comentario, en el que contestaba con los mismos códigos al autor de los desprecios, a un plural (comentarios) y una hipérbole (fuera de madre). No se editó pues el párrafo de los tacos, dónde por cierto ya advertía de la reacción hipócrita, se reescribió lo sucedido. Así es como la blogoesfera, tan interactiva y llena de liberté en sus comentarios, se recuerda a si misma.

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Menos mal que llega Henrique y nos da a todos dignidad. Ante el razonamiento, juicio moral. Nada nos puede salvar de la moral: si hacemos una crítica más o menos elaborada, justificando, no importa. Somos unos creídos, carecemos de validez. Bendita moral, que nos curó de razón de espanto.

miércoles, junio 06, 2007

Yo fui un comentarista adolescente del blog de Nacho Vigalondo

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Somos muchos los mierables que nos preguntamos acerca de los comentarios en los blogs. Acerca de su verdadero alcance e influencia. La blogoegoesfera ha desarrollado diferentes tipos de comentaristas: amables, bellos, bordes e incluso vagas simulaciones de outlaws llamados trolls. Lo interesante en según que blogs, sobretodo los de cine, son los comentarios como un espacio de diálogo entre sus comentaristas (muchas veces el autor del blog).

Yo comento en el blog de Nacho Vigalondo. Soy un jovenzuelo que le admira de forma desenfrenada. De veras.

Y entonces fluye lo inevitable: el espacio de comentarios se aparta como vehículo de aplausos o abucheos y se torna en otra cosa distinta más evolucionada. El mesianismo o no ha tomado el espacio.

Así llego a la siguiente conclusión: el blog de Nacho Vigalondo es un blog político.

¿Por qué? Porqué en lo que es el mejor bloguero de cine (y con diferencia) se torna en un confuso espacio de exigencias políticas respecto a su labour como director de cine. Su labor entonces es acercarse y admirar los trabajos de otros y guiarles en un camino que por supuesto, no tengo nada claro si va a recorrer. Lo que me hace pensar que este es un país de politizaciones. Entono mi mea culpa.

¿Entonces? Releo. Y por supuesto hay comentarios incisivos, mordaces, delirantes pero al alza llega una tendencia, en nuestra búsqueda, que equipara el look barbudo de Mr. Vigalounge a una condición eminentemente bíblica. Pero bíblica siempre desde una perspectiva de Umberto Eco: si no tenemos mitos, los inventamos o nombramos. No importa lo que sucedió entonces.

En todo caso hay pequeñas victorias sobre las primeras impresiones de sus trabajos: fugaces, reales, sinceras (y seguimos hablando de comentarios). Pero la condición de microcosmos se alumbra, el blog vigalondiano ha alcanzado un status del que no se deshará en sus comments: el de jerarquía inapelable de autobombos variados y proposiciones teenagers. Encantadoramente teenagers, como todo lo que es así, adolescente, si quieren.