lunes, octubre 09, 2006

GENERACIÓN QUEMADA (I): EN CONTRA DE JONATHAN SAFRAN FOER

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El último exponente de la joven narrativa norteamericana está en el recopilatorio de cuentos Generación Quemada. Es una incorrección estílistica y temporal bastante reseñable, pero perdonable en la cuenta de que Jeffrey Eugenides fue el maestro de este chico (y amigo, claro) y Joyce Carol Oates también.

Jonathan Safran Foer es en esencia lo peor que le puede pasar a la narrativa norteamericana. Me explico: él no es lo peor (término absolutamente aberrante) sino simplemente es una manifestación de una variante artificiosa de la narrativa (nueva) de los USA que nada tiene que ver ni con la maravillosa sensibilidad de Eugenides ni con los otros (Foster Wallace, Lethem & Co.)

Junto a su chica Nicole Krauss ( La historia del amor va por esos senderos con un joven niño que sueña con ir a Israel.... tampoco lo he podido terminar) Jonathan Safran Foer es en cierta medida un Paul Auster pero en versión juvenil. No es que sea un gran escritor, es peor, es un escritor de calité. Los halagos a sus obras son inexplicables: al menos Auster construyó un par de libros realmente notables, Safran Foer en sus dos tempranos debuts se conforma narrar con pura estética experimental nuevas aventuras. La mezcla de lo visual heredada de Chris Ware no está aprovechada: esto va en contra de Safran Foer y su narrativa artificiosa, insoportable, azucurada, no en contra a la condición de que experimente. Y es que si nos ponemos en ese plan, no, Safran Foer nunca va a ser Dave Eggers.

Ha sido llamado varias cosas (el nuevo Philip Roth) pero lo que más me ha gustado es lo que en su lugar natal le llamen intellectual best seller. Y es una definición ajustada y certera como pocas, no sólo en sentido literal sino que Safran Foer es la opción complaciente a todos aquellos que busquen una voz joven, fresca, poética y con talento. En realidad nimiedad y mediocridad pero al servicio de maravillar al público con una indigesta sucesión de sensibilidad.

Y aviso, vale, no he podido terminar ninguno de sus dos libros (Todo está iluminado ; Tan fuerte, tan cerca) durante estos días. Son dos fiascos enormes, destacando el segundo donde el lector se expone a un salingeriasmo despediado (una parodia obvia involuntaria casi podríamos decir, nada tiene que ver este Oskar con el gran Caulfield) : el niño no como ente sensible sino como objeto odiable debido a su sensibilidad tan ultratópica elevada al máximo.

Manual para puntuar las enfermedades del corazón, el relato incluido en la antología de Siruela, sigue ese camino tan similar: mucha experimentación visual y poética de adorno para en realidad tener una altura moral o emocional muy similar a la de un telefilm sólo que agarrando con cierta gracia en el relato (que se beneficia de su corta duración) de estar levemente hábil.
El hermano de Foer, Franklin, dirige The New Republic una revista sionista (despiadademente sionista, lo que explica muchas cosas de su segunda novela) y nos hacen pensar que no necesariamente la juventud tiene que ser sana y prometedora, en este caso el judeoamericano oblida de una forma alarmante dejar de mirarse al ombligo. Este fenómeno literario (esperemos que limitado) esperemos que no ofusque el evidente talento y no nos dejemos llevar por este inteligente plato precocinado disfrazado de cosa arriesgada y diferente de una forma harto obvia y harto irritante.

13 comentarios:

Enrique Ortiz dijo...

Gracias, me ahorro leerlo; tenía la duda y la he despejado. Un saludo.

Alicia Liddell dijo...

¡Vaya palo!

Señor Toldo dijo...

Jojojo, me gusta cuando se pone cañero. La verdad es que aunque sí que me agrado la lectura de Todo está iluminado, no me cuesta compartir algunos de los puntos que expones en tu crítica. Lo fundamental para mí fue que al terminar el libro, aunque como digo me gustó, no me entraron ganas de leer su nueva novela o algo más del mismo autor; ahí ya...

Montse dijo...

Totalmente de acuerdo. Es un flojeras... ¿Quién se ha atrevido a la comparación con Roth? Ya no se respeta nada...

Portnoy dijo...

Olvidaste mencionar a García Márquez y a Borges... lo peor de Todo está iluminado es ese trasnochado y mal entendido realismo mágico... lo de Borges no recuerdo porque era...
:-)

Mauricio Salvador dijo...

Hola Alvin. La verdad no he leído a Safran Foer, por lo que no puedo opinar. Sólo discuto un poco la tendencia a ver a Roth como algo juguetón y extovertido, cuando sus primeros libros fueron clásicos en el mejor sentido de la palabra, Good Bye Columbus, o When she was good, una novela casi victoriana o incluso Sabbath's teather (no sé si así se escribe).
En fin, un saludo. A ver si un día leo a Safran.

Toro dijo...

vi hace unos días la adaptación que hizo Lieb Schrieber de Todo está iluminado y es bastante mala, aburrida, sobre todo si eres de los que desprecian a Elijah Wood, como yo. Aunque quizás sea mejor que el libro. El personaje del abuelo es notable y su perro, Sammy Davis Jr. Jr., entró a la historia de los perros más cool del cine.un saludo

ignatiusmismo dijo...

Estoy de acuerdo. Jonathan Safran Foer me resulta un bluf bien empaquetado y mejor publicitado. Pero al final, cuando el lector ejerce su soberano veredicto, toda esta parafernalia se derrumba y se queda en lo que es: nada.

Irene dijo...

Eres capaz de escribir un libro tu solo? si la respuesta es no, no te dediques a criticar libros. Creo que no habeis captado la esencia de Todo está iluminado. Leedlo en inglés...quizá en su lengua original conseguis enterderlo

Anónimo dijo...

Pues yo no puedo estar más en desacuerdo, "Todo Está Iluminado" está lleno de momentos auténticamente poéticos y preciosos. En su segundo libro me pareció muy original la complementación gráfica. Yo los he regalado a varias personas y ya somos unos cuantos los que nos posicionamos en el lado más contrario a tu argumentación :). Sed felices.

Anónimo dijo...

Siempre me he sorprendido de la gente que crítica a otros, cuando esas personas que dicen aberraciones ni siquiera lograrán crear ni la mitad de los que objeto de su crítica han hecho. Podrás decir lo que quieras de él, pero eso no le quita un mérito que tiene, el cual es CREAR. Trata de hacerlo, de tener reconocimiento y sólo así tu opinión podrá ser tomada en serio, en lugar de ser un montón de quejas y si hay personas que te hacen caso es porque no tienen juicio propio, que no lográn darse cuenta que en tu "crítica" sólo se pone en evidencia tu DEPLORABLE intento de tratar de hacer menospreciar el trabajo de otra persona.

Anónimo dijo...

¿podrías terminar de leer los libros antes de hacer una crítica de ellos?

Anónimo dijo...

Cierto, como mínimo léetelo. Eres patético hablando, escribe tú un libro, ese sí que será una mierda.