sábado, abril 15, 2006

MATRIX O LAS DOS CARAS DE LA PERVERSIÓN.

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Slavoj Zizek.

Cuando vi The Matrix en un cine de barrio de Eslovenia, tuve la oportunidad única de sentarme al lado del espectador ideal para la película, es decir, de un idiota: un hombre que rozaba la treintena, sentado a mi derecha y, tan absorto en la película, que constantemente molestaba a los otros espectadores con exclamaciones como: «¡Dios, la realidad no existe!»... Sin duda prefiero esta ingenua inmersión en la película a las interpretaciones intelectualoides y pseudosofisticadas que proyectan sobre la ella refinados matices filosóficos o psicoanalíticos.

Sin embargo, no resulta difícil comprender la atracción que a nivel intelectual ejerce The Matrix: ¿No es una de esas películas que actúan como una especie de test de Rorschach, poniendo en marcha un proceso universal de identificación, como el proverbial retrato de Dios, que parece siempre estar mirándote directamente, lo mires desde dónde lo mires - una de esas películas en las que se sienten reflejadas casi todas las miradas? Mis amigos lacanianos me aseguran que los autores del guión deben haber leído a Lacan; los defensores de la Escuela de Frankfurt ven en la película una encarnación extrapolada de la Kulturindustrie, con el dominio directo de la Sustancia social (del Capital) alienada-reificada que coloniza nuestra vida interior y nos utiliza como fuente de energía; los defensores de la New Age ven en la película una fuente para especular sobre nuestro mundo como un espejismo generado por una Mente global encarnada en la World Wide Web. Esta serie de referencias nos remite a La República de Platón: ¿no calca The Matrix la imagen platónica de la cueva (seres humanos comunes como prisioneros férreamente atados a sus asientos y obligados a ser espectadores de una oscura representación de lo que (engañados) consideran que es la realidad? Una diferencia esencial entre la película y el texto platónico es, por supuesto, que cuando alguna persona se escapa de la cueva, y asciende a la superficie de la tierra, lo que encuentra ya no es la brillante superficie iluminada por los rayos de sol de antaño, el Bien supremo, sino el desolado «desierto de lo real». La principal dicotomía en este caso viene dada por las posturas de la Escuela de Frankfurt y de Lacan: ¿debemos historizar Matrix incorporándol a a la metáfora del Capital que colonizó la cultura y la subjetividad, o estamos hablando de la reificación del orden simbólico en sí mismo? Sin embargo, ¿qué ocurre si la alternativa misma que planteamos es falsa? ¿Qué pasa si el carácter virtual del orden simbólico «en sí mismo» es la condición misma de la historicidad?

Sigue leyendo The Matrix o las dos caras de la perversión.

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-Slavoj Zizek en la Wikipedia.

3 comentarios:

Eki dijo...

Creo que el gran exito de Matrix es que hicieron un popurri filosofico accesible para el publico lo metieron en un envoltorio de accion atrayente e impulsaron un estilo visual epatante. No creo que ninguna de estas tres cosas es desmerecedora de reconocimiento.

JohnTrent dijo...

Matrix por un lado convencio a los que buscaban "algo mas que efectos especiales y accion", por otro lado convencio a los que buscaban "efectos especiales y accion". Ademas, supuso un paso hacia delante en la tecnologia cinematografica, creo escuela y se impuso como icono social. ¿Mas razones de su exito?.

No es tan buena como muchos cien, ni tan mala como aseguran otros muchos. Es una buena peli, entretenida (aunque a veces la falla un poco el ritmo), con algunos dialogos inteligentes, otros mas prepotentes, pero en general una peli disfrutable y espectacular.
Las secuelas son otro cantar.

Pequeña Delirio dijo...

No sé si llegará a leer este post, por aquello de que hace tiempo que lo escribió pero, si le gusta este filósofo lacaniano, no puedo más que recomendarle "Lacrimae Rerum", donde encontrará, además del ensayo sobre Matrix y el ciberespacio, clarividentes ensayos sobre Kieslowski, Hitchcock, David Lynch y demás ralea cinematográfica... Un saludo!