sábado, junio 22, 2013
Concedo , por consiguiente, que el divorcio se asemeja a ese acto de buena administración gracias al cual se trata de poner fin a ese semptierno "estado de cosas que no puede durar", ese conjunto de tragas legales y sociales que te tiene maniatada y entristecida, que te está haciendo perder muy buenas oportunidades (como esa mercancía dipositada en un puerto franco y que a falta de un papel de la aduana nadie se atreve a adquirir, incluso a un precio ventajoso) y está transformando tu capacidad de futurición en aceptación de pretérito, tu capacidad de culpa en conformidad y humillación, tu sentido de la responsabilidad en esa frivolidad que justifica todas sus licencias con la falta de libertad; y tu edad de vergüenza en un falso descoco - que tú eres la primera en aborrecer - disimulado bajo el amplio manto de las instituciones sociales de carácter estable. Concedo que con tu divorcio podrás asumir una verdad responsabilidad de la que, en el mmento actual, cobijada bajo la ley de fuerza que otros te imponen, te puedes zafar con cierta facilidad con sólo atender las oligaciones maternales y contractuales (y eso te lleva a ti poco trabajo y apenas te produce quebraderos de cabeza) propias de tu estado. Concedo que tras el divorcio esas obligaciones cobrarán su verdadera dimensión y todo su valor; que el cuidado, la educación y el cariño de tus hijos, que el respeto, el aprecio y una cierta fidelidad para con tu marido, los celarás y conservarás a costa de momento de libertad y no, como hasta ahora, para cumplir una obligación o llenar el vacío de las largas horas de un cautivierio ocioso e inútil. Concedo que tras la liberación que te ha de procurar el divorcio podrás ser una persona con capacidad de autodeterminación - como ahora se dice - en lugar de esa otra, no dueña de sí misma, que vive bajo la férula de otro; y que sólo a partir de esa decisión tus actos tendrán un sentido propio y una significación cabal, como todos aquellos nacidos en un ámbito de libertad. Concedo todo eso a regañadientes porque sólo me lo creo a medias; porque ya no te concedo (y ardo en deseos de decirlos) es que una vez divorciada vas a ser más capaz de cumplir tu futuro que lo eres ahora. Por ahí si que no paso.
En primer lugar porque el cumplimiento del futuro exige una coincidencia que muy rara vez se da: la que ha de existir entre el programa y su realización. Se puede examinar esta pequeña cuestión con un enfoque combinatorio; así, pues, por el hecho de divorciarte (como por otro hecho cualquiera) tu situación cambi y a la vista de eso pues:
-conservar el mismo que tenías cuando caada para sólo mejorar la posibilidades de llevarlo a cabo, o bien
-cambiar el programa y los recursos para alcanzar una meta distinta - y por una vía distinta - a la que informó tu vida de casada.
A poco que recapacites sobre ello te percatarás de que las tres modalidades se reducen a la última, siendo que el programa para el futuro y los recursos para llevarlo a efecto son cosas que están íntima e indisolublemente ligadas ligadas a toda persona sensata. A poco que cambie uno se alteran los otros. Y si al decir de la gente enterada tanto el programa como sus posibilidades de ejecución cambian cada día ¿qué cabe decir de ese día en que tomas una decisión dictada por la necesidad de cambiarlos? Tú esperas que tu vida a partir de ahora tome un sesgo diferente, que tu futuro se va a ir separando uniformemente de aquel que abrigabas con anterioridad; tu meta ya es distinta, tus pasos distintos y del hecho de que se separaron los antiguos - en la convicción de que los han de mejorar - es de donde has extraído las fuerzas necesarias para tomar la decisión inicial donde se localiza la separación. Sin embargo, ambos programas tienen una constitución común; los dos son unas conjeturas y aquí entra lo grave: porque la segunda - la nueva - por ser más exigente, extravagante e imaginaria, es más inverosímil. El programa antiguo - trazado en un ámbito en el que la presunta carencia de libertad no es más que una justificación de su modestía - mal que bien se había decidido por una serie de metas posibles y alcanzables que, conseguidas día tras día, si no eran válidas para revolver el problema general de la felicidad al menos servirían para aplazarlo, mitigarlo y quien sabe si restarle casi toda su influencia sobre la persona.
Juan Benet, Puerta de Tierra.
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Juan Benet,
Puerta de tierra
lunes, junio 17, 2013
Parecido bien nos hacen las obras de teatro tristes; por eso debemos considerarlas muy superiores a las alegres que engañan nuestra hambre en lugar de saciarla: el pan que ha de nutrirnos es amargo. En la vida feliz no vemos en su realidad los destinos de nuestros semejantes, ya porque el interés los enmascare, bien porque el deseo los transfigure. Pero en el despejo que da el sufrimiento en la vida, y en la sensación de la belleza dolorosa en el teatro, los destinos de los demás hombres y nuestro propio destino hacen oír por fin a nuestra alma atenta la palabra inesperada de deber y verad. La obra triste de un verdadero artista nos habla con ese acento de los que han sufrido, que obligan a todo que ha sufrido a prescindir de todo lo demás y a escuchar.
Marcel Proust, Los placeres y los días.
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Marcel Proust
A veces sólo se puede ser leal al presente traicionando al pasado. A veces la lealtad es una forma de coraje, pero otras veces es una forma de cobardía. A veces la lealtad es una forma de traición y la traición una forma de lealtad. Quiza no sabemos con exactitud lo que es la lealtad ni lo que es la traición. Tenemos una ética de la lealtad, pero no tenemos una ética de la traición. Necesitamos una ética de la traición. El héroe de la retirada es un héroe de la traición.
Javier Cercas, Anatomía de un instante, Random House, 2009.
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Javier Cercas
jueves, mayo 23, 2013
viernes, mayo 17, 2013
"Es natural que el Amor se presente después - y no antes - del aprendizaje sexual, bajo el aspecto de una puerta más alta, noble y capaz de conducnros a la felicidad, ya que se trata de una síntesis entre la felicidad política (colectiva, ética, dogmática) y la felicidad sexual (individual, estética y acéfala). El Amor parece una solución perfecta entre las abstracciones universales de la organización social y la tendencia anárquica, destructiva, de la relación sexual. Un Enamorado cree que ha resuelto por su cuenta el conflicto entre Mundo y Yo, desde el momento en que está convencido de que pertenece a Lo Otro, sin por elljo dejar de ser él Mismo. Espejismo de muchísima fuerza por lo secreto de su truco y lo doloroso de su elucidación, como ya intuyera alguien tan alejado de la psicología como Platón"
Félix de Azúa, Historia de un idiota contada por él mismo o el Contenido de la felicidad
"Las grandes añagazas sólo se comprenden muy tarde, cuando al no quedar tiempo para las enmiendas, el espíritu comprende que muchos errores que no podrán ser corregidos constituirán el sudario de unos cuantos aciertos; con cuánta frecuencia el arte une a su elegida a la mujer que hablará por su boca, para quedarse a solas con él rumiando un lenguaje privado"
Juan Benet, Otoño en Madrid hacia 1950
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Otoño en Madrid Hacia 1950
"-Porque los pasos, sobre todo los pasos, vienen a ser como un animal nocturno. Durante el día se quedan quietos en cualquier rincón. Tú a lo mejor andas por allí porque estás limpiando o lo que sea y los tocas, porque no sabes dónde están, y no ocurre nada. Pero si por la noche caminas o haces ruido, entonces se acercan a ti. Hay gente que se asusta yc hilla, y lo único que consiguen es atraerlos más y más. Y pueden llegar a pasarte por encima de la cara, y, aunque no hacen daño, luego no se olvida nunca porque son como una lengua de gelatina o algo así. Y si corres, lo mismo; peor, porque te siguen, al menos mientras corras por el interior de la casa
Juan José Millás, El Jardín Vacío
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Juan José Millás
lunes, mayo 13, 2013
"Un día, como digo - y quizás en el momento en que menos me podía interesar -, surgió el recuerdo y con él el refrendo de un convencimiento que si en un principio llegó a molestarme, con el tiempo paso a constituir una verdadera obsesión. Nunca he comprendido cómo la desaparición temporal del recuerdo se achaca al olvido, desmentido por tantos fenómenos, porque de la misma manera que la roca sedimentaria guarda en su seno todas las huellas de los seres que dejaron su impronta cuando tan sólo era un légamo blando e impresionable, así la memoria puede cobijar y atesorar todo lo que en su día tuvo la consistencia necesaria para dejar un rastro indeleble. Y de todo ese terreno ignorado del cual nacen las conjeturas y las hipótesis - de la misma manera que no se llama arqueología a todo lo que se supone que esconden las arenas del desierto sino al conjunto de restos extraídos de é y sobre el que se ha edificado una ciencia de la reconstrucción no - no se puede llamar memoria tanto a una facultad como a los resultados que el hombre ha sido capaz a su propia luz y que - en general - son tan escasos que bien puede decirse que apenas constituyen una base sólida para cimentar un conocimiento de lo que ha sido. Me pregunto muchas veces: si no fuera por los demás ¿qué sabríamos de nosotros mismos? ¿qué sería la niñez sino un espejismo contradictoria e incontrastable? Y qué de enigmas no presentan un carácter acuciante y misterioso en virtu dde que unac ontinuidad vital, garantizada por el organismo, se despreocupa de dar continuidad al conocimiento de tal hecho. Porque de treinta o cincuenta años vividos ¿qué es lo que se conoce con seguridad? En verdad lo único que se siente- no se sabe- de firme es que han sido vividos y recogidos y resumidos más por la ignorancia que por uns aber que - con la ausencia del cuerpo y gracias al olvido - siempre está dispuesto a desatender y abandonar su cometido. Una gran parte de recuerdos están acompañados de una sorpresa o de una intención muy acusada; y yo me imagino que ese medio denso, opaco e impenetrable a la investigación y verificación en el que quedan grabados tantos hechos de nuestra vida, sólo es susceptible de ser impresionado por loinsólito y en cambio - como esa losa marórea cuajada de conchas indiferente a los pies que la hollan, que no hacen sino desgastarla - es capaz de enfrentar toda su dureza y tenacidad al registro de las costumbres. Así que una gran parte de lo que es costumbre no lo guarda tanto la memoria como un saber distinto, emparentado con el proyecto de existencia que todo hombre se hace y que poco a poco va traduciendo en hábitos. La memoria guarda un viaje, un amigo l que no se le ha visto en años o una caída infantil pero con mucha frecuencia lo hace tras reducir todo ello a estampas insaboras, despojándolas de un sentir que las envolvía en el momento en que sucedía; se diría que se trata de un proceso esterilizador gracias al cual el recuerdo queda conservado desprovisto de unos sentimientos que de no ser extirpados fermentan; qué poco sabe, por consiguiente, en una primera instancia, cuando la burbuja va aflorando a la superficie, arrastrando tras ella mil otros detalles sepultos e intactos que le siguen en su camino a la conciencia, de todo ese maremágnu emocional que envuelve a la más intrascendente herida en una rodilla para cuya imperfecta comprensión sería menester más tarde hacer uso de la adivinación con tanta o más intensidad que cuando se pretende adentrar en el tiempo no vivido; ha grabado sí la caída pero qué poco dice del camino del colegial, repetido cientos de veces cada día de distinta manera, o del hastío domiical salvado cada domingo con una ilusión diferente, a causa de esas imágenes tópicas envolventes de los mil caminos y las mil tardes y los cientos de domingos - todos parecidos y ninguno semejante - que constituyen nuestro andar Si a eso se añade que a medida que vamos creciendo oe nvejeciendo más análogas son nuestras tardes y más simple esa imagen única que las envuelve, simplifica y representa, se comprenderá una razón por la cual cada día se hace menos uso de la memoria, no tanto un órgano ni una función como un saber que, sobretodo, fue utilizado y aprovechado antes de los trenta años"
Juan Benet, Una meditación
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Una meditación
lunes, mayo 06, 2013
- Ya veo - dijo - que no quieres hablar. No seré yo quien te acuse de cobardía. A todos nos cuesta que en un instante ya irrecuperable lo que apostamos todo a una vuelta de la ruleta antes de aprender las reglas del juego. Yo también creí que la vida era otra cosa. Luego se sigue jugando, se gana y se pierde alternativamente, pero ya nada es igual: las cartas están marcadas, los dados están cargados y las fichas sólo cambian de bolsillo mientras dura la velada. La vida es así y es inútil calificarla de injusta a posteriori.
Eduardo Mendoza, El laberinto de las aceitunas
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fragmentos
domingo, abril 21, 2013
" - Pasarán unos años y olvidaremos todo; se borraran los embudos de las explosiones,
se pavimentaran las calles levantadas, se alzarán casas que fueron destruidas.
Cuanto vivimos, parecerá un sueño y nos extrañará los pocos recuerdos que guardamos;
acaso las fátigas del hambre, el sordo tambor de los bombardeos, los parapetos de
adoquines cerrando las calles solitarias....
Juan Eduardo Zuñiga, Largo Noviembre de Madrid
lunes, marzo 25, 2013
El arte de la suplantación
De la entrevista original del Paris Review.:
¿Qué le sucede a Philip Roth cuando se convierte en Nathan Zuckerman?
Nathan Zuckerman es un acto. Es todo el arte de la suplantación, no es cierto? Ese es el don novelístico fundamental. Zuckerman es un escritor que quiere ser un doctor suplantando a un pornógrafo. Yo soy un escritor escribiendo un libro suplantando a un escritor que quiere ser un doctor suplantando a un pornógrafo - que entonces, para hacer la suplantación, para poner la lengüeta en el bode, pretende ser un conocido crítico literario. Creando una biografía falsa, una historia falsa, inventando una existencia medio imaginaria fuera del drama real de que mi vida es mi vida. Tiene que haber cierto placer en este trabajo, y eso es todo. Ir por ahí con un disfraz. Actuar como un personaje. Pasar uno mismo como alguien que no es. Pretender. La astuta y sagaz mascarada. Piensa en el ventrílocuo. Habla de un modo que su voz parece que procede de alguien que está a cierta distancia de sí mismo. Pero si no fuera por tu línea de visión, no encontrarías placer alguno en su arte. Su arte consiste en estar presente y ausente; es más él mismo cuando está simultaneámente siendo otro, ninguno de los dos es él una vez baja el telón. No tienes por qué necesariamente, como escritor, abandonar tu biografía completamente para abordar un acto de suplantación. Puede que sea más intrigante cuando no lo haces del todo. Lo distorsionas, lo caricaturizas, lo parodias, lo torturas y subviertes, lo explotas - todo para dar a la biografía esa dimensión que excitará tu vida verbal. Millones de personas hacen esto todo el tiempo, y no con la justificación de crear literatura. Lo hacen en serio. Es sorprendente qué mentiras puede sostener la gente tras la máscara de sus verdaderos rostros. Piensa en el arte del adúltero: bajo una presión tremenda y contra enormes dificultades, maridos y esposas ordinarias, que se petrificarían con autoconciencia encima de un escenario, aunque en el teatro del hogar, solo ante la audiencia del cónyuge traicionado, representan roles de inocencia y fidelidad con una técnica dramática perfecta. Grandes, grandes actuaciones, concebidas con genio para los más pequeños particulares, una actuación impecablemente meticulosa y naturalista, y todo hecha por un ránking de aficionados. La gente hermosamente pretendiendo ser "ella misma". La imaginación puede tomarse las formas más sutiles, sabes. ¿Por qué debería un novelista, un simulador de profesión, ser menos cuidadoso o de más confianza que un estólido, nada imaginativo, contable de un suburbio siendo infiel a su esposa? Jack Benny solía simular que era un ávaro ¿recuerdas? Se llama a sí mismo por su buen nombre y exclamaba que era tacaño y mezquino. Excitaba su imaginación cómica hacer esto. Probablemente no era tan divertido como cualquier otro tipo escribiendo cheques a la UJA y llevando a sus amigos fuera a cenar. Céline simulaba ser un indiferente, incluso irresponsable doctor, cuando parece, de hecho, que trabajó duramente en su profesión y que fue concienzudo con sus pacientes. Pero eso no era interesante.
domingo, marzo 24, 2013
Mi héroe: Philip Roth
Por James Wood (The Guardian)
¿Creyó alguien a Philip Roth cuando, a principios de año, anunció que se retiraba de la escritura? De todos los novelistas contemporáneos, es el único que ha hecho que el escribir parezca un acto necesario y continuado, inextricable de las continuidades y los conflictos del estar vivo. Para Roth, la narración y el yo parecen haber nacido juntos, y, por lo tanto, deben morir juntos también. Más que ningún otro novelista moderna, ha usado la ficción como confesión y como el desplazamiento de la confesión: sus virulentos, quejicas y alter egos, de Portnoy a Zuckerman o Mickey Sabbath todos parecen rothianos, incluso cuando están solamente siendo suplentes de Roth. Ha hecho de su infancia en Newark, su amor, sus padres irritantes, su condición judía, su sexualidad, su propia vida de escritor algo familiar y vívido para millones de lectores. Ha parecido necesitar la ficción como una clase de reportaje performativo y despiadado, es por lo cual, en años recientes, las grandes novelas (El teatro del Sabbath, Pastoral Americana) han compartido espacio con trabajos mucho más flojos, y por lo que ha sido tan productivo; la ficción al mismo tiempo urgente y algo incompleta, tan necesaria como el arte y tan desesperanzada como la vida.
Admiro a Roth (que cumplió ochenta años esta semana) por muchas razones. Porque no ha seguido siendo el mismo (su prosa enjuta es ahora muy distinta de las pulidas cadencias de sus primeros trabajos). Porque esa prosa es un instrumento maravilloso, capaz de sorpresas líricas y de la más cruda de las franquezas, al mismo tiempo altamente construida y derrochantemente oral. Porque es muy divertido (pensad en el momento en el El escritor fantasma en el que Nathan Zuckerman que él ha hecho el bien, como un chico judío majo, al casarse con Ana Frank, que ha sobrevivido mágicamente el Holocausto). Y porque ha demostrado que el artificio posmoderno y el realismo americano no son incompatibles, sino que, en realidad, se alimentan el uno al otro - tal vez su mejor novela, La contravida, toma lo que necesita de la autoconciencia posmoderna y los juegos ficticios, y monta una conmovedora investigación sobre qué significa llevar tu vida. Que nuestra perpetua máquina de escribir profundice en las páginas, como con Henry James, hasta que tengamos que pelear por la pluma de su mano moribunda.
sábado, febrero 23, 2013
-Ahora ya no - continuó tras un suspiro-. Ahora el dinero son viles papeluchos arrugados. Yo cuando tengo alguno, estoy deseando soltarlo.
-Todo lo papeluchos que usted quiera - interrumpió el comisario- pero hacen falta para vivir.
-Eso suele decirse, sí. Para vivir....Pero ¿a qué llaman vivir? Para mí vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permiten que nos humillen o que nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el Pato Donald...Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar...y vivir es reírse...He conocido a mucha gente a lo largo de mi vida, comisario, y créame, en nombre de ganar dinero para vivir, se lo toman tan en serio que se olvidan de vivir. Precisamente ayer, paseando por Central Park más o menos a estas horas, me encontré con un hombre inmensamente rico que vive por allí cerca y entablamos conversación. Pues bueno, está desesperado y no sabe por qué. No le saca partido a nada ni le encuentro aliciente a la vida. Y claro, se obsesiona por tonterías. Al cabo de un rato, parecía yo la millonaria y él el mendigo. Nos hicimos muy amigos. Dice que él no tiene ninguno. Bueno, uno, pero que se está hartando de él.
Carmen Martín Gaite, Caperucita en Manhattan, Siruela, 1990.
-Todo lo papeluchos que usted quiera - interrumpió el comisario- pero hacen falta para vivir.
-Eso suele decirse, sí. Para vivir....Pero ¿a qué llaman vivir? Para mí vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permiten que nos humillen o que nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el Pato Donald...Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar...y vivir es reírse...He conocido a mucha gente a lo largo de mi vida, comisario, y créame, en nombre de ganar dinero para vivir, se lo toman tan en serio que se olvidan de vivir. Precisamente ayer, paseando por Central Park más o menos a estas horas, me encontré con un hombre inmensamente rico que vive por allí cerca y entablamos conversación. Pues bueno, está desesperado y no sabe por qué. No le saca partido a nada ni le encuentro aliciente a la vida. Y claro, se obsesiona por tonterías. Al cabo de un rato, parecía yo la millonaria y él el mendigo. Nos hicimos muy amigos. Dice que él no tiene ninguno. Bueno, uno, pero que se está hartando de él.
Carmen Martín Gaite, Caperucita en Manhattan, Siruela, 1990.
viernes, febrero 22, 2013
-¡Yo tendría esperanzas! - dijo Tamkin-. Si el amor es amor, es por nada. Quince, no demasiado para que se lo pida a la vida un hombre de su inteligencia. Los locos, los delincuentes empedernidos y los asesinos tienen millones para derrochar. Queman el mundo: petróleo, carbón, madera y el suelo mismo y hasta chupan el aire y el cielo. Un hombre como usted, con humildad ante la vida, que quiere sentir y vivir, tiene apuros...no queriendo - dijo Tamkin con su aire de paréntesis - cambiar una onza de alma por una libra de influjo social...nunca saldrá adelante sin ayuda en un mundo como éste. Pero no se preocupe-. Wilhelm se aferró a esa seguridad-. No tiene por qué preocuparse. Fácilmente superaremos su cifra.
Saul Bellow, Carpe Diem (traducción de José María Valverde)
Saul Bellow, Carpe Diem (traducción de José María Valverde)
martes, febrero 19, 2013
La noche más oscura
Esta magnífica reseña de Ignatiy Vishnevetsky, quizás el mejor crítico joven en activo. La traduzco yo de Mubis ya que ha hecho que reconsidere mis opiniones sobre la película de Bigelow y aprecie su temeridad intelectual. La necesidad del crítico de persuadir y de crear un discurso distinto al dominante.
La mentalidad monitor o los medios para el fin devienen el fin en sí mismo
Por Ignatiy Vishnevetsky
Los protagonistas de La noche más oscura debaten sobre lógica y teoría. Son bastante menos espías que críticos del espionaje; toman notas copiosas, trafican con DVDS de interrogatorio, y analizan las acciones de sus objetivos en términos de intención y autoría. Todo está fundado en un marco teorético. Todo puede ser intelectualizado. "No lidiamos con la certidumbre", dice un operativo de la CIA, "lidiamos con la probabilidad".
Lo que emerge es un retrato de la guerra moderna como una tecnocracia elaborada. Tortura, vigilancia y la acción enemiga son todas tratadas como datos, lo que se usa luego para calcular posibilidades. Estas probabilidades forman las bases de las acción del futuro, lo que produce más datos. El ciclo sigue y sigue y sigue.
La nueva película de Kathryn Bigelow tiene mucho en común con otra ambiciosa película estrenada este año por otro gran cineasta americano - The Master de Paul Thomas Anderson. Ambos films lidian con sistemas - la guerra del terror en La Noche Más Oscura, la Causa en The Master - que pretenden superar traumas pasados (el 11S, malos recuerdos) mediante la transformación de lo vivido en objetos abstractos (datos de inteligencia militar, la terapia performativa de la Causa) y que devienen fines en sí mismos. Intencionadamente, ambos sistemas están basados en la desfamiliarización, dehumanización, y la repetición.
Ambos films están poblados por personajes que son versiones ficcionales de figuras mundiales (no lleva mucho tiempo descubrir que la Jessica de La noche más oscura es Jennifer Lynne Matthews, que Joseph Bradley es Jonathan Banks, y así sucesivamente). Ambos terminan también en notas ambiguas y deliberadamente niegan a sus espectadores sentido alguno de catarsis dramáticas.
Pero aunque The Master es realmente la más ambiciosa y lograda película en términos cinematográficos, La noche más oscura está bastante más lograda en términos dramáticos; aunque sus imágenes jamás son tan potentes como las de The Master, las usa más concienzudamente.
****
Quiero objetivos. Haz tu puto trabajo. Tráeme gente a la que matar
Para ser un thriller, La noche más oscura es conspicuamente breve en villanos que aparecen en pantalla. El principal objeto de la caza de la película no es en realidad Bin Laden, sino su mensajero Abu Ahmed - otro no-personaje que aparece brevemente solo como una figura conduciendo un coche y como un cadáver (en estas apariciones breves, esta de hecho interpretado por el administrador informático de la producción). Los detenidos, por otra parte, son personajes simpáticos - traumatizados por el abuso, condenados a pasar el resto de sus vidas en prisiones secretas.
La noche más oscura nunca reconoce ningún beneficio en el mundo real ni de la Guerra del Terror ni de la muerte de Bin Laden; uno, de hecho, debería asumir que no hubo ninguno. La escena final de la película, que tiene lugar unas pocas horas antes del anuncio oficial de la muerte de Bin Laden, describe como la protagonista Maya (Jessica Chastain) embarca en un avión transportador de tropas; ella es advertida por un miembro de la tripulación que tienen órdenes de volar adonde ella quiera, pero mientras el primer plano final persiste en su cara, lo que registramos es una profunda falta de propósitos - un "¿y ahora qué?" nunca dicho.
Maya empieza la película como una figura fantasmal fija detrás de los salvajes interrogatorios de Dan. Reclutada por la CIA recién salida de la escuela, no tiene amigos verdaderos ni vida interior. Su obsesión por encontrar a Abu Ahmed habla menos de la dedicación o el profesionalismo (el film establece bastantes veces que ella es repudiada por muchos de sus colegas) que por la necesidad de un propósito. Como el Sargento James, el protagonista de The Hurt Locker, ella usa la guerra para llenar un vacío emocional; sin hombre al que cazar, no tiene nada.
Ella es, en otras palabras, un agente perfecto para la Guerra del Terror - o más específicamente, para la versión de la película de la Guerra del Terror. No hay discusión en La noche más oscura acerca de la eficacia de la tortura - pero tampoco charla alguna sobre victoria, juridiscción o justicia. Nadie en la película ni siquiera sugiere capturar y tratar a Bin Laden.
De lo que los personajes hablan es proceso, probabilidad y el relativo valor de la información. La guerra se convierte en datos, y entonces los datos devienen el objeto de la guerra, suplantando sus objetivos iniciales. Cuando Osama Bin Laden es asesinado en La noche más oscura, su muerte es abrupta y anticlimática. Ninguna carga se aligera. Los NAVY Seals rápidamente lo cargan en una bolsa de cadáveres. Es solamente otro cadáver. Están más interesados en los discos duros de sus computadoras - los datos que permitirán que la Guerra del Terror continúe.
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No hay vergüenza alguna si quieres mirar a través de la pantalla
Los personajes de la película nunca hacen nada que pudiera ser interpretado como heroico; de hecho, lo que siempre es identificado es como - la resuelta Maya, el sádico Dan, el ambicioso Joseph Bradley, la soberbia Jessica - funcionan como agentes de un sistema vasto, impersonal. También está presente un largo plantel de secundarios (la película muestra más de un centenar de roles hablados) interpretando personajes que no son nunca identificados por su nombre; lo que los identifica, en cambio, es su lugar en la cadena - como informantes, traductores, buscadores, guardias, analistas, especialistas en vigilancia, tomadores de decisiones. La sección de la película que lidia con los NAVY SEALs que eventualmente llevan a cabo la redada en el recinto de Bin Laden empieza con un título en el que se lee "Canarios".
Dentro de la mise en scène de La noche más oscura, los monitores y los vídeos en directo devienen intercambiables con sus sujetos del mundo real. La gente se convierte en puntos luminosos radares de búsqueda, formas vislumbradas a través de los aviones espía, fotografías pegadas en tableros de borrados. Más tarde, en la película, Maya se encuentra en el centro de control Depredador de la CIA, mirando una pantalla del tamaño de una muro; delante de ella está la expresión última de la guerra tecnocrática - el vídeo en directo de un ataque de drones.
La noche más oscura es la primera de las películas de Bigelow que ha sido rodada en digital, y como muchas de las películas estrenadas este año - especialmente Holy Motors, la primera película de Leos Carax rodada digitalmente - expresa una actitud ambivalente respecto a la digitalización.
La película de Carax termina declarando que "la era de las máquinas visibles ha terminado", la de Bigelow, menos triste, declara implícitamente el fin de la era de la guerra visible. Bin Laden - nunca mostrado directamente en la película y referido en los diálogos con las iniciales de la CIA UBL - es el último enemigo del mundo real y es vencido al ser convertido en información abstracta; su localización no es descubierta, pero deducida. Cuando la CIA decide atacar contra él, no es debido al imperativo moral, sino a la probabilidad calculada.
La mentalidad monitor o los medios para el fin devienen el fin en sí mismo
Por Ignatiy Vishnevetsky
No sabemos lo que sabemos
Qué cojones significa eso
Es una tautología
Qué cojones significa eso
Es una tautología
Los protagonistas de La noche más oscura debaten sobre lógica y teoría. Son bastante menos espías que críticos del espionaje; toman notas copiosas, trafican con DVDS de interrogatorio, y analizan las acciones de sus objetivos en términos de intención y autoría. Todo está fundado en un marco teorético. Todo puede ser intelectualizado. "No lidiamos con la certidumbre", dice un operativo de la CIA, "lidiamos con la probabilidad".
Lo que emerge es un retrato de la guerra moderna como una tecnocracia elaborada. Tortura, vigilancia y la acción enemiga son todas tratadas como datos, lo que se usa luego para calcular posibilidades. Estas probabilidades forman las bases de las acción del futuro, lo que produce más datos. El ciclo sigue y sigue y sigue.
La nueva película de Kathryn Bigelow tiene mucho en común con otra ambiciosa película estrenada este año por otro gran cineasta americano - The Master de Paul Thomas Anderson. Ambos films lidian con sistemas - la guerra del terror en La Noche Más Oscura, la Causa en The Master - que pretenden superar traumas pasados (el 11S, malos recuerdos) mediante la transformación de lo vivido en objetos abstractos (datos de inteligencia militar, la terapia performativa de la Causa) y que devienen fines en sí mismos. Intencionadamente, ambos sistemas están basados en la desfamiliarización, dehumanización, y la repetición.
Ambos films están poblados por personajes que son versiones ficcionales de figuras mundiales (no lleva mucho tiempo descubrir que la Jessica de La noche más oscura es Jennifer Lynne Matthews, que Joseph Bradley es Jonathan Banks, y así sucesivamente). Ambos terminan también en notas ambiguas y deliberadamente niegan a sus espectadores sentido alguno de catarsis dramáticas.
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Quiero objetivos. Haz tu puto trabajo. Tráeme gente a la que matar
El rostro de Osama Bin Laden no es enseñado en ningún momento de La noche más oscura. George W. Bush y Dick Cheney no son mencionados nunca. El período previo a la invasión de Irak es discutido - como un ejemplo de lógica defectuosa - pero no la invasión en si misma. Afganistan aparece solamente como un territorio ocupado. La victoria de Barack Obama no es mencionada tampoco; aparece solamente como candidato político, vislumbrado brevemente en una televisión.
Desnudada del bagaje extra-textual tan central en la interpretación deGreenwald/Mayer/Maass, a qué se reduce La noche más oscura? Una película sobre un sistema que es creado para vengar un ataque pero cuyo propósito primario deviene la auto-justificación y la auto-perpetuación.
Desnudada del bagaje extra-textual tan central en la interpretación deGreenwald/Mayer/Maass, a qué se reduce La noche más oscura? Una película sobre un sistema que es creado para vengar un ataque pero cuyo propósito primario deviene la auto-justificación y la auto-perpetuación.
Para ser un thriller, La noche más oscura es conspicuamente breve en villanos que aparecen en pantalla. El principal objeto de la caza de la película no es en realidad Bin Laden, sino su mensajero Abu Ahmed - otro no-personaje que aparece brevemente solo como una figura conduciendo un coche y como un cadáver (en estas apariciones breves, esta de hecho interpretado por el administrador informático de la producción). Los detenidos, por otra parte, son personajes simpáticos - traumatizados por el abuso, condenados a pasar el resto de sus vidas en prisiones secretas.
La noche más oscura nunca reconoce ningún beneficio en el mundo real ni de la Guerra del Terror ni de la muerte de Bin Laden; uno, de hecho, debería asumir que no hubo ninguno. La escena final de la película, que tiene lugar unas pocas horas antes del anuncio oficial de la muerte de Bin Laden, describe como la protagonista Maya (Jessica Chastain) embarca en un avión transportador de tropas; ella es advertida por un miembro de la tripulación que tienen órdenes de volar adonde ella quiera, pero mientras el primer plano final persiste en su cara, lo que registramos es una profunda falta de propósitos - un "¿y ahora qué?" nunca dicho.
Maya empieza la película como una figura fantasmal fija detrás de los salvajes interrogatorios de Dan. Reclutada por la CIA recién salida de la escuela, no tiene amigos verdaderos ni vida interior. Su obsesión por encontrar a Abu Ahmed habla menos de la dedicación o el profesionalismo (el film establece bastantes veces que ella es repudiada por muchos de sus colegas) que por la necesidad de un propósito. Como el Sargento James, el protagonista de The Hurt Locker, ella usa la guerra para llenar un vacío emocional; sin hombre al que cazar, no tiene nada.
Ella es, en otras palabras, un agente perfecto para la Guerra del Terror - o más específicamente, para la versión de la película de la Guerra del Terror. No hay discusión en La noche más oscura acerca de la eficacia de la tortura - pero tampoco charla alguna sobre victoria, juridiscción o justicia. Nadie en la película ni siquiera sugiere capturar y tratar a Bin Laden.
De lo que los personajes hablan es proceso, probabilidad y el relativo valor de la información. La guerra se convierte en datos, y entonces los datos devienen el objeto de la guerra, suplantando sus objetivos iniciales. Cuando Osama Bin Laden es asesinado en La noche más oscura, su muerte es abrupta y anticlimática. Ninguna carga se aligera. Los NAVY Seals rápidamente lo cargan en una bolsa de cadáveres. Es solamente otro cadáver. Están más interesados en los discos duros de sus computadoras - los datos que permitirán que la Guerra del Terror continúe.
****
No hay vergüenza alguna si quieres mirar a través de la pantalla
Una ficción basada en hechos es todavía una ficción. Cuestionar el rigor histórico de las imágenes de La noche más oscura - en lo que Mayer y Mass han basado sus argumentos - pierde lo que esas imágenes realmente retratan (los argumentos de Greenwald se basan en afirmaciones de la película que van de lo especioso a lo completamente inventado).
El tono de La noche más oscura es el opuesto a un rah-rah-rah patriotero. Es una película siniestra que muestra en primer plano la crueldad de sus personajes; no por nada establece la brutalidad de la tortura antes de establecer su función en la Guerra del Terror, o que detalla como los NAVY Seals que atormentan el recinto de Bin Laden ejecutan a combatientes heridos.
El tono de La noche más oscura es el opuesto a un rah-rah-rah patriotero. Es una película siniestra que muestra en primer plano la crueldad de sus personajes; no por nada establece la brutalidad de la tortura antes de establecer su función en la Guerra del Terror, o que detalla como los NAVY Seals que atormentan el recinto de Bin Laden ejecutan a combatientes heridos.
Los personajes de la película nunca hacen nada que pudiera ser interpretado como heroico; de hecho, lo que siempre es identificado es como - la resuelta Maya, el sádico Dan, el ambicioso Joseph Bradley, la soberbia Jessica - funcionan como agentes de un sistema vasto, impersonal. También está presente un largo plantel de secundarios (la película muestra más de un centenar de roles hablados) interpretando personajes que no son nunca identificados por su nombre; lo que los identifica, en cambio, es su lugar en la cadena - como informantes, traductores, buscadores, guardias, analistas, especialistas en vigilancia, tomadores de decisiones. La sección de la película que lidia con los NAVY SEALs que eventualmente llevan a cabo la redada en el recinto de Bin Laden empieza con un título en el que se lee "Canarios".
Dentro de la mise en scène de La noche más oscura, los monitores y los vídeos en directo devienen intercambiables con sus sujetos del mundo real. La gente se convierte en puntos luminosos radares de búsqueda, formas vislumbradas a través de los aviones espía, fotografías pegadas en tableros de borrados. Más tarde, en la película, Maya se encuentra en el centro de control Depredador de la CIA, mirando una pantalla del tamaño de una muro; delante de ella está la expresión última de la guerra tecnocrática - el vídeo en directo de un ataque de drones.
La noche más oscura es la primera de las películas de Bigelow que ha sido rodada en digital, y como muchas de las películas estrenadas este año - especialmente Holy Motors, la primera película de Leos Carax rodada digitalmente - expresa una actitud ambivalente respecto a la digitalización.
La película de Carax termina declarando que "la era de las máquinas visibles ha terminado", la de Bigelow, menos triste, declara implícitamente el fin de la era de la guerra visible. Bin Laden - nunca mostrado directamente en la película y referido en los diálogos con las iniciales de la CIA UBL - es el último enemigo del mundo real y es vencido al ser convertido en información abstracta; su localización no es descubierta, pero deducida. Cuando la CIA decide atacar contra él, no es debido al imperativo moral, sino a la probabilidad calculada.
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lunes, febrero 18, 2013
Fundamentalistas del libre mercado
Zizek magnífico en el Guardian. Aquí está mi traducción:
Incluso respecto a la situación de los derechos humanos: ¿es la situación en China y Rusia ahora mejor que hace cincuenta años? Describiendo la crisis en marcha como un movimiento global, sigue el relato, es una visión típicamente eurocentrista que viene de los izquierdistas que normalmente están orgullosos de su anti-eurocentrismos. Nuestra crisis global es, de hecho, un mero punto en el radar de una historia de progreso en general.
Pero deberíamos restringir nuestra alegría. La pregunta que debe formularse es: ¿si Europa está sola en su decaimiento gradual, que está reemplazando su hegemonía? La respuesta es: "el capitalismo con valores asiáticos" - lo que, por supuesto, no tiene nada que ver con la gente asiática y todo con la clara y presente tendencia del capitalismo contemporáneo a limitar o suspender la democracia.
La gente se rebela no cuando las cosas están realmente mal, sino cuando sus expectativas son decepcionadas. La revolución francesa sucedió solamente cuando el rey y los nobles estaban perdiendo su dominio en el poder; la revuelta anti-comunista de 1956 explotó después de que Imre Nagy hubiera sido un primer ministro durante dos años, después de debates relativamente libres entre los intelectuales; la gente se rebeló en Egipto en 2011 porque había algún progreso económico bajo Mubarak, dando lugar a una clase de personas jóvenes y educadas que participaban en la cultura digital y universal. Y esto es por qué los comunistas chinos tienen razón en su pánico: porque, de media, la gente está ahora viviendo que hace cuarenta años - y los antagonismos sociales (entre los nuevos ricos y el resto) están explotando, las expectativas son mucho más altas.
Por qué los fundamentalistas de libre mercado creen que 2013 será el mejor año
Por Slavoj Zizek
Por Slavoj Zizek
El número de Navidad del Spectator publicó un editorial llamado "Por qué 2012 fue el mejor año". Argumentaba contra la percepción de que vivimos en "un peligroso, cruel mundo en el que las cosas son malas y están yendo a peor". Aquí está el párrafo con el que se abre: "Puede que no sea percibido así, pero 2012 ha sido el año más estupendo de la historia del mundo. Suena como una afirmación extravagante, pero viene confirmada por la evidencia. Nunca antes hubo menos hambre, menos enfermedad o más prosperidad. El mundo occidental permanece en una depresión, pero la mayor de países en vías de desarrollo están poniéndose por delante y la gente está siendo extraída de la pobreza al ritmo más rápido jamás registrado. El número de muertos causado por la guerra y los desastres naturales es también piadosamente bajo. Estamos viviendo en la edad de oro"
La misma idea ha sido desarrollada sistemáticamente en un gran número de best-sellers, desde el Optimista Racional de Matt Ridley a los Mejores Ángeles de nuestra Naturaleza de Steven Pinker. Hay una versión más terrenal que la que uno oye en los medios, especialmente en los países que no son europeos: crisis ¿qué crisis? Mira a los llamados países BRIC, Brasil, Rusia, India y China o a Polonia, Corea del Sur, Singapur, Perú, incluso muchos estados africanos subsaharianos - están todos progresando. Los perdedores son la Europa occidental y hasta cierto punto, los Estados Unidos, así que no estamos tratando con una crisis global, sino simplemente con el cambio del progreso más allá de occidente. ¿Es un potente símbolo de este cambio no el hecho de que, recientemente, mucha gente de Portugal, un país con una grave crisis, están regresando a Mozambique y Angola, antiguas colonias de Portugal, pero esta vez como inmigrantes económicos, no como colonizadores?
La misma idea ha sido desarrollada sistemáticamente en un gran número de best-sellers, desde el Optimista Racional de Matt Ridley a los Mejores Ángeles de nuestra Naturaleza de Steven Pinker. Hay una versión más terrenal que la que uno oye en los medios, especialmente en los países que no son europeos: crisis ¿qué crisis? Mira a los llamados países BRIC, Brasil, Rusia, India y China o a Polonia, Corea del Sur, Singapur, Perú, incluso muchos estados africanos subsaharianos - están todos progresando. Los perdedores son la Europa occidental y hasta cierto punto, los Estados Unidos, así que no estamos tratando con una crisis global, sino simplemente con el cambio del progreso más allá de occidente. ¿Es un potente símbolo de este cambio no el hecho de que, recientemente, mucha gente de Portugal, un país con una grave crisis, están regresando a Mozambique y Angola, antiguas colonias de Portugal, pero esta vez como inmigrantes económicos, no como colonizadores?
Incluso respecto a la situación de los derechos humanos: ¿es la situación en China y Rusia ahora mejor que hace cincuenta años? Describiendo la crisis en marcha como un movimiento global, sigue el relato, es una visión típicamente eurocentrista que viene de los izquierdistas que normalmente están orgullosos de su anti-eurocentrismos. Nuestra crisis global es, de hecho, un mero punto en el radar de una historia de progreso en general.
Pero deberíamos restringir nuestra alegría. La pregunta que debe formularse es: ¿si Europa está sola en su decaimiento gradual, que está reemplazando su hegemonía? La respuesta es: "el capitalismo con valores asiáticos" - lo que, por supuesto, no tiene nada que ver con la gente asiática y todo con la clara y presente tendencia del capitalismo contemporáneo a limitar o suspender la democracia.
Está tendencia en modo alguno contradice el muy celebrado progreso de la humanidad - es su cualidad inmamente. Todos los pensadores radicales, de Marx a los conservadores inteligentes, estaban obsesionados con la pregunta: ¿cual es el precio del progreso? Marx estaba fascinado por el capitalismo, por lo inaudito de la productividad que libera; pero insistió en que su éxito engendra antagonismos. Deberíamos hacer lo mismo hoy: mantener en nuestro punto de mira el envés oscuro del capitalismo global que está fomentando revueltas.
La gente se rebela no cuando las cosas están realmente mal, sino cuando sus expectativas son decepcionadas. La revolución francesa sucedió solamente cuando el rey y los nobles estaban perdiendo su dominio en el poder; la revuelta anti-comunista de 1956 explotó después de que Imre Nagy hubiera sido un primer ministro durante dos años, después de debates relativamente libres entre los intelectuales; la gente se rebeló en Egipto en 2011 porque había algún progreso económico bajo Mubarak, dando lugar a una clase de personas jóvenes y educadas que participaban en la cultura digital y universal. Y esto es por qué los comunistas chinos tienen razón en su pánico: porque, de media, la gente está ahora viviendo que hace cuarenta años - y los antagonismos sociales (entre los nuevos ricos y el resto) están explotando, las expectativas son mucho más altas.
Ése es el problema del desarrollo y del progreso: siempre son desiguales, dan a la luz nuevas inestabilidades y antagonismos, generan nuevas expectativas que no pueden ser alcanzadas. En Egipto justo antes de la primavera árabe, la mayoría vivía un poco mejor que antes, pero los estándares por los que medían su insatisfacción eran mucho más altos.
Por tal de no perder este enlace entre progreso e inestabilidad, uno debería siempre centrarse on como la primera aparece como una realización incompleta de un proyecto social y señala su limitación inmanente. Hay un relato (quizás apócrifo) sobre el economista, a la izquierda del keynesianismo, John Galbraith: antes de un viaje a la URSS, a finales de los cincuenta, escribió a su amigo anticomunista Sidney Hook: "No te preocupes, no seré seducido por los soviéticos y volveré a casa diciendo que tienen socialismo". Hook le respondió inmediatamente: "Pero eso es lo que me preocupa ¡que volverás a casa diciendo que la URSS no es socialista!". Lo que Hook temía era la ingenua defensa de la pureza del concepto: si las cosas van mal al construir una sociedad socialista, eso no invalida la propia idea, sencillamente significa que no la implementamos debidamente. ¿No detectamos la misma ingenuidad en los fundamentalistas del mercado de hoy?
Cuando, durante un reciente debate televisivo en Francia, el filósofo y economista francés Guy Sorman dijo que la democracia y el capitalismo deben ir necesariamente juntos, no pude resistir preguntarle la pregunta ovia: ¿Pero qué pasa con China? Se cerró en banda: ¡En China no hay capitalismo! Para el fanático pro-capitalista Sorman si un país no es democrático, no es verdaderamente capitalista, de la misma manera que para un comunista democrático, el estalinismo no era una forma auténtica de comunismo.
Así es como los apologistas del mercado, en un inaudito secuestro ideológico, explican la crisis de 2008: no fue el fallo del libre mercado el que lo causó, pero la excesiva regulación estatal; el hecho de que nuestra economía de mercado no fuera una verdadera, sino que eran los embragues del estado del bienestar. Cuando descartamos esos fallos del mercado capitalista como contratiempos accidentales, terminamos en un inocentón "progresismo" que ve la solución como una aplicación "más auténtica" y pura de una noción, y así, intenta apagar el fuego mediante una buena dosis de gasolina.
Evidencia
A devil's chaplain, un bellísimo libro. Traduzco yo, una carta que escribe a su hija y que Brain Pickings ha tenido bien a rescatar:
A mi queridísima hija:
Ahora que tienes diez años, quiero escribirte sobre algo que es importante para mí. ¿Te has preguntado alguna vez como sabemos las cosas que sabemos? ¿Como sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeñso agujeritos en el cielo, son, en realidad, gigantes bolas de fuego como el Sol y están muy lejos? Y cómo sabemos que la tierra es una pelota más pequeña girando alrededor de una de esas estrellas, el Sol?
Ahora que tienes diez años, quiero escribirte sobre algo que es importante para mí. ¿Te has preguntado alguna vez como sabemos las cosas que sabemos? ¿Como sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeñso agujeritos en el cielo, son, en realidad, gigantes bolas de fuego como el Sol y están muy lejos? Y cómo sabemos que la tierra es una pelota más pequeña girando alrededor de una de esas estrellas, el Sol?
La respuesta a estas cuestiones es "evidencia".
A veces evidencia significa verdaderamente ver (o escuchar, sentir, oler) que algo es verdad. Los astronautas han viajado lo suficientemente lejos de la tierra para ver con sus ojos lo que hay alrededor. A veces nuestros ojos necesitan ayudan. La estrella del crepúsculo parece un brillante parpadeo en el cielo pero con un telescopio puedes ver que es una bola preciosa - el planeta que llamamos Venus. Algo que puedes aprender con verlo directamente (u olerlo o sentirlo...) se llama una observación.
A veces la evidencia no es solamente la observación en sí misma, pero la observación siempre yace a su espalda. Si hubo un asesinato, a menudo nadie (excepto el asesino y la persona muerta) lo observó. Pero los detectives pueden reunir un montón de otras observaciones que puede que señalen hacia un sospechoso particular. Si las huellas dactilares de una persona encajan con aquellas encontradas en una daga, esto es una evidencia de que él la tocó. No prueba que cometió el asesinato, pero puede ayudar cuando eso se inscribe con muchas otras evidencias. A veces un detective puede pensar en un montón de observaciones y de repente, darse cuenta de que todas encajan y tienen sentido con esto y lo otro y también lo tuvo el asesinato.
La gente a veces dice que debes creer en sentimientos profundos e interiores, de otra manera nunca estarás seguro de cosas como "Mi esposa me ama". Pero este es un mal argumento. Puede haber montones de evidencias de que alguien te ama. Alrededor de un día cuando estás con alguien que te ama, tú ves y oyes montones de pequeños bocaditos de evidencia, y todos cuentan. No es solamente un sentimiento interior, como el sentimiento que los sacerdotes llaman revelación. Hay cosas exteriores para apoyar el sentimiento interior: miradas a los ojos, notas tiernas en la voz, pequeños favores y bondades; esa es la verdadera evidencia.
Los sentimientos son valiosos también en la ciencia, pero solamente para darte que ideas que luego compruebas con la búsqueda de evidencia. Un científico puede tener una corazonada sobre una idea que solamente se "siente" bien. En sí misma, esta no es una buena razón para creer algo. Pero puede ser una buena razón para pasar algún tiempo haciendo un experimento particular, o buscando de un modo particular por la evidencia. Los científicos usan los sentimientos todo el tiempo para lograr ideas. Pero no valen nada hasta que están apoyados por la evidencia.
¿Qué podemos hacer sobre todo esto? No es fácil para ti hacer nada, porque tienes solamente diez años. Pero podrías intentar esto. La próxima vez que alguien te diga algo que suene importante, piensa para ti misma: ¿es esta la clase de cosa que la gente sabe probablemente a causa de la evidencia? ¿O es la clase de cosa que la gente solamente cree debido a la tradición, autoridad o revelación? Y la próxima vez que alguien te diga que algo es verdad, por qué no decir a ellos: ¿qué clase de evidencia hay para ello? Y si no pueden darte una buena respuesta, espero que pienses cuidadosamente antes de creer una palabra de lo que digan.
con amor
Papá
sábado, febrero 16, 2013
"El lío empieza en las piernas de la gente; son los árboles, pero más", me dije aquel primero de julio, poco después de sentirme arrastrada casi en volandas al interior del vagón y sufrir los empellones agudizados tras el cierre de las puertas. Me abrumaba notar lo distintas que son unas de otras - y también de las mías - las piernas de la gente, aunque aparentemente tan iguales y todas ellas soporte de un peso que no se ve, el del cerebro tratando de mantenerse alerta, el de los miembros cansados, el del estómago en trance de digestión del desayuno, el de los pulmones cargados que añoran un suspiro, unas desnudas y otras enfundadas en pantalones o medias de colores y tactos diferentes, rematadas por zapatos que tantean a ciegas buscando un hueco para implantar allí su gesto; los pies y las piernas tienen un gesto propio, no sólo al andar, también al apoyarse contra un travesaño o una puerta, y sobre todo al pasar del reposo al movimiento. Clasificar piernas por su gesto y partir de ahí para indagar los pasadizos secretos del alma sería una tarea ingente, de equipo, por supuesto, y además haría falta como complemento indispensable de los datos objetivos, el testimonio que aportasen los allegados, o sea todos aquellos para quienes el movimiento de esas columnas vivas haya resultado inconfundible un día y lo sigan llevando impreso en la trastienda de los ojos, presto a revivir a la menor ocasión, aunque se trate de persona muerta o en paradero desconocido. Da igual que estemos en el piso veintitrés de un edificio en Atlanta; si miramos por la ventana y allá abajo, entre el hormigueo bullicioso de la avenida, cruza alguien que adelanta la pierna derecha con ese gesto peculiar, el corazón nos pega un brinco y tras el nombre que espontáneamente brota de nuestros labios, o bien podemos preguntarnos qué habrá venido a hacer a esa ciudad esa persona o bien batirnos en retirada con la flecha envenenada de la alucinación clavada en las espaldas; no puede ser verdad, aunque habrías jurado que lo era, y cerramos los ojos recordando cómo cantaban los pájaros el día de su entierro.
Carmen Martín Gaite, Lo Raro es Vivir, Anagrama, 1996.
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Lo raro es vivir
miércoles, febrero 13, 2013
"Mis amigas del Marie Claire me envían su revista, que hojeo al sol antes de que la toque nadie. Artículo sobre consoladores. La señorita que lo firma va describiendo las características de todos ellos. Hasta que llega a la cima y advierte, tal vez sopesándolo, que su uso frecuente está desaconsejado, porque la usuaria podría acostumbrarse a su tamaño, en verdad excepcional, y despreciar a partir de aquel momentos otras opciones del catálogo, incluidas las de su pareja. Enorme satisfacción matinal: el tamaño importa"
Arcadi Espada, Diarios, Espasa, 2002.
Arcadi Espada, Diarios, Espasa, 2002.
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sábado, enero 19, 2013
Confidencias
Carmen Martin Gaite, La reina de las nieves, Anagrama, Barcelona, 1994.
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jueves, enero 17, 2013
Especies de espacios
Hay un montón de cosas que me repelen todavía de The Artist (id, 2011) y entre ellas está el hecho de que sea un reciclaje de películas considerable y obviamente mejores de Gene Kelly o William Wellman. Tal vez lo más irritante es lo poco imaginativa que es la película con la sintaxis del cine mudo, frecuentemente pareciendo un pastiche de cine mudo en el que el peso lo lleva Jean Dujardin, haciendo de Douglas Fairbanks y Gene Kelly con un encanto arrebatador.
Aún así, Michel Hazanavicius realiza un trabajo solvente y, pese a una infame apropiación de la bso de Vértigo (el tema Scene d'amour de Herrmann, usado del modo más patético posible) hacia el final, en sus revisiones he digerido mejor con la propuesta de la película y he apreciado un par de logros visuales que sobresalen en su dirección.
Como esta es una historia de cambios del destino en Hollywood, Hazanavicius acierta al dotar a los planos de un elemento expresivo tan primario como encantador. Más que cualquier recoveco argumental, este plano es más bello que los tópicos narrativos que le preceden.
Más tarde, el personaje de George Valentine (Dujardin) oye como su descubierta Peppy Miler (Bérenice Bejo) critica el cine mudo y su pandilla de señores mayores, aunque ella ignore que está detrás.
Y ella le da, literalmente, la espalda tanto al actor como a su carrera, ahora en cuestionamiento. La escena es artificiosa, pero la floritura estilística no parece forzada en una propuesta de estas características. De hecho, más allá del juego sonoro, elemental, son estos los pequeños detalles con los que The Artist puede conquistar al cinéfilo más exigente.
Aún así, Michel Hazanavicius realiza un trabajo solvente y, pese a una infame apropiación de la bso de Vértigo (el tema Scene d'amour de Herrmann, usado del modo más patético posible) hacia el final, en sus revisiones he digerido mejor con la propuesta de la película y he apreciado un par de logros visuales que sobresalen en su dirección.
Como esta es una historia de cambios del destino en Hollywood, Hazanavicius acierta al dotar a los planos de un elemento expresivo tan primario como encantador. Más que cualquier recoveco argumental, este plano es más bello que los tópicos narrativos que le preceden.
Más tarde, el personaje de George Valentine (Dujardin) oye como su descubierta Peppy Miler (Bérenice Bejo) critica el cine mudo y su pandilla de señores mayores, aunque ella ignore que está detrás.
Y ella le da, literalmente, la espalda tanto al actor como a su carrera, ahora en cuestionamiento. La escena es artificiosa, pero la floritura estilística no parece forzada en una propuesta de estas características. De hecho, más allá del juego sonoro, elemental, son estos los pequeños detalles con los que The Artist puede conquistar al cinéfilo más exigente.
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The Artist
miércoles, diciembre 12, 2012
Es en verdad curioso - dije - cómo la memoria es el último superviviente del naufragio de nuestra existencia, cómo el pasado destila estalactitas en el vacío de nuestra ejecutoria, cómo la empalizada de nuestras certezas se abate ante la leve brisa de una nostalgia. Nací en una época que a posteriori juzgo triste. Pero no voy a hacer historia: es posible que toda niñez sea amarga. El transcurso de las horas era mi lacónico compañero de juegos y cada noche traía aparejada una triste despedida. De aquella etapa recuerdo que arrojaba con alegría el tiempo por la borda, en la esperanza de que el globo alzara el vuelo y me llevara a un futuro mejor. Loco anhelo, pues siempre seremos lo que ya fuimos.
Eduardo Mendoza, El misterio de la cripta embrujada
Eduardo Mendoza, El misterio de la cripta embrujada
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martes, noviembre 27, 2012
Paisaje después de la batalla

Aquí escribo sobre la cosa-después-de-las-elecciones-catalanas-del-25N.
Y en cambio, acá, entrevisto a Guillermo Zapata sobre eso y la izquierda y lo que nos viene quedando.
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jueves, noviembre 08, 2012
Carne y hueso
En vez de pasarnos el primer día de clase hablando de la lista de lecturas y del planteamiento general de este curso, me gustaría contarles a ustedes algunas cosas sobre mí que nunca antes he divulgado entre mis alumnos. No me guía interés alguno al hacerlo, y hasta que entré en el aula y me senté en mi sitio no estuve seguro de que fuera hacerlo. Y aún puedo cambiar de opinión. Porque ¿cómo justificar esto de desvelarles a ustedes los hechos más íntimos de mi vida privada? Es verdad que vamos a pasar juntos tres horas a la semana durante los dos próximos semestres, hablando de libros; y sé, por experiencia, como lo saben ustedes, que en tales circunstancias pueden desarrollarse fuertes vínculos afectivos. No obstante, también sabemos que ello no me otorga licencia para incurrir en algo que puede constituir impertinencia y ser de pésimo gusto.
Como ya habrán supuesto ustedes - por mi modo de vestir, no menos que por el estilo de mis palabras introductorias-, las convenciones que tradicionalmente rigen la relación entre alumnos y profesores son más o menos las que siempre he respetado, incluso durante las turbulencias de los años más recientes. Según me dicen, soy uno de los pocos profesores que siguen hablando de usted a los alumnos en clase, en vez de tutearlos. Y, vístanse ustedes como se vistan - de mecánicos de coches, de pordiosero, de zíngaro de saltón de té, de cuatrero-, yo sigo prefiriendo, para presentarme ante los alumnos, la chaqueta y la corbata...aunque sean siempre la misma chaqueta y la misma corbata, como cualquier mediano observador tendrá ocasión de comprobar. Y las alumnas que acudan a mi despacho apra alguna consulta podrán ver, si se molestan en mirar, que durante toda la reunión permanecerá abierta al pasillo la puerta del habitáculo en que estamos sentados mano a mano. No faltarán entre ustedes quienes encuentren muy gracioso que me quite el reloj de muñeca, como acabo de hacer, y lo coloque junto a mis notas, al comienzo de cada clase. Ahora mismo no recuerdo cuál de mis profesores solía llevar tan cuidadosa cuenta del transcurso del tiempo, pero no cabe duda de que me dejó su impronta, como muestra de una profesionalidad con la que me place identificarme.
Nada de esto quiere decir que vaya a intentar ocultarles a ustedes el hecho de que soy de carne y hueso y comprendo perfectamente que ustedes también lo sean. Al final de curso puede que ya estén un poco hartos de lo mucho que insisto en la relación entre las novelas de lectura obligatoria, incluidas las más extravagantes y desalentadoras, y lo que hasta ahora saben ustedes de la vida. Descubrirán (y no a todos les parecerá bien) que no soy de la misma opinión que algunos de mis colegas, concretamente los que afirman que la literatura, en sus más valiosos e intrigantes momentos, es "fundamentalmente no referencial". Puedo presentarme ante ustedes con mi chaqueta y mi corbata, puedo llamarles señor y señorita, pero, así y todo, voy a pedirles que se abstengan de mencionar en mi presencia las palabras "estructura", "forma" y "símbolos". Me parece a míq ue muchos de ustedes ya llegan suficientemente intimidados de su primer años de facultad, y hay que dejarlos recuperarse y recuperar la respetabilidad de los intereses y entusiasmos que más que probablemente los llevaron en principio a leer narrativa, y de los que no tienen por qué avergonzarse. A título experimental, incluso podrían ustedes, durante este curso, tratar de vivir sin terminología académica alguna, renunciando a "trama" y a "personaje" junto con esas exaltadísimas palabras con que no pocos de ustedes gustan de solemnizar sus observaciones, como por ejemplo, "epifanía", "personificación" y, por supuesto, "existencial", como modificador de todo lo que existe bajo el sol. Les sugiero esto con la esperanza de que lleguen a hablar de Madame Bovary más o menos como hablarían con su tendero, o con su pareja, situándose así en una relación más íntima, más interesante, quizá incluso pudiéramos decir más referencial, con Flaubert y su heroína.
De hecho, una de las razones de que las novelas que deben leer ustedes durante el primer semestre estén relacionadas, en mayor o menor grado de obsesión, con el deseo erótico, es que me ha parecido que las lecturas organizadas en torno a un tema con el que todos ustedes están más o menos familiarizados puede contribuir más aún a localizar a localizar estos libros en el ámbito de la experiencia, cancelando así más rotundamente la tentación de situarlos, los libros, en el manejable submundo de los mecanismos narrativos, los motivos metafóricos y los arquetipos mímiticos. Espero, sobre todo, que leyendo estos libros lleguen ustedes a aparender algo valioso sobre la vida en uno de sus más desconcertantes y enloquecedores aspectos. Y yo también espero aprender algo.
De acuerdo. Ya no cabe diferir más el momento de empezar a revelar lo no revelable, el deseo del profesor y su historia. Lo que pasa es que no puedo, no del todo, aún, hasta que no haya explicado a satisfacción mía, ya que no de sus padres de ustedes, por qué se me pasa siquiera por la cabeza la idea de situarles en el papel de voyeurs y de jurado y de confidentes, por qué he de poner exponer mis secretos a personas a quienes les doblo la edad, a casi ninguna de las cuales conozco de antes, ni siquiera de clase. ¿Por qué busco público, cuando los hombres y las mujeres, en su mayor parte, prefieren mantener estos asuntos para sus capotes o, como máximo, manifestarlos solo a sus confesores de mayor confianza, seglares o religiosos? ¿Qué es lo que hace imperiosamente necesario, o, al menos apropiado, que me presente a ustedes, jóvenes desconocidos, no en mi aspecto de profesor, sino como primer texto del semestre?
Permítanme contestar con una llamada al corazón.
Me encanta enseñar literatura Pocas veces me siento tan feliz y contento como cuando estoy aquí con mis páginas de anotaciones y mis textos llenos de marcas y con personas como ustedes. En mi opinión, no hay en la vida nada que pueda compararse a un aula. A veces, en mitad de un intercambio verbal - digamos, por ejemplo, cuando alguno de ustedes acaba de penetrar, con una sola frase, hasta lo más profundo de un libro-, me viene el impulso de exclamar: "¡Queridos amigos, graben esto a fuego en sus memorias!". Porque una vez salgan de aquí, raro será que alguien les hable o les escuche del modo en que ahora se hablan y se escuchan entre ustedes, incluyéndome a mi, en esta pequeña habitación luminosa y yerma. Ni es tampoco muy probable que encuentren fácilmente en algún otro sitio la oportunidad de expresarse sin embarazo sobre lo que más importaba a hombres en tan buena sintonía con la lucha por la vida como Tolstói, Mann y Flaubert. Dudo que se hagan ustedes una idea de hasta qué punto resulta emocionante oírles hablar, muy en serio y muy sensatamente, sobre la soledad, la enfermedad, la añoranza, el quebranto, el sufrimiento, el desengaño, la esperanza, la pasión, el amor, el terror, la corrupción, las calamidades la muerte...Y es emocionante porque tienen ustedes diecinueve o veiente años, proceden en su mayor parte de confortables hogares de clase media y aún no guardan en su carpeta muchas experiencias de las que provocan debilidad; pero también porque, sorprendentemente, lamentablemente, esta puede ser la última oportunidad que tengan de reflejar de un modo continuado y serio las fuerzas implacables a que pasado el tiempo habrán de enfrentarse, quiéranlo o no.
¿He aclarado algo más por qué me parece que la clase es, de hecho, el lugar más adecuado para hacerles un recuento de mi historia erótica? Lo que acabo de decir, ¿añade legitimidad a mi ocupación futura de su tiempo y su paciencia y su aprendizaje? Para expresarlo del mejor modo posible: lo que la iglesia es para el verdadero creyente, lo es la clase para mí. Hay quienes se postran de rodillas el domingo. Otros se colocan filacterias cada vez que sale el sol...Yo me presento tres veces por semana, con la corbata alrededor del cuello y el reloj encima de la mesa, a enseñarles a ustedes los grandes relatos.
Mis queridos alumnos, he cabalgado a lomos de una gran emoción, este año. También de eso hablaremos. Entretanto si es posible, tolérennme ustedes esta actitud tan amplia y tan capaz. De hecho, lo único que quiero es presentarles mis credenciales para enseñar Literatura 341. Parates de estas revelaciones les parecerán a ustedes de mal gustos, indiscretas, poco profesionales, pero, así y todo, me gustaría, con el permiso de todos ustedes, proceder a continuación a ofrecerles un relato abierto de mi vida anterior como ser humano. Soy un auténtico devoto de la narrativa, y les aseguro a ustedes que a su debido tiempo les contaré todo lo que sobre ella sé, pero, en realidad, nada en mi interior vive tanto como la vida.
Philip Roth, El Profesor del Deseo (traducción de Ramón Buenaventura)
Nada de esto quiere decir que vaya a intentar ocultarles a ustedes el hecho de que soy de carne y hueso y comprendo perfectamente que ustedes también lo sean. Al final de curso puede que ya estén un poco hartos de lo mucho que insisto en la relación entre las novelas de lectura obligatoria, incluidas las más extravagantes y desalentadoras, y lo que hasta ahora saben ustedes de la vida. Descubrirán (y no a todos les parecerá bien) que no soy de la misma opinión que algunos de mis colegas, concretamente los que afirman que la literatura, en sus más valiosos e intrigantes momentos, es "fundamentalmente no referencial". Puedo presentarme ante ustedes con mi chaqueta y mi corbata, puedo llamarles señor y señorita, pero, así y todo, voy a pedirles que se abstengan de mencionar en mi presencia las palabras "estructura", "forma" y "símbolos". Me parece a míq ue muchos de ustedes ya llegan suficientemente intimidados de su primer años de facultad, y hay que dejarlos recuperarse y recuperar la respetabilidad de los intereses y entusiasmos que más que probablemente los llevaron en principio a leer narrativa, y de los que no tienen por qué avergonzarse. A título experimental, incluso podrían ustedes, durante este curso, tratar de vivir sin terminología académica alguna, renunciando a "trama" y a "personaje" junto con esas exaltadísimas palabras con que no pocos de ustedes gustan de solemnizar sus observaciones, como por ejemplo, "epifanía", "personificación" y, por supuesto, "existencial", como modificador de todo lo que existe bajo el sol. Les sugiero esto con la esperanza de que lleguen a hablar de Madame Bovary más o menos como hablarían con su tendero, o con su pareja, situándose así en una relación más íntima, más interesante, quizá incluso pudiéramos decir más referencial, con Flaubert y su heroína.
De hecho, una de las razones de que las novelas que deben leer ustedes durante el primer semestre estén relacionadas, en mayor o menor grado de obsesión, con el deseo erótico, es que me ha parecido que las lecturas organizadas en torno a un tema con el que todos ustedes están más o menos familiarizados puede contribuir más aún a localizar a localizar estos libros en el ámbito de la experiencia, cancelando así más rotundamente la tentación de situarlos, los libros, en el manejable submundo de los mecanismos narrativos, los motivos metafóricos y los arquetipos mímiticos. Espero, sobre todo, que leyendo estos libros lleguen ustedes a aparender algo valioso sobre la vida en uno de sus más desconcertantes y enloquecedores aspectos. Y yo también espero aprender algo.
De acuerdo. Ya no cabe diferir más el momento de empezar a revelar lo no revelable, el deseo del profesor y su historia. Lo que pasa es que no puedo, no del todo, aún, hasta que no haya explicado a satisfacción mía, ya que no de sus padres de ustedes, por qué se me pasa siquiera por la cabeza la idea de situarles en el papel de voyeurs y de jurado y de confidentes, por qué he de poner exponer mis secretos a personas a quienes les doblo la edad, a casi ninguna de las cuales conozco de antes, ni siquiera de clase. ¿Por qué busco público, cuando los hombres y las mujeres, en su mayor parte, prefieren mantener estos asuntos para sus capotes o, como máximo, manifestarlos solo a sus confesores de mayor confianza, seglares o religiosos? ¿Qué es lo que hace imperiosamente necesario, o, al menos apropiado, que me presente a ustedes, jóvenes desconocidos, no en mi aspecto de profesor, sino como primer texto del semestre?
Permítanme contestar con una llamada al corazón.
Me encanta enseñar literatura Pocas veces me siento tan feliz y contento como cuando estoy aquí con mis páginas de anotaciones y mis textos llenos de marcas y con personas como ustedes. En mi opinión, no hay en la vida nada que pueda compararse a un aula. A veces, en mitad de un intercambio verbal - digamos, por ejemplo, cuando alguno de ustedes acaba de penetrar, con una sola frase, hasta lo más profundo de un libro-, me viene el impulso de exclamar: "¡Queridos amigos, graben esto a fuego en sus memorias!". Porque una vez salgan de aquí, raro será que alguien les hable o les escuche del modo en que ahora se hablan y se escuchan entre ustedes, incluyéndome a mi, en esta pequeña habitación luminosa y yerma. Ni es tampoco muy probable que encuentren fácilmente en algún otro sitio la oportunidad de expresarse sin embarazo sobre lo que más importaba a hombres en tan buena sintonía con la lucha por la vida como Tolstói, Mann y Flaubert. Dudo que se hagan ustedes una idea de hasta qué punto resulta emocionante oírles hablar, muy en serio y muy sensatamente, sobre la soledad, la enfermedad, la añoranza, el quebranto, el sufrimiento, el desengaño, la esperanza, la pasión, el amor, el terror, la corrupción, las calamidades la muerte...Y es emocionante porque tienen ustedes diecinueve o veiente años, proceden en su mayor parte de confortables hogares de clase media y aún no guardan en su carpeta muchas experiencias de las que provocan debilidad; pero también porque, sorprendentemente, lamentablemente, esta puede ser la última oportunidad que tengan de reflejar de un modo continuado y serio las fuerzas implacables a que pasado el tiempo habrán de enfrentarse, quiéranlo o no.
¿He aclarado algo más por qué me parece que la clase es, de hecho, el lugar más adecuado para hacerles un recuento de mi historia erótica? Lo que acabo de decir, ¿añade legitimidad a mi ocupación futura de su tiempo y su paciencia y su aprendizaje? Para expresarlo del mejor modo posible: lo que la iglesia es para el verdadero creyente, lo es la clase para mí. Hay quienes se postran de rodillas el domingo. Otros se colocan filacterias cada vez que sale el sol...Yo me presento tres veces por semana, con la corbata alrededor del cuello y el reloj encima de la mesa, a enseñarles a ustedes los grandes relatos.
Mis queridos alumnos, he cabalgado a lomos de una gran emoción, este año. También de eso hablaremos. Entretanto si es posible, tolérennme ustedes esta actitud tan amplia y tan capaz. De hecho, lo único que quiero es presentarles mis credenciales para enseñar Literatura 341. Parates de estas revelaciones les parecerán a ustedes de mal gustos, indiscretas, poco profesionales, pero, así y todo, me gustaría, con el permiso de todos ustedes, proceder a continuación a ofrecerles un relato abierto de mi vida anterior como ser humano. Soy un auténtico devoto de la narrativa, y les aseguro a ustedes que a su debido tiempo les contaré todo lo que sobre ella sé, pero, en realidad, nada en mi interior vive tanto como la vida.
Philip Roth, El Profesor del Deseo (traducción de Ramón Buenaventura)
sábado, octubre 27, 2012
Fuera del pasado
Retorno al Pasado (Out of the Past, Jacques Tourneur, 1947)
Looper (Looper, Rian Johnson, 2012)
Lo que se ve en el abismo fondo en la negra espalda del tiempo.
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jueves, octubre 18, 2012
sábado, octubre 06, 2012
Una partida sentimental
Craig Seligman Sontag and Kael: Opposites Attract Me
Counterpoint, Nueva York, 2005.
Counterpoint, Nueva York, 2005.
A Craig Seligman se le puede leer haciendo trabajos entre alimenticios y honestos enBloomberg, lo cual es inquietante. Vamos, resulta del todo descorazonador hablar desde según qué tribunas. Pero no puede uno quejarse, ni debe, que ante los ahogos ya se sabe.
Este ensayo es muy prometedor. Para empezar, es un ensayo sobre la voz. Compara a dos mujeres, tal vez las más inolvidables para los lectores norteamericanos de los sesenta,Pauline Kael y Susan Sontag. Kael escribe crítica de cine. Con violencia. Con carisma. Con velocidad. Lo interesante de Kael es la construcción del crítico como figura de influencia y poder en un mundo (el del cine, y el cine de Hollywood, además) donde al surgir el Nuevo Hollywood incluso se llamaría a Kael a sumarse a la causa.
Otro reparo que le puedo poner al libro es que ha caducado y no ha esperado a ver qué ha pasado con el más relevante de los Paulettes (el grupo de seguidores de Kael). Publicado en 2004, Seligman debería añadir una adenda dedicada a Armond White, un arbitrario antiintelectual que ha usado una serie de delirantes argumentos para justificar una especie de purificación estética al tiempo que formulaba preguntas razonablemente inteligentes en medio de un panorama simplificador.
Por otra parte, el libro en sí. Está escrito en el estilo de Kael (frases largas) por la que toma un partido sentimental. Kael, dice, era imperfecta, pero. Pero. Qué prosa, qué velocidad, qué tiempos. La sabiduría de que Kael no podía compararse a Sontag. Hay un debate subterráneo y casi freudiano en lo que compara Seligman y él lo sabe cuanto más ahonda en las descripciones. Sontag no escribe para complacer audiencias, porque busca ser exacta en un marco que tampoco es exactamente académico. Kael busca la guerra verbal.
Al final del ensayo, a poco que Seligman vaya examinando las características de una y otra, uno descubre cosas más y más interesantes sobre la figura de Sontag. Para empezar, que su vitalidad intelectual ya iría convirtiéndose en rareza conforme evolucionaba. Y para continuar que nunca superó el estilo de sus ensayos. En concreto, el del Viaje a Hanoi, una de las piezas centrales de la literatura norteamericana del siglo pasado.
Y, por supuesto, es una crónica.
(Publicado acá)
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martes, agosto 07, 2012
Otra Dimensión
La última película de Nacho Vigalondo. Me pregunto hasta qué punto puede su excelso cineasta dar lecciones de guión sin perder ni un ápice del estilo. El estilo, claro, que se piensa de una manera harto intelectual.: es antes un reto de como contar la historia frente al como servir a la historia. ¿Por qué marco esta diferencia? Hay grandes obras maestras cuyo estilo sirve a la historia, la hace resonar. Pensad en Ford o Bergman; pensad en qué sucede si a un vaquero se le arrebatan las panorámicas, los momentos íntimos, las sombras o si eso mismo sucede con un caballero que juega al ajedrez por la muerte. Bergman y Ford son cineastas cargados de maestría, a los que el tiempo les revaloriza, pero que contienen una peculiaridad que en otros cineastas es desdicha. En cambio, Hawks se está preguntando continuamente como contar sus historias. His Girl Friday (1940) es un triunfo de como contar la historia; comparad sino su versión con la de Billy Wilder. Vigalondo pertenece a esa estirpe.: sus historias podrían ser contadas de un modo más convencional o espectacular, y no me refiero a la estructura sino al énfasis y a la puesta en escena, pero su reto permanece.
Vigalondo es, en términos estilísticos, europeo. La pregunta obligada - ¿hay una deliberación? - quedó respondida en su cortometraje Marisas, hecho a la sombra vanguardista de Chris Marker y de Julio Cortázar, dos imaginaciones fértiles en melancolía, en vaciado, en frustración y movimiento. El héroe de esta ficción se llama, y no es esto una pretensión referencial, Julio y está interpretado con una sobriedad discreta por Julián Villagrán, contrastando con las vitalistas actuaciones de Michelle Jenner, Raúl Cimas y Carlos Areces. El resto de personajes se expresa como en una comedia más o menos convencional, estando todos estupendamente matizados por las elecciones de cásting.
Pero Villagrán es reconociblemente vigalondiano: héroe con flato, perfil complicado, relato de periferia existencial. En una escena, mi favorita, da todas las pistas de lo que ha sido su vida y a Vigalondo, que ha entretenido al público con tres filigranas narrativas que no responden exactamente a una última revelación final, no se le admite esa habilidad para bastarse de un plumazo y revelar toda una vida. El personaje de Julián Villagrán es naturalmente antipático por su falta de ambiciones vitales, pero Vigalondo logra transmitir su desconcierto y hacerlo nuestro sin renunciar, por ello, a definirle, ni a que esa definición lo santifique; su melancolía es nuestra y creo que a todo ello contribuye la interpretación de Villagrán y el trazo (difícil) de su cineasta, en un reto incluso mayor que el de su primera película.
La fórmula fue ensayada en forma de sketch. Los Gremlins 3 usaban el recurso como efectismo, aquí, de repente, es todo trabajo dramático (¡y menudo!). Con todo estos detalles personales, la película no busca refugio en los ritmos del cine de arte y ensayo y, en general, transcurre rápidamente, ferozmente atenta a todos y cada uno de sus movimientos.
Estoy convencido de que esta película tiene una relación muy estrecha con Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), más allá de que ambas sean comedias sobre la aceptación del desamor (¡o de que el desamor sucede!) que transcurran al ritmo vertiginoso de un piso y sus madrileños alrededores. Esa relación, que comienza en sus similitudes estructurales si se quiere, está en que tanto Pedro Almodóvar como Nacho Vigalondo están diciendo cosas bastante profundas sobre sus héroes y sobre su condición.
La película de 1988 nos hablaba de una mujer post-franquista que había renunciado ya a la esclavitud del mentiroso galán que tanto prestigio y centralidad había tenido en todas y cada una de las fantasías del imaginario español; la película de Vigalondo asume como heroico el gesto honrado de un hombre, de un amante más bien, que asume su condición prescindible y la desaparición definitiva de toda pasión arrebatada que no sea otra cosa que confusión y malentendidos.
Ambas descubren que tras la imagen tradicional, hay sentimientos bastante más profundos y cercanos a través de la configuración de la vida íntima de la persona deseada.: la heroína almodovariana descubre con desencanto quien es el galán masculino cuando conoce a su hijo y atisba una vida privada distinta a la de su voz y sus promesas, el héroe vigalondiano descubre en la figura del novio de su amada una relación compleja y madura, estropeada por errores de comunicación antes que por sentimientos que han desaparecido. De hecho, las interpretaciones de Maura y Villagrán son bastante complejas, pese a que sean de tonos y ritmos muy distintos. Ambos cineastas quieren colocarnos en una posición nada condescendiente sin dar a sus héroes un exceso de virtud; estimo que esa cualidad la poseen muy pocos cineastas y que Vigalondo lleva una carrera exquisita en ese aspecto, ascendente.
Matizando a sus héroes respecto a su papel vital, ambos cineastas han conseguido dos ejemplos rarísimos de alta comedia.
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Extraterrestre,
Nacho Vigalondo
domingo, junio 10, 2012
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