domingo, agosto 27, 2006

EL MEJOR RELATO Y LAS FICCIONES DE VERDAD

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Ganó El Ladrón de Shady Hill de John Cheever como mejor relato online traducido del siglo XX… para los lectores. Ojo que muy de cerca le siguen dos tótems: Philip K .Dick y William Faulkner. Mi voto se hubiera partido entre Lorrie Moore ; John Cheever y JD Salinger para los interesados.

John Cheever es uno de esos maestros del cuento norteamericano indispensable para entender lo que vino después y una especie de dios interconectado con otros clásicos indiscutibles como Saul Bellow , JD Salinger o Francis Scott Fitzgerald. A mí lo que me gusta es algo muy comentado: su capacidad de independizar e interrelacionar historias. Su ecosistema Shady Hill es claramente cheeverlandia: un lugar dónde establecer como diría el autor una especie de cadena moral entre los seres humanos.

Les doy las gracias por participar a todos y disfruten una vez más de todos los relatos y en cualquier caso relean esta obra maestra dónde Cheever sorprende con una narración extraordinaria y con algo omnipresente en sus relatos: cada final se hace inexpresablemente emocionante y conmovedor. Como devastador. Una maestría que sólo consiguió tan redonda Chéjov. Y otros excepcionales del cuento.

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Ayer por la tarde leí en unas pocas horitas una novela maravillosa de Tobias Wolff, la última que publicó, Vieja Escuela también escrita en una onda similar a la de Bezmozgis en el sentido de que teje a partir de episodios breves una novela grandiosamente pequeña. Más que por sus cuentos, una faceta que le ha dado prestigio y que todavía no he descubierto bien, Wolff es conocido por la autobiografía más importante, prestigiosa, clásica, célebre y todo un largo etcétera de la literatura norteamericana contemporánea: Vida de este chico.

Es verdad que a Wolff se le confunde más por amistad y por pereza mental añadiría yo con sus colegas Richard Ford o Raymond Carver
[1]. Pero no. Podría hablarse de Wolff como un hombre más ligado a Sam Shepard y a Hemingway claro.

La novela nos devuelve a la cabeza las andanzas de gente como Max Fischer, estudiantes con beca, pobres, y adictos a inventarse un futuro de grandes sueños que colisionan con las no menos enormes realidades, o también están siempre presentes las andanzas de Holden Caulfield en la megaclásica El guardián entre el centeno.

La intención de Wolff es hacer su confesión con la ficción, que es una manera de ser realmente más sinceros
[2]. Y como el narrador lo dice al lector le pasa lo mismo: uno se funde con Hemingway con esa prosa de frase que describe con una sencillez complejísima la realidad de un tirón. Uno se funde con Wolff, con su escritor y narrador sin nombre, que es él y no deja de serlo. Odia a Ayn Rand (tras admirarla y no comprenderla) por nietzscheana barata (algo de lo que se percata conociéndola), y aprende a querer (a fundirse con, como diría su narrador) a Hemingway (porqué Hemingway significa resistir, significa hablar siempre de gente herida) y también al profesor Arch Makepeace.

“Pertenecía a la propia naturaleza de la literatura manifestarse igual que el mundo caído del que se ocupaba, aquel terreno oscuro donde reina el subterfugio y la certeza es un desatino, y Arch se sentía como una especie de preparador de sabuesos cuando hacía que los chicos se hundieran en lo más profundo de un relato o poema, guiándolos con preguntas, obligándolos a apreciar la cadencia, el detalle, las fintas y los dobles sentidos hasta que al final la verdad mostraba su rostro durante un instante, antes de desvanecerse dentro de un nuevo significado posible."


Sencilla, emocionante, breve, recomendada para todos los que llevan un escritor en ciernes. Sin nostalgias excesivas el autor teje una memoria dotada de una sensibilidad muy poco común en la literatura de hoy. Más propia de lo que es un verdadero clásico.

[1] FRESÁN, Rodrigo. Old School. Publicado en Radar Libros, el 30 de Septiembre de 2003. Léanlo aquí.
[2] ENRÍQUEZ, Roberto. Vieja Escuela de Tobias Wolff. Publicado en Lector Ileso, el 3 de Octubre de 2004. Léanlo aquí.

9 comentarios:

Mauricio Salvador dijo...

Qué bien que ganó Cheever y qué bien que hablas de Wolff. Recientemente releí Vida de este chico, en una vieja edición de Alfaguara (donde también está Hunters in the snow). Hay una película que vi hace mucho donde Robert De Niro hace el papel de Dwight y Leonardo Di Caprio el papel de Toby.

Algo que quedaría de tarea para todos, digo TODOS, sería saber qué pasó con una mítica novelita llamada "Ugly Rumors", que trata sobre Vietnam, que Wolff jamás volvió a publicar. Acá en México la gente adora a Carver y es una lástima que no hayan leído a Wolff, que en lo particular me gusta mucho mucho más.

solodelibros dijo...

Precisamente ahora me estoy leyendo los cuentos completos de Cheever... aunque acabo de empezar. Ya discutiremos largo y tendido por aquí.

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Bravo, bravo, bravo. Loa a Cheever y a Alvy, por recordarnos a todos que sigue vivo.

Francisco Ortiz dijo...

Muy bien que hables de Wolff, al que hay que recuperar y leer.

Montse dijo...

"Y el mundo era maravilloso, maravilloso, maravilloso" Genial!
Tengo que poner un post para celebrarlo

Noel dijo...

Muy bien, muy bien que haya ganado "El ladrón de Shady Hill".

Gracias por el concurso: nos ha hecho pasar muy buenos ratos.

samurai dijo...

mi voto fue por faukkner pero aplaudo el primer puesto de cheever, voy a darme una vuelta por sus diarios...

No future dijo...

Cheever....quien lo diría, tanto tiempo, y sus historias han sobrevivido, me encanta que haya ganado, aunque no puedo terminar de decidirme cual de sus cuentos me gusta más....

por un tema sentimental creo que la geometria del amor (porque con ese relato lo descubrí)

abril dijo...

ah! yo voy a escribir un cuento de Chever: Un hombre egaña a su esposa, vive en los suburbios, se sube al tren. La vida sigue. Fin.