jueves, agosto 31, 2006

UN PASEO POR LO EFÍMERO

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El videoclip de Michael Jackson Liberian Girl me parece fascinante hasta límites insospechados. Al ver toda esa colección de peter panes de los ochenta caídos en más o menos desgracia (excepto Spielberg claro) uno comprueba un momento cumbre del sueño americano de los 80: el paseo continuo de amigos estelares resulta bíblico y visto hoy resulta una sangrienta parodia de de ellos mismos.

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También en Truman Capote pasea un personaje que saboreó lo efímero en la edad dorada de Hollywood y que soñaba con escribir una gran novela. La película de Benett Miller es magnífica: funciona como adaptación de A sangre fría, como remake del film de Richard Brooks, como making of del libro y como pequeña biopic del personaje de Capote magnificado por el siempre estratosférico Philip Seymour Hoffman. Y una Catherine Keener adorablemente prodigiosa como Harper Lee.

El debutante director y su guionista Dan Futtermann deciden con inteligencia barrer el clásico biopic de baratilla tendiente al histrionismo con momentos cumbre, y borran cualquier atisbo de caer en un género concreto: no es ni un thriller, ni un drama, ni siquiera una aproximación de carácter documental. Es una narración plagada de matices que observa con ojo sagaz como Capote vendió su conciencia para crear su obra maestra.


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La adaptación al cine de American Psycho me generó una duda más acerca de los libros al cine. Mi reproche como lector es la falta de respeto a la estructura de la novela planificada muy bien como un viaje a ninguna parte pero la película era capaz de incorporar todo el mensaje de la novela en noventa minutos de buen cine satírico. ¿Hasta qué punto hay que ser fieles a la novela o hasta qué punto es importante trasladar el mismo espíritu?

11 comentarios:

Francisco Ortiz dijo...

El espíritu sí, pero, como dice el maestro Marsé, una cosa es la novela y otra el cine. El flagrante caso de "El largo adiós " y la adaptación de Altman es inolvidable, por otro lado.

Portnoy dijo...

Es imposible ser fiel a la obra escrita. Casi me atrevería a decir que el espíritu de una novela es un vago espectro en el cine. Cine y literatura pertenecen a dos campos distintos imposibles de conciliar. La obra literaria se empobrece al ser adaptada al cine, pero eso no quiere decir que la obra cinematográfica que surge de una adptación sea necesariamente pobre... es otra cosa.

Ah, por cierto, si la película de American Psycho es capaz de acumular en 90 minutos todo el mensaje de la novela, a lo mejor la novela no es tan buena, ¿no?
Un saludo

Alejado dijo...

Portnoy, no creo que siempre se empobrezca una novela al adaptarse al cine; violada siempre resulta, pero no siempre, empobrecida: ¿El Padrino?, ¿Hitchcock y sus adaptaciones de novelas "baratas"? ¿Westerns?

Creo que se sobrevalora el término "adaptación". Una película, lo sea o no, siempre es una obra nueva y —en eso sí estoy de acuerdo—, lo quiera o no su autor —llámese guionista o director— es imposible ser fiel a la novela porque la cuestión es, precisamente, serle infiel. Por tanto, creo, sólo el supuesto espíritu quedaría en caso de continuásemos queriendo establecer innecesarios paralelismos entre obra original y obra inspirada por.

Sin razonarlo hasta el final, me quedo con el "espíritu" como ligazón fundamental entre ambas. Recuerdo la adaptación de Welles de El Proceso y, aunque no era fiel en muchos aspectos espacio-temporales, sólo el plano de la habitación de K. recogía las mismas sensaciones que sentí al leer el libro. Incluso, las enriquecía y completaba.

Alicia Liddell dijo...

Oh, interesante debate. Estoy bastante de acuerdo con la postura de Alejado.

Las novelas "grandes" son complicadas de llevar al cine. Sin embargo esas novelas "baratas" pueden dar origen a excelentes guiones, ya que se reducen a una sola historia.

El guión es, a fin de cuentas, argumento acotado. Y la maestría del director está en dotar a esas novelitas de una profundidad de la cuál carecen.

Mauricio Salvador dijo...

Esa peli del ladrón de orquídeas

Mycroft dijo...

Estoy de acuerdo con lo del espíritu y que a veces para ser fiel hay que traicionar la literalidad de lo escrito, porque se trata de lenguajes distintos, y lo que en uno funciona, en otro puede no funcionar.
Se trata de saber cuando es necesaria esa traición, y no gratuita.
En eso Kubrick era un genio.
Pd.Y el caso Altman es especialmente notable.

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Tres enlaces al respecto de una amiga que quizás te interesen:
http://inesmara.blogspot.com/2006/02/capote-la-pelcula.html

http://inesmara.blogspot.com/2006/02/capote-el-autor.html

http://inesmara.blogspot.com/2006/02/harper-lee-la-amiga-de-capote.html

Un abrazo.

Señor Toldo dijo...

Si bien yo también pienso que es imposible el traslado perfecto de literatura a cine (¿por qué nos ponemos aquí tan quisquillosos y no lo hacemos cuando admiramos una obra pictórica que se basa en la representación de un mito (narración)?), a través de las dos vías mayoritarias de intentar el máximo respeto a mi parecer se ha llegado hasta dos cumbres paradigmáticas:
· la fidelidad reforzada hasta los límites de lo cinematográfico en El Gatopardo de Visconti
· el espíritu totalmente captado en The Rules of Attraction de Avary

abril dijo...

Cuando hablan de adaptación de novelas al cine siempre uso mi ejemplo de Jean Austen. Cuando veo una película adaptada de una novela no pienso en la exactitud, en el repeto a los diálogos o en el hecho que pongan todo lo que la novela incluye. Pienso en que el director y el guionista sepan reflejar la tesis del libro y el ambiente de la novela, sepan despertar los sentimientos y emociones que el autor tocó. Por eso considero que Emma Thompson y Ang Lee lograron una excelente adaptación de Sensatez y sentimientos, con todo lo que cortaron, con los cambios que hicieron, con las relaciones que inventaron para la versión fílmica. En cambio Orgullo y prejuicio (que es exacta, respeta parlamentos literalmente y pone casi cada detalle del libro fielmente) no me pareció ni la mitad de lo emocionante de la novela, porque por poner todo es muy rápida y no tiene el mismo ritmo, no deja tiempo para saborear. Aunque la forma en que reflejan el modo de vida de la época es muy realista, no tuvo el mismo efecto. Creo que necesitaba más pausas, creo que el chiste de adaptar orgullo y prejuicio es la opción de la BBC, una mimiserie, o la opción de Helen Fielding, una versión libre.
Lo bueno del cine es la edición, cortar partes de la novela, que en sí siempre será más larga que una película, cortar con estilo, con intención. Quitar material, editar, no es empobrecer, ni en literatura ni en cine. Menos es más.

Mauricio Salvador dijo...

Breakfast at Tiffanys, es una excelente película aunque a Capote no le haya gustado cómo tasajearon su guión. El final del libro es muy bueno y dudo que hubiera funcionado en la pantalla. Lo mejor es el beso bajo la lluvia, joder, y el gato apestoso entre los dos...

Mauricio Salvador dijo...

Por cierto, querido Alvin, la novela de Harper Lee tuvo en su momento el éxito que buscaba, ganó el pulitzer e hicieron peli con gregory peck, Atticus. Incluso,a Atticus se le consideró uno de los mejores personajes creados en la historia de la literatura, aunque sabemos, a décadas de distancia, que en realidad no lo es tanto así. Si piensas en Mr. Biswas, por ejemplo.

Coincido con lo que dice Abril.