miércoles, junio 27, 2007

ERAGON O EL SUEÑO HÚMEDO DEL FRIQUI

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Si a Mycroft le fascina la asqueante Grey's Anatomy por sus niveles de degeneración, a mí me pasa eso con la Inheritance Trilogy de Christopher Psoilini. He de confesar que me fascina pero de lo mala que le es. He estado ojeando esta mañana mismo Eragon y Eldest en la biblioteca pública: no he podido resistirlo, mientras espero con ganas tener tiempo, enmedio de la lluvia de exámenes ya saben, para leer en condiciones óptimas a Philip Pullman.

Gerard, mi tolkienólogo más cercano, me lo comentaba: es un saqueo anillero demasiado respetuoso. O como digo yo demasiado sádico. La fan fiction abre siempre una jugosa y novísima posibilidad: la de llevar al límite a tus personajes favoritos, la de deconstruirlos sin ser un auteur. La fan fiction es la pulp fiction del internet: es la multiplicación por cien mil de los jugosísimos Sherlock Holmes vs. Fu Manchus. La fan fiction es también una forma de prosa de autor, qué duda caben (¿alguien duda sobre la verdadera naturaleza de La solución final? Una non canonical en toda regla) y The Filthy Life de Noel Ceballos puede ser un ejemplo perfecto del virtuosismo de la buena y bella fan fiction.

Tienen ustedes que leer con muchísima atención el diálogo de entre Tamara Pierce, Christopher Paolini y Philip Pullman. Eragon es, ciertamente, el testimonio de un niño de quince años, pero más me atrevería a decirles: la síntesis de la cultura FRIQUI de nuestros días en su más lamentable expresión. Eragon es la épica que se ve a si misma como algo grandioso y realmente importante. Por eso mismo no vacila ni un momento para copiar a sus modelos: Tolkien y Star Wars.

De hecho, el concepto derivativo, batiburrillo y de serie Z delirante de Eragon (toda la línea argumental de Star Wars con Tolkien de paisaje y dragones como añadidos) parece hasta buena. E incluso Paolini promete acción a raudales pero.... Eragon, lamentablmente, se toma en serio a si misma. Y ahí su gran virtud representativa: Eragon es el legado FRIQUI, un modelo bloguero, una forma de vida, un artículo infame en una revista de tendencias de sur.... Una copia incapaz de distinguir entre descaro y fidelidad. Paolini necesita ser tan épico y repite la historia IGUAL. Porqué debe ser igual de épico y majestuoso que sus modelos. ERAGON y ELDEST es la demostración de que el fan integrista starwarsiano y tolkeniano no tiene tanto sentido del humor como pensábamos: casi ninguno, es la espeluznante conclusión.

Los libros de Rowling (que NO me gustan), directamente sobrevalorados, son al menos dignos en términos estrictos. Pero ERAGON es un sueño húmedo de ocho millones de ventas. Por eso me atrae: la grandilocuencia de Paolini es la misma que la de una fan fiction. La diferencia es que Knopf publica Eragon y se forran: esa diferencia de medios debe hacernos aprender la lección. La cultura FRIQUI ya ha llegado a su culminación con la Inheritance Trilogy: idiota, burda y.... épica. La épica ha muerto. Ahora todo es SÚPER FRIQUI. O sea una épica del rídiculo inconsciente, una representación de algún sueño húmedo de un Napoleon Dyanmite vulgarísimo. Y ese día del orgullo friqui parece, cada día más, una corriente de moda que juega con verse a si misma como una alternativa, justo cuando alcanzó su condición de mayoritaria.

martes, junio 26, 2007

Herzog y sus mujeres

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El problema que tienen muchos con Saul Bellow es muy similar, al menos en su argumentación central, al que se puede tener con Woody Allen: ven sus obras como unos róman a clef cargados de lo que consideran pretenciosas reflexiones intelectuales.

Esta es una forma, desde luego, errónea de interpretar una obra que es más honesta que pretenciosa. Sobre el róman a clef no resulta muy atractivo: cierto es que Humboldt's Gift lo es, pero en gran medida, lo interesante de Bellow no es reducirlo todo a un simple roman a clef conversacional. Los mismos que están en su contra, le reprochan la simplicidad de su lenguaje. Desde luego es otro error, parecido además.

Con frecuencia me pregunto acerca del nuevo trayecto de la bigger american novel y las respuestas que me dan, novela tras novela, es la del lenguaje cuidado. Volvemos a BR Myers y su A Reader's Manifesto. Creo que en la narrativa de Saul Bellow hay muchas salidas para la novela actual, que se han olvidado porqué a veces la corriente postmoderna se convierte en lo que yo llamo la fiebre posmoderna. La fiebre posmoderna es la completa desvirtuación (o si se quiere la derivación) de ciertos autores que decidieron tener que ocuparse de la gran novela dickensiana desde la forma y, además, marginaron a ciertos autores (completamente relacionados con sus referentes) por no estar en la onda. El síntoma de negación, a cada generación, es bueno pero en una gran tradición como la literatura norteamericana puede resultar patán: recordaba Mailer que en el mismo Twain se encontraban Salinger, Vonnegut y Bellow. Recordar a Barth y Pynchon es inteligente, pero es una bobada si no se tiene en cuenta que Bellow, colega universitario de Vonnegut, tiene esa aparente distancia formal sobre ellos como, intrínsecamente, esa unión de fondo.

Herzog es una novela ejemplar en casi todos estos sentidos: Bellow está en todas partes. Es el triunfo del autor, podría decirse. En su lenguaje, en sus intenciones y en su primera página. Se puede malinterpretar lo que Nabokov llamó su mediocridad miserable, que por supuesto no es tal. Bellow cuestiona a su sociedad, empezando por sí mismo. Pero esto no es falsa humildad: toda la novela está construida con estos principios. Y en cuanto a la estructura en Bellow detectamos también muchas ondas fresanianas (que no por casualidad escribió sobre él y no olvidó citar que su pupilo Philip Roth le superó) respecto a sus novelas (pese a que muchos se empeñen, muchas veces, en buscarlas en Borges): ese work in progress improvisado, esa jam session de diálogos (en Fresán monólogos, en Bellow sus diálogos son al fin y al cabo otro monólogo: el que habla con Herzog es apenas un tesigo y un entrevistador de sus sufrimientos existenciales).

Decía Nacho Vigalondo que cuando un artista es menos consciente de su obra, mejor. No iba equivocado. Pero, cuando lo es, caso de Foster Wallace,, emprenden piruetas suicidas que rara vez salen mal: saben que pueden. Pero a veces (y no descarto al mismo DFW) esto se gira totalmente en su contra.

Cuando la nueva voz perdurable de la literatura judeoamericana (a falta de tener más noticias de David Bezmozgis y algo aburrido por el nuevo proyecto de Nathan Englander) parece ser Michael Chabon, hay que armarse de criterio. Cuando uno lee la estimable e irresistible, pero inconsistente y muy discutible, Las aventuras de Kavalier y Clay, Chabon está convencido a cada paso que está escribiendo su gran obra. Chabon lo deja claro, no sólo físicamente, esta novela es espectacular. Es larga. Pero al fin y al cabo esas pretensiones dinamitan Kavalier y Clay: sus peroratas sobre el holocausto, su dichosa y agotada a las diez páginas comparación con el Golem. resultan contraindicantes para una novela que homenajea al mundo del cómic, carente de pretensiones y hecho para divertir. En esta contradicción, Chabon lleva varios libros después, empeñado en resucitar el pulp de forma más honesta, pero siendo Chabon puede caer en el mismo error: que su intención y ampulosidad le nublen el resultado.

Herzog sólo juega a ser ella misma y no es que sea gracias a ello que sea una maravillosa sátira de la alta cultural, variante epistolar, y del fracaso de la Modernidad que crea seres anónimos, neuróticos e incomunicados. Puede que sea por la vigalondiana inconsciencia que triunfe, aunque también por el innegable talento y transparencia de Bellow, sabio desde sus limitaciones.

miércoles, junio 20, 2007

221, House

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Admitámoslo: la segunda temporada de House MD bajó sus expectativas hasta el mínimo Y la tercera, contagiada quizás por el síndrome del melodrama cíclico, ha tenido un cierre bastante penoso, presuntamente emocionante e inesperado.

Sin embargo hay en la tercera detalles que podrían anunciar una season 4 de altura: el holmesianismo ya abiertamente pajero. La inclusión del inspector Tritter está completamente alejada de su excusa argumental y tiene mucho que ver con un sanote homenaje/reciclación apócrifa de Sir Arthur Conan Doyle que acerca House a cuantos queremos.

Dicho así suean tan esperanzador que quizá exagere: para entendernos la compensación (el precio, vaya) que hemos tenido que pagar por el inspector Tritter ha sido quizá duro, y para ejemplo tenemos el capítulo de Juan José Campanella que, intentando romper todos los tópicos habidos y por haber en el misterio, termina siendo algo demasiado parecido a las series de Shonda Rhimes.

Aunque no por ello voy a esquivar lo que me interesa: el personaje de House/Holmes era en su season 1 tan obvio que era imposible no engancharse. La reflexión del médico como moderno detective de una sociedad supra-avanzada es también un concepto atractívismo que entronca con la motivación principal de Sherlock: la demostración del misterio como algo explicable racionalmente. Pero en esta tercera parece que han querido subir el listón hasta cotas nunca imaginadas: Tritter es, para quién no lo haya notad, el inspector Lestrade y lejos de suponer un discurso (más impostado que verdadero) sobre los métodos de House, lo que hace es crearle un pequeño antagonista dentro de sus especialidades. Su desaparición en el capítulo 11 no debería ser definitiva y predigo una movida: en la season 4 encontraremos el reconocimiento a regañadientes de House a Tritter. Y eso es algo que nos interesa más que el doctor contándonos su infancia... que no reviviéndola.

La intertextualidad podría llegar a su zénit si hubiera su Young House MD. La idea no debería ser tan descabellada, si House ha contado que resolvió su primer caso en una base militar. Me temo que la línea que parecen querer seguir una serie tan bipolar como ésta es la del melodrama como sustitutivo de la fórmula.

No obstante en su season 3 se reabre otra vía para curar el agotamiento de la fórmula, demasiado sencilla y propia de Conan Doyle: el high concept en el punto de mira. En muchos sentidos el fracaso del capítulo One Day, One Room es el fracaso de su high concept: todo el capítulo parte de la base de que no hay caso. El problema es que David Shore lo llena otra vez sobre su reflexión divina / humana y el drama de la violación. Sería injusto esquivar lo bien llevado que está el tema de la violación y demás, pero peor sería no ver al episodio como un melodrama insatisfactorio y demasiado pretencioso en su intención de llegar hondo : la historia paralela de Cameron delata una trascendencia muy mal insertada por parte de sus responsables.

Muchísimo mejor es Airbone que reedita y aumenta las posibilidades del Failure to comunication de la temporada anterior: el aeropuerto como infierno dantesco que lo aisla todo. Esta vez es el avión. En el capítulo se anuncian las claves para que la próxima temporada alcance la gloria: situaciones límites e hiperbolizadas y un House retado a sus posibilidades.

A pesar de estas innegables virtudes la sensación final de House es que sólo es un poco mejor que su temporada anterior que tuvo la gentileza de salvaguardar los muebles cerrando a lo grande (con Moriarty) y no puedo evitar preguntarme si en su próxima temporada optarán por la jugada final o se decididirán por sustituir el cansancio por imaginación y vértigo. Pedir ambas es imposible. Y esperar que ocurra una de las dos es quizá ya, viendo la dosis de melodrama estúpido y reencuentros familiares, un exceso de optimismo.

viernes, junio 15, 2007

La crónica de los Botwin

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El suburbio residencial es una suerte de purgatorio para casi toda alma en pena, sobretodo si es estadounidense. No es nada casual si se ve a Weeds como la versión inteligente del desangelamiento para idiotas llamado Mujeres desesperadas. Posiblemente porqué Weeds lleva como fondo el título de Personajes Desesperados, aquella axfisiante crónica de Paula Fox. Y también comparte aquello que la serie de Eva Longoria y compañía convierte en gratuita autoayuda: la vida, inequívocamente trágica, de los felices chicos de la casa y el jardín. Y late con más vida que nunca San John Cheever.

Pero, afortunadamente, también tiene mucha de la mala uva de AM Homes y la fina ironía del primer Corre Conejo de John Updike, Weeds es un tesoro rompedor que en su primer capítulo puede llegar a plantarle cara en niveles de transgresión al Easton Ellis de Menos que cero con una serenidad impasible. Como bien sabe Toldo la narrativa queda perfectamente configurada (quizá porqué esta season 1 deba entenderse como un recopilatorio de cuentos breves cheeverianos) queda magníficamente entrelaza y mejorada en su segunda temporada, así que sería injusto reconocer a la mejor comedia surburbial, que desde luego vuelve a demostrarnos la complacencia de aquella película de Sam Mendes que demostró algo casi formulario: que la sátira que complace a tantos no es más que una etiqueta blanca e inofensiva.

martes, junio 12, 2007

GREATEST HITS: Un Intento

Elaborar un Greatest Hits de este blog es una tarea ardua como pocas. Por eso cuando el Dr. Zito me pide que seleccione mis tres post favoritos, he iniciado una labor implacable y desgradecida, de arqueólogo por las ruinas de mi bitácora. Aquí tienen los 3 mejores post de la historia del Rincón de Alvy Singer:

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Grandes momentos de la consulta del doctor House (VIII)

En un momento de claro apogeo del TuTubo yo tengo la maravillosa idea de postear los momentos cómicos de la serie recién estrenada en Cuatro, House M.D. Desde luego pocos post van a encontrar así que condensen tan bien la aparición de una serie con la de su fugaz decadencia: estaba yo muy seguro de lo terrible que iban a ser las dos últimas temporadas (a excepción de algunos episodios y detalles) y por eso inauguré una sección que recopilara momentos bordes, para demostrar como sólo el hecho de darle al play ya podría suponer el temprano agotamiento de una fórmula.

-Light and day.

Otra cima indiscutble del blog. Un post dedicado únicamente al videoclip de Light and Day de otra película poco recordada: Eternal sunshine of the spotless mind. La incomprensión de este post (así como de toda la obra en general de Polyphonic Spree) todavía perdura.

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Pasajes: "El Gran Gatby".

A pesar de su sencillez (la portada y las palabras finales de un libro que adoro) en este post hay dibujada toda una crítica y síntesis de la gran novela americana. Ustedes deben fijarse en la portada: es retro, por lo que podríamos decir que aventuro posibles teorías acerca del falso revival que intentarían autores como Chabon o Eugenides. Pero observen el texto: en realidad argumento claramente porqué la trascendencia todavía permanece. Desde luego es una pirueta inesperada por mi parte (la de la sutilidad intertextual, digo) de la que estoy plenamente orgulloso.

lunes, junio 11, 2007

TERRORINFO - ELOY FERNÁNDEZ PORTA: TOP 3

Eloy Fernández-Porta es el invitado estrella favorito de éste rincón: con su ojo e ironía muchas veces imperceptibles el mundo es menos miserable. Y hete aquí su sección informativa para Quimera nº282.

TOP 3: MARU'LIT

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Es sabido que el personaje más recurrente en las obras galardonadas con grandes premios literarios es la mujer madurita que se busca a sí pispa en un camino de perfección interestual y sensitivo. Este tipo de novelas, que bien pudieran llamarse Maru'Lit, conforman un subgénero tan lucrativo como menospreciado por el establishment cultural. Pero, ¡cuidado!: también hay libros MUY BUENOS escritos por GRANDES AUTORES que tratan el mismo tema. ¿Cómo distinguir, entonces, las High-Marujas de Alta Literatura de las vulgares maris escritas dineribus? Lea estas tres sinopsis de OBRAS MAGNÍFICAS de nuestras letras y entenderá enseguida la diferencia:

María del Carmen Sotillo o la mujerona tardofranquista. Mujer de orden, pariente y sufrida, ella sólo pide "una poquita de Inquisición", obediencia a los mandos, boleta para los extranjeros y una bomba atómica perfeccionada que "matase sólo a los que no tienen principios". Suspira por un apuesto estraperlista de Falange y la trae a mal traer el cenizo del Mario de su santo, con esos libracos de pobres que me escribe y esas veleidades parademocráticas que contenta me tiene. Su devastador stream of conscioussness pucelano -trescientas páginas de bilis mercurial y amarguillo nocturno- ha sido usado como modelo por bandas de grinding hardcore como Napalm Death o Wolf Eyes. Cuando llegó la democracia el libro se siguió leyendo mucho, pero como entonces ya no quedaba bien que la tía fuera la mala, el autor se puso a decir que los dos personajes "son más complejos de lo que parecen". Un poco como Forges, que hace unos años le dijeron que ya no se valía hacer chistes sobre gordas que blanden un rodillo y se puso a dibujar mujeres Cosmo que leen novela en un sofá de diseño mientras el marido está viendo el fúrgol.

Palmira Gadea beyond the parterre. Una aristócrata andaluza se da un rulo dos metros más allá de la verja y descubre que existe gente no pija. Sobrecogida por su hallazgo, se embarca en una cruzada benéfica para llevar la pijedad a los no conversos que viven en el error. En la primera parte se hace de Cáritas Diocesana y revive a una niña moribunda dándole a oler un frasco de Carolina Herrera (Nuyórk). Hacia el final se enfrenta a las hordas caníbales del Frente Patriótico Ruandés, que huyen despavoridas: las horquillas de Llongueras son un arma letal. Reflexiva y autocrítica, Palmira ostenta el récord nacional de maru-aforismos cheesy en pista cubierta: "La sangre tutsi no huele distinto de ninguna otra"; "Ahora creía en el prodigio del ruiseñor y san Virila"; "Sintió de súbito miedo como quien despierta de un bello sueño y tropieza de manos a boca con una realidad aciaga".

Celia Cecilia Villalobo o la redención según Hermida. "¡Todo lo maruja que se quiera, pero dueña de mi destino y de mi vida!": tal es el grito de batalla de esta heroína de couché, secretaria -y acaso amor imposible- de un ilustre escritor difunto. Sus referentes culturales son el Diezmi [sic.] y el eslógan de colonia Brummel, pega cortes del estilo de "Puede que yo me ponga borde, pero tú es que te me has puesto Cortefiel, con ese bleiser verde musgo" y compara la Existencia con el programa de prelavado. La narración está enmarcada por sus dos intervenciones en el programa de Jesús Hermida, al que acude para darse pisto primero y para encontrar su verdadero yo interior después. Para que pareciera una parodia el autor intercaló algunas expresiones pseudofilosóficas como "la piedad clasificatoria y taxonómica", que también parecían sacadas del Diezmi, e incluso escribió un hilarante artículo titulado "¿Existen las marujas?", donde venía a decir que un respeto y que quien se descojonase o descojonare de su novela, sexista será.

domingo, junio 10, 2007

The Ultimates 2 o La muerte de la ironía de los demás

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Uno de los reproches más frecuentes con los que me topo al ponerme cabezón con Hijos de los hombres es la profundidad. Me dicen que no es profunda. Y Matias siempre dice, cuando le cuento esta batallita, es que es radiografía joder. Y razón no le falta.

Ahora bien, no me veo con la energía suficiente para explicar algo tan obvio como los Ultimates, a pesar de lo que argumenta Pepo y de las batallitas de ayer y hoy. The Ultimates 2 es una maravilla: la he disfrutado desde la primera hasta la última viñeta como una aventura desenfrenada y excesiva llena de un humor magnífico.

La idea de la disidencia es algo que nos produce intrínsecamente alergia. Mark Millar se la ha jugado en The Ultimates 2: su postura no se compromete con nadie. Y eso nos compromete mucho a nosotros, a exigirle que tome bando. Puede que su bando (el de la diferencia absoluta, el del compromiso con su inteligencia) no sea suficiente para muchos. Para mí, desde luego, sí y de sobras.

Los dos arcos tienen una idea muy clara acerca de lo que quieren radiografiar. Pero lo tienen MUY CLARO. El problema quizá sea ese: la combinación desvergonzada de acción a raudales y un humor que es capaz de joder a ambos bandos. Por eso (Y no sólo por eso) Mark Millar es el elegido para llevar a buen puerto la Civil War que ha tenido un inicio apoteósico.

Sería rídiculo tildar a Ultimates 2 de partidista. Vaya, nadie lo hizo con Dirty Harry. Creo que nadie, cuando ve cualquier película de la saga de Callahan se pregunta porqué el tipo mata a negros. O a la trash de su época. Precisamente porqué es así como imaginan a esa trash en las películas. Lo de Dirty Harry viene por Impacto Súbito: al final de la película Callahan descubría que comprendía al presunto villano de la película, porque había hecho su trabajo al fin y al cabo. La idea es bien sencilla y conocida por todos: la de la de las dos caras de la misma moneda.

Precisamente por eso hay un capitán América venido de Irak. Millar lleva al límite la parodia descarnada del Capitán América como ente descontextualizado y situa otro ente descontextualizao del presente, un némesis venido por los pecados de una América que sepultada por la Segunda Guerra Mundial, ahora invade Irak.

miércoles, junio 06, 2007

Yo fui un comentarista adolescente del blog de Nacho Vigalondo

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Somos muchos los mierables que nos preguntamos acerca de los comentarios en los blogs. Acerca de su verdadero alcance e influencia. La blogoegoesfera ha desarrollado diferentes tipos de comentaristas: amables, bellos, bordes e incluso vagas simulaciones de outlaws llamados trolls. Lo interesante en según que blogs, sobretodo los de cine, son los comentarios como un espacio de diálogo entre sus comentaristas (muchas veces el autor del blog).

Yo comento en el blog de Nacho Vigalondo. Soy un jovenzuelo que le admira de forma desenfrenada. De veras.

Y entonces fluye lo inevitable: el espacio de comentarios se aparta como vehículo de aplausos o abucheos y se torna en otra cosa distinta más evolucionada. El mesianismo o no ha tomado el espacio.

Así llego a la siguiente conclusión: el blog de Nacho Vigalondo es un blog político.

¿Por qué? Porqué en lo que es el mejor bloguero de cine (y con diferencia) se torna en un confuso espacio de exigencias políticas respecto a su labour como director de cine. Su labor entonces es acercarse y admirar los trabajos de otros y guiarles en un camino que por supuesto, no tengo nada claro si va a recorrer. Lo que me hace pensar que este es un país de politizaciones. Entono mi mea culpa.

¿Entonces? Releo. Y por supuesto hay comentarios incisivos, mordaces, delirantes pero al alza llega una tendencia, en nuestra búsqueda, que equipara el look barbudo de Mr. Vigalounge a una condición eminentemente bíblica. Pero bíblica siempre desde una perspectiva de Umberto Eco: si no tenemos mitos, los inventamos o nombramos. No importa lo que sucedió entonces.

En todo caso hay pequeñas victorias sobre las primeras impresiones de sus trabajos: fugaces, reales, sinceras (y seguimos hablando de comentarios). Pero la condición de microcosmos se alumbra, el blog vigalondiano ha alcanzado un status del que no se deshará en sus comments: el de jerarquía inapelable de autobombos variados y proposiciones teenagers. Encantadoramente teenagers, como todo lo que es así, adolescente, si quieren.

miércoles, mayo 30, 2007

Entre paréntesis: Los demonios de la crítica oculta

Para HT
Este texto es una reescritura con paréntesis de la review de Demons de Iveldie. La intención es clara: elaborar una metacrítica para que vean como está la cosa si uno se da un garbeo por los blogs sobre/acerca de cine fantástico.

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Hoy voy ha hablaros de "Demons", una película que ya ha sido comentada cientos de veces en infinidad de libros, magazines, o páginas de Internet. (Esta noche voy a hablaros del Rio Missisipí: ha sido comentado en enciclopedias, películas, diccionarios....)

De todas formas es una película que siento como mía (que la gente es mu egoista y se queda las películas) y que siempre me ha apetecido comentar (indicios de fisica cuántica en los post de Iveldie#0) . Es la típica película que pongo a algún colega que venga a casa pidiéndome que le ponga una buena peli de terror (teoria cinematográfica: las pelis de terror son, en términos raciales, distintas al cine). Demons lo tiene todo, una ambientación magnífica, mucha sangre, buenos efectos especiales y un ritmo que hace que no te puedas aburrir ni un segundo. Como "cine" puede que sea basura (¿ven? son dos cosas diferentes: está el cine que es un arte y están las pelis de terror que son una puta basura), al menos eso dicen los entendidos (la peversidad de las comas explicativas: no es lo mismo que los expertos digan que los judios son sucios a que digas que los judios son sucios, según cuentan los expertos), a mi me da igual (si te casas con un negro, mi amor, yo te quiero igual, si te gustan las películas de terror también: Rollo racial), la he visto decenas de veces y lo seguiré haciendo hasta que me muera. (amén)

Antes de adentrarnos dentro de la película como tal habría que presentar un poco al director de esta producción (no me gusta que te juntes con desconocidos, mi niño). Lamberto Bava, hijo del mítico Mario Bava (también conocido como Bava I, el Mítico), posee una carrera llena de altibajos, con muy buenas películas como "Macabro" o bodrios como puede ser "El devorador de océano". Su primera incursión en el mundo del cine fue en 1965, ejerciendo de operador en la producción de su padre "Terrore nello Spazio" (1965), un pequeño clásico del cine de ciencia ficción de serie B (era un niño mu pobre....) que influenció a películas como “Alien” de Ridley Scot o “La cosa” de John Carpenter (....pero mu buena persona: del rollo racial a la clase social, la serie be como working class hero compasiva, el crítico como burgués tierno), posteriromente trabajó como operador o ayudante de dirección para su padre en muchas de sus películas , algunas de ellas auténticos clásicos del género (pero de pura cepa y código de barros: la autenticidad, de nuevo las razas como criterio), como "Operazione Paura" (1966) o Reazione a catena (1971), estrenada en España como "Bahia de sangre" Su primera labor de dirección la ejerció también junto a su padre codirigiendo "Cani Arribati" (1974), titulada en España "Semáforo rojo", una especie de thriller (sui generis) con un ritmo trepidante y un guión que personalmente me encantó. Trata sobre unos delincuentes que secuestran un coche en el que viaja un hombre con un niño, el niño está gravemente enfermo y debe acudir al hospital. El final es realmente bueno. Siguiendo con la trayectoria de Lamberto Bava vemos que siguió aun con sus labores de operador o ayudante con su padre, aunque también colaboró con directores como Dario Argento en "Inferno" (1980) o Ruggero Deodato en “Holocausto Caníbal” (1980). En 1979 codirigió con Mario Bava una producción de 60 minutos para la televisión “La Venere di Ille”.

La primera película que dirigió en solitario Lamberto Bava es “Macabro”, en la que también ejerció de guionista junto al mítico Pupi Avati (Avati II Il Mittttiquisisimo), un correcto (la corrección es la falta de concreción) giallo con un buen guión (si, está bien), aunque con algunos altibajos (problema matemático: la corrección y la regularidad en los guiones buenos). La película trata sobre una mujer enloquecida que guarda la cabeza de su amante a la vez que es objeto de la obsesión erótica de un joven invidente. En 1983 dirigiría otro giallo “La Casa con la scala nel buio” , estrenada en España como “Cuchillos en la oscuridad”, en mi opinión más floja que “Macabro”, algo más tópica y previsible, pero con algunos elementos interesentes que la hacen destacar del resto de producciones del estilo (no es fea, tiene su punto). Después de esta película adoptó el seudónimo de “John Old Jr” con el que dirigió dos de sus peores películas “Shark rosso nell'oceano” (1984), una suerte de “Tiburón” de Steven Spielberg a la italiana y en plan cutre de verdad y “Blasfighter” (1984). Un año después en 1985 sería cuando dirigiría la película de la cual voy ha hablar hoy “Demons”, de la cual dirigió su continuación “Demons 2” (1986), que, aunque no supera para nada la original, es perfectamente disfrutable y llena de escenas sangrientas. Otras de sus películas interesantes pueden ser “Le Foto di Goia” (1987) , conocida también como Delirium y estrenada en España como “Crímenes en portada”, en la que asesinaban en la primera secuencia a la cantante “Sabrina”, si, la de boys boys boys . también destacaría “”Una notte al cimittero”, estrenada en España como “Disturbios en el cementerio”, que aunque tiene críticas muy malas a mi me parece un fillme simpático y perfectamente disfrutable (Dicen que las drogas son malas pero yo fumo porros: de nuevo con la visión social o sociológica), o “La Maschera del Demonio” (1989) que no tiene nada que ver con maravillosa producción de Mario Bava de 1960. Actualmente trabaja para la televisión y ha dirigido una producción familiar de bastante éxito “Fantaghiro”, de la cual hay 5 partes y en las que ejerce también de productor. También ha dirigido algunas películas pero la verdad es que le tengo perdida la pista y no puedo hablar de ello (ojo a la narrativa: señala unos hechos, las películas que están, pero qué duda cabe que yo no las he visto: Dicen que están, pero yo nunca las he visto).

Presentado ya el director voy a empezar a comentar Demons, esa maravilla “splatter” que tantos buenos momentos me ha ofrecido como aficionado a este género (el rollo racial, rises again: me gustan las negras mami). Antes de nada debo decir que el productor de esta película es “Dario Argento” (inquietante uso de las comillas: un anglicismo y ¡el nombre de un director de cine! las merecen, pero el título original de la película tampoco), cosa que se nota, y mucho, seguramente gran parte de su éxito se deba a su nombre. Dario Argento también colaboró con Lamberto Bava en el guión (inquietante separación de hechos dónde hay una clara causalidad, si quieren: su influencia es notable, quede claro que la influencia es algo divino, pero además escribió la historia, quede claro que no hay influencia tras eso) Hay momentos en que parece que estas viendo una de sus películas, la fotografía sobretodo (el equivalente a decir que el cine de John Landis y Herbert Ross se parece, por la fotografía sobretodo: la raza sigue ahí, presente), con esos colores rojo y verde, o los planos, recuerdo uno cuando aparece un cadáver ahorcado en medio de la sala de cine que podría aparecer perfectamente en Suspiria. También participó Michele Soavi como asistente de dirección, a parte de tener un pequeño papel en la película.

La historia de la película seguramente es conocida por todos, pero para los que no la hayan visto, voy a contarla un poco por encima (El que avisa no es traidor). La película empieza con una chica en una estación de metro, esta sola, parece que alguien la está siguiendo, un hombre con una extraña máscara. La chica acelera el paso, asustado, pero este la consigue atrapar. Lo que quería el hombre de la máscara era darle dos entradas para una película que se estrenará en el cine “Metropol”. La chica acepta las entradas y decide ir al estreno con una amiga suya. Ya en el cine se nos presentas (se me explicas en que consistes estas tiempos verbales: ¿homenaje a la rima de Jonathan Richman?) a los personajes que morir… digo participaran en el filme, un chulo con sus putas, una pareja de novios muy enamorada, una mujer con su marido ciego, una pareja de mediana edad que celebra su aniversario, dos chicos que se querrán ligar a las dos chicas (El que avisa no es traidor: el spoiler como chiste puede ser algo peligrosamente coloquial: es un hecho)… Uno de estos personajes, una de las putitas, se corta con una máscara de demonio que hay en la entrada cuando está jugando con ella.

Empieza la película, es de terror, claro, unos chicos descubren la tumba de Nostradamus en la que hay unas extrañas inscripciones que hablan de la llegada de los demonios a la tierra, junto a esas inscripciones hay una máscara clavadita a la que vimos antes y con la que se cortó la chica. La chica en cuestión se empieza a sentir mal, la herida de la máscara le sangra, uno de los chicos de la película que están viendo se corta también con la máscara. Esta ocurriendo lo mismo en la película que en la realidad, la chica va al lavabo y la herida le revienta en una de las escenas que más repelus me dieron. En la película el joven que se ha herido se vuelve loco, se clava un cuchillo en el estómago, luego se empieza a convertir en un demonio… ¿Qué le estará ocurriendo a la chica?... es fácil de imaginar. Bien, tampoco es cuestión de contarlo todo (el olvido y la conciencia del perdón y el exceso), a partir de aquí nos encontramos con un cine con un demonio, que en realidad es un zombi, por lo tanto si muerde a alguien será un demonio también (aclaro: en realidad los convierte en zombis). La gracia de la cosa (las películas de terror, o sea, los negros ; otro elemento peligrosamente incoherente es el no te cuento el chiste pero si donde está la gracia) es que los espectadores no van a poder salir del cine, esta tapiado, un local plagado de demonios, con grandes uñas y colmillos decididos a machacar a todo ser viviente que se les cruce por el camino, sin que nadie pueda salir ni hacer nada para evitarlo, Una situación ideal para cualquier aficionado al “splatter” o “gore” o como queráis llamarlo (¿vale películas de sangre y vísceras?).

Ahora que sabemos el argumento (falso: lo sabemos un poco por encima que tampoco es cuestión de destriparlo todo) sería interesante profundizar más en otros aspectos. Por ejemplo, el guión no es que sea nada del otro mundo (volvemos al tema racial y divino), es otra vuelta de tuerca en el ya repetitivo tema de los zombis (un chiste espléndido y consciente, supongo, los zombies en masa son repetitivos, también masificados, claro), pero a mi personalmente me parece original (impersonalmente le parece que es repetitivo y nada del otro mundo pero a nivel personal pues es original: la originalidad es algo "not of this world" o .. si?) , una mezcla de “la noche de los muertos vivientes”, “Posesión infernal” y “El angel extgerminador” De Luis Buñuel, si, esa peli en la que un grupo de gente no puede salir de una casa después de una cena, y no saben porque no pueden salir (hacia faltar repetir el puede salir dos veces pero lo peor es el tronco referencial). Lo que si son algo malos son los diálogos (fórmula matemática cada vez más compleja: un guión que no es nada del otro mundo a nivel divino o impersonal que personalmente es original, pero tiene malos diálogos = A B A ...), hay momentos en que piensas, ¿cómo es posible que digan esa frase en ese momento. A parte de eso quizás (definitely...) haya un pequeño bache en el guión (definitely maybe perhaps = lo que yo les decia A B A B, en el fondo es una fórmula sencilla) que le hizo perder a la película gran parte de su sensación claustrofóbica , que es cuando se nos presenta a unos drogatas que van en un coche robado esnifando coca. Cada cierto tiempo la acción pasa a ellos, cosa que hace perder totalmente esa sensación agobiante que produce ver a la gente encerrada sin poder salir. Me parece un error, esos tres personajes nunca debieron haber existido, si querían matar a mas gente pues haber puesto a más dentro del cine.. no sé.. En cuanto al tema de actuaciones (nueva alusión al tema de la raza, en cuanto al hecho de que sea negro), pues ¿qué queréis que os diga?, tampoco hay que actuar demasiado (que no es que haya que hacer un gran esfuerzo), a mi me gusta como lo hacen (pero me ponen cachondo, oye), no es algo en lo que me fije demasiado cuando veo algo como “Demons” (reaparece la alarmante condición del algo), tampoco destacan por lo mal que lo hacen (que si, que me gustan las negras pero son vulgares: la insistencia en el argumento es terriblemente cíclica).

Aspecto destacable es la música, ¿acierto o desacierto?. Hay diversidad de opiniones en cuanto a la elección de la banda sonora. Lo que es el tema principal de la película me encanta y le da una ambientación muy interesante, lo que no me acaba de convencer es la elección de grupos de Heavy Metal como Motley Crue, Iron Maiden o Accept. No es que no me gusten esos grupos, todo lo contrario, tengo todos sus discos y me encantan, pero nunca me ha gustado la inclusión de el heavy metal o el death metal en el cine de terror. Cuando veo el típico corto gore rodado por amateurs me da mucha rabia ver que todo el rato suena de fondo Sepultura o grupos parecidos, no le va nada esa música, hay que buscar algo mas sutil… Mucha gente alaba Demons por su banda sonora, los respeto, pero para nada comparto esa opinión, hay que diferenciar tus gustos musicales con si realmente funcionan en la película que estamos viendo. (Hay algo particularmente interesante y es la audacia de pedir musica sutil en una película gore: la fantástica e irrepetible contradicción siempre funciona, hasta en la única afirmación general que se hace a modo de mandamiento bíblico)

Ya comenté más arriba que la fotografía está claramente influenciada por Dario Argento, el uso del color rojo y verde recuerda mucho a “Suspiria”, a parte de esos hay algunas cosas que me parecieron muy interesantes. El plano de los demonios cuando avanzan por el pasillo a contraluz y con los ojos iluminados, una gozada, no me canso de verlo. La iluminación en general está bastante conseguida, tanto por el uso del color, como por la secuencias más oscuras en las que se pueden ver perfectamente los detalles, no como en otras películas oscuras en las que no puedes ver nada (y tiene unos gráficos acojonantes)

Los efectos especiales son una pasada para la época, nada de efectos digitales como nos tienen acostumbrados hoy en día, maquillaje, y del bueno (un hecho además constatable, supongo). La primera transformación que vemos en la pantalla es buenísima (special make up effects, el arte de redundar y de colocar adjetivos casi a libre asociación: transformación buena es un resultado de esa libre asociación y como tal es una frase librepensante , piensen sobre ello), una chica a la que le empiezan a crecer los colmillos, cayéndosele su dentadura original bajo un chorro de sangre licuada, el crecimiento de las uñas es también muy realista, y la expresión de los ojos es una pasada, también el maquillaje del rostro con las venas marcadas esta enormemente conseguido. A parte de las transformaciones destacan los f/x de todas las muertes, muy gráficos y sangrientos, y lo que es mejor, muy abundantes, algo que se agradece, claro está. El puré verde que sacan los demonios por la boca tambíen es bastante repelente y es algo de lo que te acuerdas toda tu vida (pues claro ¡es una película que veria hasta la muerte!)

Recuerdo ahora una frase que dijo el coordinador de “Noche de Lobos” cuando presentó esta película, dijo “Demons es al cine lo que es un plato de callos a la gastronomía”…. Quien sabe lo que quiso decir con eso, cada uno que saque sus conclusiones… (La sociología como reseña, de nuevo: vaya usted a saber lo que quisieron decir los expertos con lo de que los judíos eran sucios, si era una metáfora o sólo en términos higiénicos)

Las películas de cine dentro de cine particularmente me gustan mucho, en este caso tenemos la jugada por partida triple, cine dentro del cine y además en un cine, si esta película el espectador la ve en una sala de cine aun tenemos una cuarte dimensión... (la física cuántica de la crítica alcanza su zénit y punto máximo: ¡UBIK!) lo que digo es una tonteria (la metaficción después de Demons, GUMP, Forrest Faber & Faber, 1987) pero en fin, me hacía gracia comentarlo (es una tontería que le hacia gracia: no cabe duda de que esto es ameno porqué está de buen humor). Recuerdo otra película de similares características, "Angustia" de Bigas Luna, una de las mejores películas de terror españolas jamás rodada(s)

Demons tuvo mucho éxito en su estreno, lo que originó una esperada continuación, Demons 2, dirigida por el mismo Lamberto Bava. El guión de esta es algo absurdo, los demonios, ahora encerrados bajo un muro que construyo el gobierno, consiguen escapar de una forma realmente delirante. Un equipo de televisión va a grabar la zona de los demonios y son atacados por ellos, una chica en su casa está viendo en directo la escena por la tele. Pues resulta que uno de los demonios se cuela por la cámara y aparece en la casa de la chica. Si lo piensas bien es realmente una situación ridícula (pero sólo si lo piensas en términos metafísicos, sino es hasta original y con un buen guión: benditos comodines), pero al final no le das mucha importancia porque vuelves a asistir a un espectáculo sangriento muy bien realizado y con escenas gore impresionantes (dichosa coordinación inconexa: es una chica simpática y con cualidades tales como la simpatía). A raíz del éxito de estas dos partes en algunos países se estrenaron películas que no tenían nada que ver con la saga como continuaciones de Demons. “La chiesa” de Michele Soavi fue conocida como Demons 3, , también “La casa dell orco” de Lamberto Bava fue estrenada en algunos lugares como Demons 3, “La setta”, de Soavi como “Demons 4”, “La máscara del demonio” de Lamberto Bava como Demons 5, “Il Gato Nero” de Luigu Cozzi, como Demons 6, por último “Dellamorte Dellamore”, también fue llamada en algunos paises “Demons ´95”, por el año de su estreno, claro… (no es que hubiera 94 secuelas, por si acaso, aviso)

Nada, ya he comentado esta película, no se si habré aportado nada nuevo a lo que ya sabíais, si no es así al menos espero haber refrescado la memoria a los que hace tiempo que no la ven. (La memoria, así por encima)

martes, mayo 29, 2007

Una adenda disidente

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- Un post de spoilerazos -

Añado una respuesta al post anterior, ya que tanto Mycroft como Noel son maravillosos argumentadores (le hacen a uno suspirar neuronas en vez de hormonas, que no es que sea malo si ocurre, pero si desigual), si digo los más inteligentes de la blogoesfera no miento (solo discuto con quien admiro, sino ya ven ustedes): descuido a algunos. No es habitual encontrarse con ellos, maravillosos analistas, geniales críticos hasta el dolor de manos y menos en época de proliferación de foros y demás templos del aplauso sacro. Allí voy, me lanzo a las aguas pantanosas de la argumentación ante dos titanes a los que felicito de antemano: por hacerle pensar en tiempos de unanimidad, gracias.

supone (como el de la primera) la apertura de una puerta que podría conducirnos a lugares nunca antes explorados por una serie de televisión.

Esta afirmación es lógica. Y tiene razón, al menos en ese sentido que plantea. Es cierto que supone una puerta y que (condicional, sí) podría conducirnos a muchos lugares inesperados que provocarían (condicional, ven) que me comiera is palabras y eso es algo que haría (de nuevo, de nuevo) con mucho gusto. Así debe de ser. Así quiero yo que sea.

Pero yo a lo que voy es hasta dónde nos ha llevado ahora. Lo ocurrido y lo que queda de momento en una ficción, cierto, inconclusa pero que en cada temporada plantea una serie de enigmas y resuelve otros. Y no es muy lejos francamente ¿O es que la resolución del conflicto con los Otros no es harto rídicula y clicheica en una serie que parece haber perdido el tono ?

Variación 0: Sobre el tono en las series y la coherencia interna (Primera respuesta contraria personal a modo semiautomático)

JJ: ¿Qué pasa con Lost? Es una mezcla de varias influencias. ¿No les gustaría ver un guión de Woody Allen dirigido por el Brett Ratner de Money Talks? ¿No les gustaría ver toda la música del cine de David Lynch en una adaptación de Kafka llevada a cabo por Peter Jackson? Respondan, respondan de veras.

El tono debe de suponer un dogma - me contraargumenta mi conciencia - según tu ¿no? Pues tampoco: pero si asegura una cierta verosimilitud y coherencia interna en la ficción. Lo del tono lo digo por el capítulo de Greatest Hits, aunque estaba muy bien era una mezcla realmente curiosa entre un melodrama, flashbacks bien insertados (y eso en Lost puede parecer un oxímoron) y una resolución propia de Alias.

El flash forward en sí:
Que podría llevarnos es condicional segundo y futuro. Pero de momento sólo tengo (y fijese, es un hecho) un melodrama en el que Jack (trasunto pop de House y Leónidas) lleva una trama de suicidio hasta el rídiculo. Esperen variemos una escena de Lost a un esquena fílica:

Variación 1: 24 Grams or whatever happened if through the looking glass was a AGI movie

Jack es feliz. Flash forward: Jack se quiere suicidar. Su mujer se compadece. Esto no es una serie y si una película de Alejandro González Iñárritu.

Con la variación queda constante y claro lo rídiculo. En AGI ya estamos todos de acuerdo (más o menos) en lo impostado de sus estructuras. No hay valor ni ganas (quizá por el condicional, ya le digo, y me parece bien) de pensar en que no deja de ser una pirueta harto obvia de los guionistas que le toman a uno por bobo.

Variacion 2: Ocurre en algún lugar, en algún momento

-Hey Jack, ¿Qué haremos cuando no tengamos ningun flashback?
-Pues un... un....¡flash forward!

La valentía verdadera estaría en haber introducido ya otros flashforwards sin la táctica del mcguffin. Porqué crear episodios climáticos y que generen debates ¿no es una convención de la ficción? Que a mi me parece bien y más viniendo de Lost (que establece los patrones de lo que debemos de esperar de cada season finale) pero entonces... tampoco nos va a llevar tan lejos como creíamos.

Que el flash forward esté justificado o no, no viene mucho al caso pero si el cambio se produce tras el agotamiento de una fórmula que no daba para demasiados postmelodramones insertados (ojito a los capítulos de Kate o Sawyer: ¿cual es la diferencia, calité, respecto a cualquier tv film de Antena 3? Pues que aquí son naufragos)

Variación 4: Nació usted profeta (a modo de sana contraargumentación esquizoide y personalísima)

(En una conferencia, con Damon Lindelof)

Hacer Lost no es sencillo. Los hay que creen que esto es tomar dulces caipirinhas y mojitos en Hawai. Es díficil estructurar un concepto tan genial como el de mi amado compañero JJ. En este sentido Lost no es una serie reaganiana: a pesar de ello el do it yourself de muchos detractores es irritante.


Tienen razón cuando afirman que el significado del último flashback es apabullante.

Claro que lo es, pero (también) por el descaro de unos guionistas incapaces de arriesgarse realmente. ¿O es que no resulta más tramposo la complaciencia de un cambio de estrategia respecto a la desestructura inicial sin previo aviso? De eso y no de otra cosa me quejo. Claro que podemos argumentar que hasta antes del uso del flash forward no había gruñido por parte de los flashbacks: pero tampoco había un cambio conveniente mediante agotamiento y que revela unos guionistas más preocupados en la mecánica episódica habitual (algo que ya imposibilita que innoven de veras) que en la ficción en sí.

Ah si, y de la reapirición de Wal ante Locke. Pero bueno, aún puedo entenderlo: Everybody tries to look like Lynch, now.

sábado, mayo 26, 2007

SEASONFINALÉAME, AHORA ES FÁCIL

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Hace un par de días me sometí a un interesantísimo test de un estudio sobre el consumo de ficciones. El test incluía dos aciertos enormes: una falsa interactividad a través de momentos de Corre, Lola, Corre y diversos montajes (Duración,situaciones) de la cinta de Tom Tykwer. No debemos confundir experimentos con experiencias. O idiotizantes con idiotas.

Así de sencillo y molesto me muestro ante la Season Finale de Lost. Creo que por primera vez en la serie me he sentido parte absurda del entramado que llenaba Foster Wallace en las primeras ocho páginas del Señor Blandito. Yo lo reduzco, miren, a una cuestión de definiciones. Jugar implica igualdad, señores. Si hay genialidad tras la jugada será fácil que nos engañen, pero hacer trampas es que nos tomen por idiotas.

Tampoco voy a ser injusto: Lost s3 tiene como mínimo tres capítulos arrebatadoramente fascinantes e indiscutibles (8,20 y 13, en ese orden) capaces de acallar todas mis críticas de lo bien hechos que están. Pero tiene un cierre espantoso y melodramático. Melodramático: toda la tercera temporada llevaba siete capítulos reciclando bestsellers polvorientos(No sin mi hija ya es rescatable) de los setenta y ochenta.... de los rosas y con look muy naturalista.

El pretendido mcguffin (oh, resulta que veíamos un flash forward) ya me fue spoilereado en los continuos rumores. La vuelta de tuerca de los guionistas me recuerda una escena igual de terrible: la de Christopher Nolan perfilando el look de su nuevo....payaso con nombre de mito por excelencia. Reducir una trama que ha movido TODA una temporada a un vago tiroteo y apuntar ideas sobre la actitud de los naufragos pero sólo en la superfície.... Y por no hablarles ya de Walt o Charlie.

En el otro extremo del dramatismo está la season finale de Heroes: desde luego es capaz de convencernos de que la de Lost es buena. Pero es que con Heroes, señores Loeb & Kring, han hecho una desgracia imperdonable en formato de melodrama (otra vez, otra vez).

Y ahora en serio: Meet the Quagmires es el mejor episodio de Family Guy. Puestos a soltar grandes verdades en formato bloguero, hete ahí una díficil de rebatir. Me gusta muchísimo como sofistica hasta lo mimético sus gags reveren-referenciales. Y me gusta aún más su argumento: Seth McFarlane y sus chicos vuelven sobre Regreso al Futuro 1&2 de una forma gloriosa. Y curiosamente en su reedición del momento Earth Angel es parecida y épica al referente por motivos casi depalmianos: en su voluntad de cuestionar, parodiar, ironizar acerca de todo, Family Guy logra en su quinta temporada reeditar los aciertos de sus referentes bajo el manto irónico. Esta vez la parodia no desvirtua (que si lo hace no es malo, solo un hecho y un tono, quede claro) y se sofistica hasta grados de sutilidad no vistos hasta ahora. Pero la parodia no se diluye y es borrosa: sigue su rumbo coherente hasta tomarnos el pelo y cerrar con un brillante comentario sintomático acerca de la tan cacareada y cada vez con más fuerza falsa nostalgia que nos inunda.

viernes, mayo 25, 2007

Carlito's Edge

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Hay algo injusto en la valoración que se le da al díptico gang de Brian De Palma (Scarface / Carlito's Way) y viene muy relacionado (aunque sea de forma inconsciente) con la de sus compañeros generacionales. Dudo que cualquier crítico tenga la valentía, la osadía de situar a la misma altura el díptico que a la de , por ejemplo, Goodfellas o cualquiera de la tetralogía gansteril de Coppola (Cotton Club va incluida, claro) de Coppola.

Yo no es que tenga el mal hábito de querer situarlos a la misma altura ni caer en el cuadro comparativista pero si que me parecen dos acercamientos igual de importantes a nivel cinematográfico. El problem estriba en que las intenciones de Scorsese y Coppola si pueden parecer más hermanadas, aunque disten, claro. Francis Ford Coppola está muy interesado, siempre, en contemplar la génesis de la sociedad norteamericana. El buen pastor (con su producción ejecutiva) es un ejemplo perfecto de ello. Martin Scorsese parece más interesado en la analogía efímera y veloz de los habitantes de su país, en el descenso a los infiernoss de cada uno de esos personajes célebres que pueblan esa sociedad.

De Palma puede parecerse a ambos pero es realmente distinto (a menudo se le acusa de no profundizar, grandioso disparate ya desde su misma idea). DePalma nos habla de la redención en los infiernos morales y en cómo es imposible escapar de ese mundo (esa sociedad, comunidad) en el que uno parece dispuesto a arder. Por eso su maravilloso Scarface juguetea con la idea del ascenso y caída pero siempre desde el paso en falso. Si se observa con un mínimo de atención Scarface es la fábula de un hombre que es ético a destiemp, y que decide imponer un mínimo de principios de forma tardía.

Carlito's Way lleva a la gloria suprema esa fórmula. Carlito Brigante es un Tony Montana de acento crepuscular, final, bogartiano. Dispuesto a rehacerse, la película no es una clásica narración de moral católica de como el pecador regresa. DePalma complica más el asunto: Brigante es un personaje que se mueve por sentimientos honestos. La amistad que se revela en una deuda poco moral. Carlito quiere hacer las cosas lo mejor que sabe. Pero algo no le deja. Ese algo, tan divino, jodido y desesperante es una inversión del destino y de la verdadera redención católica. Y ese algo es el que jode a la crítica. Como también que DePalma sea el gran cuestionador. Todo el maravilloso final en Grand Central nace de la clásica anécdota de rodaje. Me gusta como DePalma la incorpora: el hecho de que no pudieran rodar en el World Trade Center y el cineasta repita en el escenario de su mítica reedición eisenstiana de Los Intocables (una cinta que es sumamente irregular y cuestionable, pero igual de interesante a nivel moral) provoca que se ponga en duda a sí mismo. En esta película el humor aflora en incontables ocasionales: el hecho de que DePalma admire a Buñuel o a Godard no es baladí. Toda su ficción se pone en duda y, no debería ser tan curioso, esto nos la hace más realmente cercana.


En parte, DePalma rescata muchas de las oportunidades perdidas en los Intocables en favor de otros intereses (no sé si de él o de Mamet). En la revisitación de las aventuras de Elliott Ness hay una mayor preocupación por la labor del héroe como represente incuestionable de la ley de un estado (y una frecuente parodia de ésto trasladada con las lógicas preguntas del periodista que proporciona además un maravilloso e irónico cierre depalmiano que delata con la línea final de Ness como un álter ego del italoamericano ante el encargo) proponía a Al Capone como un cínico no tan culpable del sistema como el propio sistema. Pronto se aleja de esta teoría para explorar más el lado oscuro del héroe (aunque esto queda empañado por la indecisión) y presentar a DeNiro como el villano a vencer.

Carlito Brigante está al límite. El pasado no ha terminado con él y lo interesante es como no puede confiar en nadie ni siquiera en la ley.Los dos policías que informan de la traición de su abogado a Carlito le chantajean como él hubiera hecho: el desencanto es doble pero tampoco maniqueo. La civilización es la más oscura de las rebeliones, nos decía Chesterton.

miércoles, mayo 23, 2007

Señales del final de una charla (y II)

Al repasar mentalmente sus libros de una forma general pensé en su estructura. Todos tienen una estructura distinta ¿Casualidad o causalidad?

Yo del único libro que soy estructuralmente consciente y me produce cierta inquietud y es en el que menos trabajé es Esperanto, que me parece que es un misterio. Los otros libros tienen una estructura mucho más difusa, todos marcados por la gran influencia de mi infancia que es 2001.

Sí, por poner un ejemplo, mítico es ya el tipo disfrazado de mono en La velocidad de las cosas...

Esa película me marcó mucho. Es uno de mis hitos formativos. Recuerdo haber salido pensando del cine ah tambien se pueden contar historias de esta manera. Se puede hacer una película de ciencia ficción que transcurra en la prehistoria, que la máquina sea más humana que las personas. Y la otra es Sgt. Pepper's por la manía referencial. Pero no soy una persona que planifique el libro y luego se sienta a escribirlo. Por eso nunca sé lo que van a durar. La estructura de mis libros es durante no antes. En ese sentido el libro que mejor veo es Esperanto pero no lo siento como un libro mío, lo envidio, creo que me fue concedido...
Y además (Esperanto) es el libro que más diálogos suyos tiene... Pienso en el momento del colocón colectivo de dog en una habitación.
A mí me parecen muy funcionales, muy útiles pero no me parecen naturales ni fluidos, pero esa una perspectiva.
Bueno, La Montaña García no me parece funcional
Me alegro por la Montaña García (Risas)
Y hablando de su labor como anticrítico literario como se define...
Bueno, me gusta escribir sobre lo que me gusta leer. Ahora estuve tentado de escribir una reseña muy negativa del último libro de Paul Auster que me pareció una especie de vergüenza absoluta. Tiene una costa muy interesante que es un libro adolescente y senil al mismo tiempo.
Alguien dijo que Paul Auster ha pasado de imitarse a sí mismo a imitar a Woody Allen, en el de Brooklyn...
Si quiere hacer eso, que lo haga no me molesta. Pero Paul Auster, siempre digo, no es un escritor de escritores sino de personas que quieren ser escritores. Es como un nuevo Herman Hesse. Un escritor que sirve para iniciarse en la literatura pero me parece que es una influencia nefasta.
Jamás recomendaría Siddharta a mis amigos...
Yo siempre digo que Auster es el Dr. Jekyll y Bukowski Mr. Hyde. Cumplen la misma función. Son los dos modelos para un preescritor: el follador, alchohólico y canalla o el dandy exquisito encerrado en su biblioteca. Ni uno es Borges ni el otro Henry Miller.
Y en crítica literaria creo que gente como Zadie Smith está poniendo énfasis en el valor de la experiencia personal como una forma viable de reseña pero también la del cartógrafo
Yo prefiero la figura del evangelizador que va predicando la buena nueva. Además los escritores, salvo muy muy muy pocas excepciones, no pueden ser críticos puros. Un crítico puro no puede de uno que escriba ficción. Tiene que ser alguien que lea y critique. Pienso en Ignacio Echevarría, una mirada puramente crítica, alguien que nunca ha intentado escribir un libro. Yo como escritor, que soy parte de la tripulación del Titanic o del Pequod, prefiero hablar de los marineros que mejor me caigan.
El otro día leí además que fue cronista culinario...
No, eso fue un trabajo alimenticio, literalmente hablando. Mi primer trabajo fue en una editorial que tenía una revista de tarjetas de crédito y luego tenían otra gastronómica y de turismo. Yo tenía nueve seudónimos con nueve personalidades muy marcadas (una mujer, un gay). Fue un trabajo formativo muy efectivo. Muchas veces me compraban diecisiete fotos de la Polinesia y me decían escribe un viaje a la Polinesia. La capacidad de la imaginación se te abre mucho. Tenía una sección que me gustaba mucho que era como escribían sobre comida los escritores. Eran como pequeños ensayos sobre la comida en Hemingway, en Henry James.
Volviendo a Paul Auster, ahora la figura mediática en Estados Unidos es Dave Eggers
Dave Eggers es un gran entretenedor. A mi su primer libro me gusta mucho, me gustan los relatos. Es bastante admirable lo que ha hecho con las revistas como The Believer.
Ha acercado la literatura a los más jóvenes
A mí me parece que en Estados Unidos esto siempre ocurre. En los ochenta fue con la editorial Vintage cuando publicaban American Psycho, McInerney, las novelas de Tama Janowitz. En este sentido la sociedad norteamericana aún permite la existencia de estos fenómenos psíquico culturales. En Argentina es mucho más díficil todavía.

PD: Noel ha vuelto a demostrar porqué empequeñece cualquier letra épica. Y les digo que formo parte del titánico crossover que convoca.

domingo, mayo 20, 2007

La velocidad de la literatura: Una charla con Rodrigo Fresán (I)

J. tenía razón. Rodrigo Fresán es el hombre invisible, es el perfecto habitante de sus Canciones Tristes. Me encontré con él hace un par de meses cerca de la Sagrada Família. Él pidió un zumo de naranja. Yo una coca-cola. Habla con una tranquilidad admirable, mide sus pausas y mira al mundo con la sabiduría de cualquier navegante del final de una fiesta.

¿Seguirá publicando remixes de sus obras?

Sí claro, de hecho el próximo es Vidas de Santos y tiene un relato más, basado en canciones pop sobre Jesucristo. Es la historia de un dj obsesionado con la música sacra pop.

Pero ¿Saldrá un Esperanto ed. del coleccionista?

Esperanto no me lo atrevería a tocar por la génesis del libro, que lo escribí en una semana. Aclararía más una cosa por la que todos los amantes del idioma esperanto han pedido mi cabeza y es cuando digo que el inventor de la lengua fue ocultista y no oculista, está puesto a propósito pero todos me acusan de convertir a alguien diabólico a Zemenhoff. Lo corregiría porqué estoy cansado de recibir e-mails pidiendo mi cabeza, de tanto en tanto recibo estos mensajes de esperantistas que organizan partidas de caza.

¿Estas ediciones extendidas tienen que ver con la intención de escribir una gran obra? El gran debate ahora en la literatura norteamericana, por ejemplo, es escribir la GRAN obra. Pensar en Foster Wallace, Eugenides, Chabon...

El problema de la literatura norteamericana es que la gran novela freak pop ya está escrita y es insuperable: es Moby Dick. Con esos capítulos documentales, veinticinco páginas de epígrafes... Yo siempre digo que me parece raro que un libro sobre una ballena blanca sea el equivalente al Disco blanco de los Beatles, son cosas eternamente modernas que no van a envejecer nunca. Mi vocación de perfeccionar mis libros es algo más lúdico. Es más bien un reflejo de lo que pasan con los CD's y los Director's Cut. Para mí los libros no se terminan nunca. No hay ninguna de las catorce traducciones que sea igual, siempre añado una frase a cada una, para fastidiar a los futuros académicos supongo.

Vicente Luis Mora definió su obra como un work in progress..

A mi me gusta pensar, en las escasas ocasiones que he pensado en mi obra, que suele ser cuando el guión me lo exije, que todo forma parte de una casa. Uno puede ser el baño, el otro el cenicero, el otro el salón, otro una cucaracha que va de la cocina al altillo. Son cosas que tienen que ver con una vocación de emulación y homenaje con los autores que me gustan, como Cheever, Salinger o Vonnegut. En todos los escritores que me interesan más está esta constante, puede ser Nabokov, Bolaño, Dick. Hay escritores que siempre están escribiendo el mismo libro como John Banville. Siempre uso estas constantes en mis libros, como esa voz monologante y confesional.

Si, muchos me comentan que siempre es la misma voz

Que sea la misma voz no es un defecto ni algo inconsciente, es justo lo que busco. Los libros de relatos que tengo, al final siempre se revela que todos los relatos anteriores están narrados por la misma voz. Para mí es una voz no auditiva, sino reflexiva, que funciona a la velocidad del cerebro y porqué mi fuerte no es el diálogo. Y tampoco me gustan los libros dónde los personajes están definidos por el modo en que hablan como los personajes que dicen guay todo el tiempo para que puedas distinguirlo del que dice cool.

Para una generación como la mía, acostumbrada a sagasizarlo todo, que todo transcurra en Canciones Tristes da una extraña cercanía

En realidad es una trampa porqué es el mismo lugar pero puede ser cualquier parte. Es una astucia porqué Canciones Tristes puede estar dónde quiera. De hecho estoy escribiendo un libro dónde Canciones Tristes es un planeta. En la raíz, incluso fonética, del sitio está Buenos Aires que es un parque temático esquizofrénico findelmundista completamente desesperado por ser Europa. Pero también tiene su sede central en la Patagonia.

Si, muchas veces tenemos reminiscencias de Canciones Tristes como un sitio hermanado a Historias Mínimas...

El director de Historias Mínimas, Carlos Sorín, hizo una película sobre la vida de mi padre, La película del rey. Incluso hay un actor niño que hace de mí.

(Continuará....)

jueves, mayo 17, 2007

Cats

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Si hoy se estrenara Cat People (1982) la gente (joven) saldría del cine alucinando, blasfemando y secretamente satisfecha, con ese sentimiento de culpa que tienen todos los héroes schradianos. Imposible concebir una película en estos tiempos por dos motivos: la mojigatería ya está asimilada y los remakes ya están dogmatizados en la tradición de la fotocopia.

Nacho Vigalondo insinuaba en la última Xtreme que los cambios en las secuelas de los videojuegos eran superficiales, es decir, que las secuelas eran versiones ampliadas y perfeccionadas de las entregas anteriores sin que psaara nada. Señalaba que esto en el cine tiene una recepción contraria y se ve como un defecto. ¿Es pues el remake mejorado técnicamente nocivo? Pues no. Sin ir más lejos les diré que me quedo infinitamente antes con The Ring versión Gore Verbinski, a pesar de los escasos cambios introducidos. Pero que ustedes ya me entienden: nunca está de más que cada uno pueda abordar la cosa a su manera, oigan.

Escribía Jordi Costa en la Fantastic Magazine de por allá en los noventa que El cabo del miedo era el triunfo de Scorsese sobre Spielberg. Eso explica su lógica y mediana decepción ante el Scorsese de Departed. Pero también sirve para reavivar la verdadera alma cinéfaga ochentera de cualquier persona de bien y releer la película, si quieren, como el triunfo de Schrader sobre Jerry Bruckheimer (al menos si así lo prefieren los cinéfagos de antaño reciclados ahora en cinéfilos gruñones e insatisfechos).

Resulta gratificante y sorprendente ver lo bien que ha envejecido Cat People y lo mucho que tiene que decir aún sobre el cine del mañana (además del de su contexto). Steven Soderbergh trataba en The good german traducir los códigos formales del cine clásico con un mensaje más abiertamente moderno. El fracaso del mimetismo se hace presente en toda su artificiosa y forzada puesta en escena que sirve para que el espectador reflexione: Soderbergh puede considerarse un director muy necesario pues con su última propuesta da un importante puñetazo a los viejos cinéfilos que claman sin cesar, mirando al cielo y en modo vejez mental, a Ford, Wilder, Capra, Lang y.... Tourneur.

La cinta de Schrader no tiene miedo a inscribirse en la línea postmoderna de los remakes y lo hace de forma más sutil: a diferencia del compañero Landis, esta no necesita insistir tanto en el chiste referent-pop. Lo tiene y lo usa un par de veces (ese Don Gato y canciones de miau miau como pruebas) pero como las panteras no necesita rugir para hacerse oír.

Otra cosa que no podría verse hoy (a excepción de cualquier francotirador) es una cinta que mantenga hasta el final esa perversidad ,que poquito a poco se ha adueñado del mainstream y se ha adaptado a los esquemas más rutinarios. Schrader no sólo incorpora descaradamente sus temas calvinistas, sino que ahonda continuamente en una perversa y gozosa relación de incesto/maldición en la que se insiste sin fisuras ni censuras.

¿Dónde quedó esa vía? Schrader no sólo hizo suyo un remake sino que pasó completamente de la presión de versionar a Tourneur. Su atmósfera pecaminosa (es New Orleans) y lo obvio redondean una película marcada por su poderoso clímax: sexual y sudoroso, como el resto del metraje. La parte más inteligente y autoconsciente de Schrader en cuanto a términos de narrativa está en ese final: durante un momento, Irina se acerca a Alice su previsible rival por Oliver. Durante mucho tiempo creemos que todo va a desembocar en la clásica persecución frenética/cacería en el que todo terminará bien. Schrader no se rindió y continuó con ese tono abiertamente sensual, atando al espectador a un final sin tregua y descaradamente cínico respecto a las relaciones sexuales.

Tal y como la definen en Cine de terror contemporáneo, está es una película grosaremente explícita, incomódamente perversa... todavía.

SIN GRANTIA

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Admitámoslo: la nueva lista de Granta apesta. ¿Siempre dando en el clavo? Lo dudo muchísimo: si Jonathan Safran Foer y Nicole Krauss son los imprescindibles de esta generación lo llevamos crudo. Crudísimo, diría yo.

Porqué ya vale el austerismo. La doctrina idiotizante y sentimentalizada de la literatura que confunde a los que leen emoción. Ya vale. La historia del amor de la señorita Krauss es una novela interminable, que basa todo su atractivo en una construcción del personaje harto tópica y conmovedora. Y me deja dudas: ¿también escribió Krauss esa otra cosa llamada Brooklyn Follies?

Sobre Jonathan Safran Foer..... Prueben y lean Tan fuerte, tan cerca uno de los libros más deprimentes de la literatura de vanguardia. Deprimente de lo malo. Como dice Gerard, malo con egoísmo. Con avaricia.

Granta huele a naftalina. Está caduca, malgastada, anacrónica y sobretodo mercantilizada. No les quedan opciones de valentía ni se molestan en ocultarlos: continuan con los best sellers de prestigios. Papá Auster ya ha tenido primogénitos y asustan muchísimo. Con similares aires de calité. Basta ya de realismo mágico señores, que es polvo de libro huérfano en diez años. Paren con el rollo de brujas, sentimientos y emotividad o al menos sean justos: no tengan la desfachatez de convertir en literatura cualquier sucedáneo neoyorquino de la vergonzosa Anatomía de Grey. La única diferencia moral está en el tratamiento de la crítica.

lunes, mayo 14, 2007

Fran-ZONE!


Jonathan Franzen es un tipo moderadamente inteligente. Nunca me ha interesado mucho lo que pueda decir y de hecho Cómo estar solo es un poco la confirmación de esa sensación. Sin embargo tiene un par de ensayos, sobretodo Para qué molestarse que ahondan un poco en su noción de la gran novela social. Me gustó mucho cuando habló de la gente antisocial y los lectores de ficción. El resto se demora en explicar obviedades, quizá por la grandeza de verlas tan claras, pero lo mejor de Franzen es eso y su maravillosa (y tonesiana) defensa de los Peanuts.

El otro tipo es Michael Chabon. Está arrasando con su nueva novela. Creo que lo merece más que nunca. Chabon escribió esa big big big novel que era Kavalier y Clay que a mi me gustó pero ya precavidamente: era un too much. ¿Esperabas al Messiah? Se dice el crítico y no me sorprende, su último trabajo huele mejor: un neonoir irónico y completamente postmoderno que funciona casi a modo de spin off de su pulitzerado penúltimo trabajo. De hecho la novela que publicó en el New York Times era otra revisitación de la novela de género (en este caso, aventuras) completamente maravillosa que confirmaba el talento creciente de un autor que cada vez va a mejor, desacomplejando su narrativa de un tono desbordado.

jueves, mayo 10, 2007

Rehab!


En el del.icio.us de John Tones ( [don't really want to] skip this ad - éste sábado MiniPierna Extra. Is. Back) me acabo de reconciliar con el mundo entero, once again with feeling, tras ver a uno de mis personajes favoritos asesinados a sangre fría.

Soul como no. Y con unos saxos deliciosos. Amy Winehouse apuesta por la reinvención con un concepto hermanado al de la Peyroux por el jazz: yendo más allá de los buenos apuntes del primer álbum del ahora ya confirmado bluff (previsible) que fue Joss Stone (que tiene un primer disco muy, muy, muy estimable).

Y qué pieza: puro hip-pop soul. Una hermana de fuerza de Fight en cuanto a feeling pero con toda la fuerza de una Gladys Knight . A mí me viene a la cabeza el desgarro del Ain't no Way de Aretha Franklin y la prodigiosa capacidad de absorber soul de la maravillosa Gone del ya citado West. Deleítense.

ANATOMIA DE SPIDEY

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Spider-Man 3 es el macrotriunfo de la estética del melodrama televisivo rosa idiotizante que rezuma conciencia de su idiotez prefabricada ideal para televisión. Es el clásico programa que aparece aparentemente renovado (sobretodo en algunos detalles formales) y cada vez más rancio a nivel ideológico. Es el mejor método de propaganda neoliberal, yo creo. Es como cuando en Anatomía de Grey el que hace huelga es el patán o idiota y los doctores superan esas criadas. Pues eso mismo. Es un episodio piloto de lo que va a ser la serie puntera de Cuatro y Fox: Spidey's Anatomy. Lo tiene TO-DO para gustar. Por eso, es simple y llanamente una puta mierda. Pero de las inenarrables e IMPRESIONANTES.

When Peter meets Mary Jane

Me muero de ganas por leer la teoría de Henrique Lage: que es una parodia. Indicativos hay pero también contraindicantes. La película oscila siempre entre el melodrama paródico por involuntario, mucho me temo. Sam Raimi ha sido poséido por el peor simbionte del mundo: la madurez. En Robert Zemeckis muta en productos más premiables, más mainstream. Pero en Sam... sigh.... Para empezar la repetición del triángulo amorosa es harto idiota y el personaje de Spider-Man, también. Y todos los villanos le dan pena a uno. Al final parece como si la profecía tonesiana se resolviera en forma de hostia enfurecida para joderle(nos). Esta vez Spidey redimirá no a uno sino a DOS personajes. La parodia es una excusa: para redimir quizá que se trata de un producto exclusivamente confeccionado para el público.

Sam within, do the twist

Sam Raimi se echa de menos. Y de vez en cuando se toca. Así sino no explicamos una escena tan graciosa pero idiota e insultante como la del baile, a la ron burgundy. A mi es lo que más me gustó del film ¡imaginen! Pero seamos francos: esta visión pop del Spidey esta hecha sin sutilidad y sin previo contexto y coherencia en sus propuestas. Porqué de golpe y porrazo los personajes empiezan a llorar.

Raimi se toca, como ya he dicho en varias partes. Sale cuando sale su amado JK Simmons. Sale, con Bruce Campbell. Y sale cuando Peter se transforma en el primer EMO-FUNK de la historia. En esos momentos yo disfrutaba: pero inmediatamente mi cerebro anunció la catástrofe que estaba viendo. El triunfo de la idiotez reaccionara.: Raimi al final se cede y la película termina bien, bien jodida. Se domestica y lo peor es que esos momentos sólo sirven para diagnostocarselo: ya estoy viejo para eso se dice Dinamite-spidey Sam. Y no ha tenido cojones para llevar a cabo una parodia, cuya naturaleza es más que nada indigna e irrespetuosa.

The sucker proxy

La deconstrucción de Raimi es dolorosa. No se hace mediante la insinuada puesta en evidencia de lagunas y/o dilemas morales hiperbólicos en la existencia del superhéroe. O toda la autoconsciencia de la revisión Ultimate. Se hace mediante el melodrama redentor para abuelitas mentales (ese es el todo). Move away cantan los Killers, y creo que se lo cantan al público que ha huído en mitad de la sala.

La serie tiene sus números pero ha perdido su tela de araña: la siguiente película debe, forzosamente, ser muy distinta. Pero muchísimo. Al menos si me quieren en cines. Se merecen un oscar en FX pero el fin de fiesta raimiano es negrísimo: la pérdida de ironía ante el posado de la bandera (lo que en la primera era un añadido patriótico de última hora, injustificable señores pero bueno, aquí se convierte ya en algo similar al final de Superman 2). El aburguesamiento y horroroso conservadurismo del film ya fue señalado por Roberto A. Oti en una interesante review que contenía una interesante panorámica ideológica a la saga y señala todos los elementos razonablemente interesantes de la segunda, que atribuyo en gran parte al ausente Michael Chabon.

Por eso el momento The Mask / Ron Burgundy tiene en realidad la conciencia de mentira cruel: responde al todo vale. Pero un todo vale pero que no impida que sea siendo un maldito macroblockbuster que no hace más que autoengañarse.

Spider-Man 4

En la cuarta entrega descubriremos que Venom o el simbionte trabajaban para una ONG de planetas marginales. Que tío Ben trabaja para el SHIELD, que en realidad son una asociación benéfica que ayuda y arregla vías para Nueva York. Por supuesto Mary Jane volverá a Broadway. Y Gwen morirá salvándole la vida a Eddie Brock, que vuelve de entre los muertos para evitar que Spider-man caiga presa de Kraven. Kraven por supuesto no tiene malas intenciones: sólo quería liberar a una raza de mandriles taiwaneses.

Y Sam Raimi, esta vez, asegurará que la escena de Spidey con la bandera representa la opresión que ejerce un país sobre Oriente en sus aspectos del libre mercado. Encima de puta, apaleá.

martes, mayo 08, 2007

La velocidad de las cosas: Una review amnésica

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En su imprescindible Desvíos, el crítico Ignacio Echeverría define a Rodrigo Fresán como un escritor mutante de libros, por lo tanto, mutantes. Esta definición creo que entronca muy bien no sólo con toda la obra del autor sino con su opus máxima que es La velocidad de las cosas (que, bien mirado, podría ser el título de su obra completa).

Por suerte, no demoraron en aparecer los fantasmas.

Los fantasmas abrigan.

Pero tampoco es justo calificar, ni mucho menos clasificar la obra fresaniana como algo lleno de opus máximos y menores ya que (a falta de devorar Mantra) en su ya penúltima obra Jardines de Kensington se reinventan todas sus constantes.... y, asimismo, tanto ésta como casi todas sus obras son ampliadas constantemente.

Mientras alguien crea en ella, nunca habrá una historia que no pueda ser verdadera. Semejante idea - lo más parecido a la noción impalpable pero real de un Dios ante el cual los escritores del mundo se arrodillan y rezan y agradecen los dones más o menos recibidos - se hace todavía más interesante cuando lo que va a narrarse es sencillamente La Verdad.

Portnoy ya se acercó con relativo escepticismo pero mucha agudeza a este libro infinito: consideró que, sin duda, abría muchas posibilidades narrativas pero se quejaba que en su relato central no hubiera ningún cierre de caminos sino más oberturas. Y es cierto, Monólogo para el hijo de puta con ballenas y hermanita fantasma es el mayor desafío al que se enfrenta el lector: durante el viaje uno tiene una sensación de incertidumbre y adversidad que intuyo que buscaba el mismo Fresán.Porqué la naturaleza metamorfoseante del libro así lo requiere y a la máxima conclusión que podemos llegar es que es, sí, otra cosa.


Vivimos en colores, soñamos en blanco y negro, morimos en variadas tonalidades de gris.
La memoria es sepia.

Los relatos son como el tracklist del libros, pero no nos llevemos al engaño. Fresán complica y turmixea, en términos formales, a cada paso o relato y el título o división poco importa: a las 40 páginas estamos sumergidos en una fascinante caja de muñecas rusas inagotables en una estantería invisible. A mi particularmente me encantó el salingeriano Pruebas irrefutables de vida inteligente en otros planetas, tal vez el cuento (y lo digo arriesgándome a llamar así a las interferencias del libro) más emotivo de Fresán, ever, con una atmósfera que me recordó mucho a los momentos más preciosos del imprescindible Viaje de invierno de Charles Baxter. Tampoco puedo olvidar (obviando conscientemente el imprescindible y antaño mccondiano Señales captadas en el corazón de una fiesta: lo más parecido a la radiografía de cualquier momento de nuestras vidas) el clímax a la Millhauser que supone Los amantes del arte. O la sensación que tiene uno al leer Chiva Gonçales Silvas como si fuera una cara B idéntica y oscura de sus Señales... Y Fresán se reserva un arranque de sinceridad pletórica para el final.


"Hubo un tiempo en que eran los escritores quienes determinaban la velocidad de las cosas. "

Es al final cuando el libro se revela como una suerte de dickensiana narración de los fantasmas del ayer, hoy y mañana. Al fin y al cabo, de nuestra memoria y de nuestro pasado. De nuestras historias.

Si Enrique Vila-Matas es el escritor de escritores y juega con la metaficción, Fresán es el escritor gravitacional. Como su amada portada del Sg. Pepper's sus novelas son universos que gravitan sobre sí y ahí esta el precioso y preciso final de La velocidad de las cosas para confirmarlo.

+ Fresán.: Esperanto - Nadie me entiende